06.08.2016

Defensa personal

Hoy en día, con tecnología estamos cada vez más alejados de las habilidades físicas innatas de nuestro cuerpo, de su potencial, resistencia y habilidades.

Con el uso de armas de fuego, las artes marciales han quedado relegadas a los ámbitos deportivos y espirituales.

Con las situaciones diarias de violencia se han creado artes marciales para "prepararse" en situaciones de que haya armas de fuego. He visto  como profesores de "artes marciales" le enseñan a niños a inmovilizar al compañero con una "metralleta o cuchillo de goma eva"! Nada más ilógico que tratar de desarmar a alguien y menos enseñarle a un niño! Esa cuestión debería quedar totalmente relegada a fuerzas especiales de seguridad o militares en la que no tienen otra chance.
Ante un arma lo recomendable es no hacer nada y dar indicios de tranquilidad al que la posee, como también si los agresores están desarmados pero son varios, o es sólo uno pero no me quisiera arriesgar a que mi acción no resulte del todo bien.

También existe la idea errónea de recomendar a las personas violentas las artes marciales como modo de descarga de su ira. La violencia solo trae mayor violencia. Pegar fuerte a una bolsa, guante de foco o combatir con otro, por si solos no terminan con nuestra violencia. El estudio de un arte marcial enseña a no ser violento mediante el cultivo de los valores marciales que se incorporan con el entrenamiento, que incluye la Moralidad del Acto: Humildad, Respeto, Rectitud, Confianza y Lealtad, la Moralidad de la mente: Voluntad, Tolerancia, Perseverancia, Paciencia y Valor.

Respecto al aprendizaje de los niños, no se les debe enseñar defensa personal, dado que todavía no tienen una noción desarrollada de lo que se debe hacer o no y de sus reales consecuencias. A los niños se les debe enseñar habilidades físicas y permanentes situaciones de cambio y su adaptabilidad. Aprender a dominar su cuerpo en todos los planos y que incorporen los valores morales de estas artes.

Las artes marciales han sido creadas en sus orígenes alrededor de cuestiones morales, físicas y de cultivo de la salud y espíritu. Sirven para la defensa personal, pero ella debe ser utilizada como último recurso. En el entrenamiento el combate es un medio para ir incorporando estas cuestiones.


En mi humilde opinión, todos deberíamos saber algún arte marcial. El  tener recursos de defensa personal brinda seguridad y coherencia al "instante", de tener o no, que defenderse.
Es un modo de salir del papel de víctima y ser responsable de la integridad y seguridad propia, como así también de quienes nos rodean.

Muchas personas recurren a las artes marciales para aprender defensa personal,  y deben saber que ello no se aprende en unos días, sino que es producto de un aprendizaje y que debe ser diligentemente entrenado. También tener en cuenta que lo primero que se debe hacer es zafar, inmovilizar al agresor y pedir inmediatamente ayuda. Teniendo en cuenta que generalmente nos encontraremos ante otro más fuerte o que está dispuesto a todo.

Lo que me brindan las artes marciales son la capacidad de visualizar la totalidad del contexto y anticiparse a lo que podría suceder. Es esencial saber reaccionar rápida y efectivamente,  de manera oportuna y calma, así como tener claro lo que se debe hacer en estos casos, y en lo posible como evitarlos. Al aprender a defenderte, brinda seguridad de uno mismo, controla más los impulsos y enseña cómo reaccionar y manejarse en caso de peligro.

Entrenar artes marciales es una actividad  holística, dado que en una situación de combate simulada, trabaja absolutamente todo el físico, y el entrenamiento te prepara para ello, ayuda a tener el cuerpo más tonificado y fuerte, como así también en el plano mental se trabajan todas las conexiones neuronales motoras posibles y se amplía el espectro de razonamiento. En el aspecto espiritual, el entrenar artes marciales nos lleva a un mayor conocimiento de nuestra persona y entendimiento de lo que nos rodea, ayudan a conocer los propios límites,  resistencia y motivaciones. Con la práctica se desarrolla un nivel de auto-control y disciplina que ayuda a mantener la mente y el cuerpo activo. Asimismo, sin importar la edad que se tenga, cualquier momento de la vida es bueno para aprender a defenderse.

Está demostrado que aprender defensa personal calma la ansiedad, reduce el estrés y mejora el funcionamiento del organismo. Además ayuda a enfocar la energía individual de forma adecuada e incrementa considerablemente el poder de concentración mental.

Además de aprender a defenderse, también ayuda a prevenir que estos ataques ocurran. Los delincuentes "estudian" a sus víctimas y prefieren atacar a aquellas que son menos propensas a defenderse. En el caso de saber defensa personal o técnicas de combate, es más probable  no ser elegido como víctima, esto se debe a que al propio lenguaje corporal advierte a los posibles agresores acerca de que no estás dispuesto a dejarte someter. Asimismo, muchos sistemas de defensa personal enseñan a evadir y evitar ciertas situaciones así como a identificar actitudes sospechosas que nos ayudan a evitar ser atacados.

Nunca está de más saber defenderse y librarse de una situación de peligro. "Es preferible saberlo y no necesitarlo que necesitarlo y no saberlo."

Los valores morales que imparte su práctica constante se convierten en un hábito diario saludable para el cuerpo y la mente.