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23 de Agosto de 2007
ARGENTINO B. Sandro Airet, arquero de Defensores de Salto, es seminarista y el año próximo será sacerdote
"Dios le da sentido a mi vida"

Daniel Lovano

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Cuando se conoció que Defensores de Salto será el primer rival de Racing en el próximo campeonato Argentino "B", antes que sus figuras, números para los estadígrafos o datos tácticos para los analistas se supo que su arquero no sólo fue una de las columnas en el ascenso, sino que además es un seminarista que el año próximo tomará los hábitos sacerdotales.

Sandro Airet nació en Rojas hace 33 años. Hizo las inferiores en Douglas Haig de Pergamino, y debutó en el Nacional "B" a los 17 años. Pasó por las divisiones inferiores de Boca, luego anduvo en Defensores Unidos de Zárate, General La Madrid y estuvo 11 meses en el Fluminense de Brasil.

"No puedo negar que llame la atención que el arquero de un equipo del Argentino 'B' sea cura. Mi vocación se despertó más o menos a los 15 años, fue una especie de intuición, algo puramente personal, porque si bien mi familia es católica, no son practicantes. Esto que se iba gestando era muy independiente de ellos, que además jamás influyeron para nada", relató.

La decisión demandó otros diez años en la vida de Sandro Airet. Cuando ese llamado interior que al principio lo recibía cada año, lo empezó a llamar casi todos los meses. Fue cuando estaba atajando para el Fluminense de Brasil.

"Uno iba queriendo hacer las mismas cosas que sus amigos, como salir, andar de novio, estudiar, la ilusión del fútbol, pero cada 6 meses o un año esta vocación aparecía en momentos muy fuertes de mi vida, alguna frustración o alguna alegría. Después de los 21 años lo empecé a sentir con más frecuencia, entonces ya interfería en mi vida social, en pensar un proyecto con una mujer", recordó Sandro.

A la distancia reconoce que una de las decisiones más duras fue decirle a su novia Mariana que había decidido dedicarle su vida a Dios.

"Estábamos charlando sobre comprar un departamento cuando le tuve que decir lo que estaba pasando dentro de mí, porque ella estaba muy embalada y yo también tenía ganas de seguir avanzando en la relación. En verdad le cayó como un balde de agua fría, pero quedamos en una excelente relación porque hacíamos una pareja que, de no ser por mi decisión, nos hubiésemos casado a corto plazo. No la volví a ver más, porque ella es de Zárate y trabaja en Buenos Aires, y no hay un momento en que la casualidad nos junte", mencionó.

Sandro estudia en el seminario de Parque Chas, cerca de Agronomía. "Dios le da sentido a mi vida, es quien la marca de una manera especial; lo que hago, lo que estudio está dentro de esta vocación que llevo hace siete años, para ordenarme el año que viene si Dios quiere" resaltó.

Por ahora su vocación no interfiere en su pasión por el fútbol, pero Sandro sabe que en algún momento una cosa no podrá compatibilizarse con la otra. "En algún momento el sacerdocio me va a condicionar bastante. No porque la Iglesia me impida jugar al fútbol, sino porque no puedo supeditar las necesidades de los fieles al fútbol", explicó.

Entre lunes y jueves Airet realiza trabajos físicos en forma individual y los viernes se junta con el plantel de Defensores de Salto para "hacer arco". Sandro lo explicó así: "Me entreno solo, y trato de llegar a los viernes con el cuerpo lo más a punto posible. En el seminario de Devoto los miércoles se hacen partiditos de fútbol, y me ayuda para no perder contacto con la pelota".

El ambiente del fútbol no ha hecho distinciones con Sandro Airet. "Antes de ingresar en el sacerdocio uno tenía la experiencia de que el fútbol suele ser muy duro por ser alto, petiso, flaco, gordo, negro o blanco. Siempre alguien va a encontrar un motivo para insultar. Lamentablemente uno se tiene que acostumbrar a que el folklore del fútbol es así. Uno se encuentra de todo".

Cierta vez Sandro llegó a destiempo a una pelota y cometió una dura infracción - penal. "El muchacho me recriminó que le había entrado muy fuerte, y era verdad porque quedamos muy golpeados los dos, entonces un compañero lo calmó y le dijo 'no, pará un poco, no tiene mala intención porque es cura'. Fue algo muy llamativo" destacó.

Airet se enteró ayer por la tarde que el primer partido en el Argentino "B" será con Racing de Olavarría. El chaira se encontrará con un arquero seguro, que trata de manejar el área, y de salir a cortar centros.

"Soy bastante salidor, porque tengo manos seguras y no soy de dar rebotes o usar los puños", reveló.

Y le puso punto final a la charla con una salida humorística: "Pero aclará que soy salidor sólo en los centros".

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