24.12.2015

Calles de Olavarría... nombres que hablan

 Marcos Rodríguez

Con la crónica de hoy culminamos una etapa en esto que hemos dado en llamar "historia de las calles de Olavarría". Iniciamos el recorrido el 12 de marzo pasado señalando que los cambios en nuestra nomenclatura urbana se han sucedido y las marcas han quedado. Afirmábamos también que hacer este recorrido por los nombres de las calles nos permite adentrarnos en la evolución y transformaciones de la ciudad y en el lugar que ocupan ciertos hechos y personajes, que a veces devienen en una trama sugestiva y enigmática.

De una cuadrícula fundacional, la delimitada por los "cuatro bulevares", cuyas calles recibieron sus nombres allá por 1883 y 1886, la ciudad transitó por una paulatina expansión al son del crecimiento y el desarrollo que el transcurso de las décadas le traía. Los nombres de las calles acompañaron este proceso. Así, calles como Isaías Mendiburu, Celestino Muñoz y Umberto I marcarán ejes de desarrollo de la entonces periferia. Pueblo Nuevo encontrará para 1908 y 1909 todas sus calles bautizadas, a la par de que Olavarría, otrora aldeana, recibía el título de ciudad. La década del 30 será rica en cuanto a imposición de nombres se trata: los barrios Luján, San Vicente y Mariano Moreno verán dar nombres a sus arterias. En este marco, y ya con un "capital" propio, Olavarría comenzará a homenajear a sus hijos, para lo cual las calles adoptarán, muchas de ellas, nombres "locales". El paso del tiempo implicará a su vez que la vieja numeración de a veinte números por cuadra que la ciudad se diera en el siglo XIX, daría paso a la de cincuenta números por cuadra en 1908, para finalmente fijarse en cien en 1928.

En noviembre de 1958, el Concejo Deliberante aprobaría la ordenanza que rige la nomenclatura de las calles de la ciudad en la actualidad. Hasta ese momento, y ya lejos de los tiempos fundacionales, regía un sistema de triple nombre para una misma arteria y el consiguiente cambio de numeración domiciliaria. Los ejes de cambio tanto en la numeración como en los nombres los constituían los denominados "cuatro bulevares". La nueva norma unificaría para todo su recorrido el nombre que llevarían las calles y cambiaría la numeración domiciliaria iniciándola en la altura 1000 en las actuales avenidas Alberdi y Avellaneda. La intención fue simplificar y ordenar un sistema de triple denominación implementado a partir de la sucesiva expansión de la planta urbana que se había tornado engorroso y ante el cual numerosas voces se venían alzando en plan de queja. Lo cierto es que en el marco de esta transformación hay nombres que se eliminan y otros que se trasladan. Pareció imperar el ánimo de conservar a las figuras vinculadas al quehacer local sin entrar en la tentación de imponer nombres fruto de la coyuntura política del momento. Los nombres de las calles céntricas se expandieron así sobre toda la traza urbana y figuras locales y/o lo suficientemente lejanas en el tiempo como para no despertar grandes objeciones son reubicadas, denominando arterias que hasta ese momento eran identificadas solamente por su número.

En el recorrido iniciado en marzo comenzamos adentrándonos en los nombres de nuestras avenidas, para luego sumergirnos en las figuras locales a las que la ciudad ha querido homenajear, a lo largo del tiempo, dando su nombre a una calle. Definimos a estas figuras como aquellas que desarrollaron gran parte de su accionar y obra en nuestra ciudad. Muchas veces esta acción coincidió con el tramo intermedio de sus vidas, ya que muchas de ellas no iniciaron ni terminaron sus días aquí. Fueron políticos, empresarios, referentes culturales y profesionales. Todos ellos, de algún modo u otro, no han pasado desapercibidos ni a su época ni a sus conciudadanos que han querido que sus nombres "vistan" nuestras calles. Partimos de 1913 y llegamos a 1955, tres años antes de sancionarse el sistema nomenclador de calles vigente hoy en nuestra ciudad. Así, y en orden cronológico de bautismo, pasaron por estas páginas Isaías Mendiburu (la única desaparecida luego del nuevo ordenamiento de 1958), Celestino Muñoz, Pablo Fassina, Eulalio Aguilar, Manuel Leal, Emilio Cortés, Manuel Canaveri, Juan Angel Moya, Joaquín Pourtalé, Agapito Guisasola, Armando Collinet, Ramón Rendón, Antonio Pelegrino, Camilo Giovaneli, Amparo Castro, Ernesto Merlo, José Luis Torres, Amadeo Grimaldi y Rufino Fal. Cabe recordar que nuestra investigación se centró en las calles ubicadas dentro del perímetro comprendido por las avenidas Avellaneda, De los Trabajadores, Alberdi y Pellegrini. Luego les llegó el turno a las calles con nombres de países y sostuvimos que existe un vínculo histórico entre la imposición de determinados nombres y las colectividades extranjeras con presencia en Olavarría. Por otro lado, algunos sucesos de índole nacional o internacional impactaron de tal manera en la sociedad local que dejaron su marca en el mapa urbano olavarriense. También incursionamos en algunas controversias o dudas con respecto a algunos nombres dados a nuestras calles con el afán no de llegar a respuestas últimas, sino de plantear algunas hipótesis de trabajo. Por último, realizamos un recorrido por las principales localidades de nuestro partido para "rescatar" una calle representativa para la historia y sentir de cada una de ellas.

Hemos realizado así un viaje por los nombres de nuestras calles, sus orígenes, sus anécdotas, sus historias. En ellos no sólo descubrimos la historia, tanto la grande como la que empieza por la patria chica, que es la del barrio, donde la calle en que nacimos o vivimos adquiere el significado grande de lo pequeño, el misterio profundo del sentido de pertenencia, aquello que empieza a definir nuestra identidad. Parientes que conviven momentáneamente y que luego se suceden; arterias con tres nombres, amigos, enemigos, partícipes de batallas que también tienen sus calles, de origen local o exótico, casi todos hombres, políticos, militares, excluidos, reincluidos, reubicados... son algunas de las claves a través de las que se puede leer la historia de los nombres de las calles de nuestra ciudad. Hurgar en las calles "anónimas" es sentirse transportado a otras épocas, vivir a la vez la vida presente y pasada de la ciudad, y ver que han sido rebautizadas bajo la emoción de la muerte de un estadista ilustre o bajo la impresión de un suceso extraordinario sin esperar, a veces, a sobreponernos a la emoción para decretar el homenaje.

La finalidad de la nomenclatura es identificar los lugares de forma clara y precisa. Otra es, quizá subsidiaria de la primera, la de rendir homenajes. La posibilidad de errar es siempre alta y siempre se cometerán injusticias por acción o por omisión, ya que indudablemente son muchos más los personajes o hechos merecedores del homenaje que el reducido número de calles con que cuenta la ciudad. En este sentido todos tenemos alguno que consideramos olvidado. Lo cierto es que la ciudad se viste de sus calles y sólo hemos pretendido hacerlas un poco menos anónimas. Luego de una breve pausa, el 2016 nos encontrará desentrañando la historia de las calles de Olavarría. Varios temas han quedado pendientes. Estimados lectores, nos queda mucha "tela para cortar"; aún nos quedan muchas calles por andar...

Las opiniones, consultas y sugerencias de los lectores pueden enviarse a los correos electrónicos: [email protected] y [email protected], o a El Popular - Vicente López 2626, Olavarría.


Fotografía aérea del centro de la ciudad de Olavarría obtenida mediados de la década del 60. Gentileza Adolfo Santa María.