Jueves
20 de Julio de 2017
Edición Anterior
28 de Octubre de 2007
Entrevista con Estanislao Antelo, doctor en Pedagogía
"Los docentes deben volver a su oficio que es la enseñanza"
El académico pretende apartar a los maestros de todos aquellos roles extraños que distraen la verdadera función que es la de enseñar. Considera que hay un protagonismo excesivo de los padres en la escuela. Se mete en el tema de la disciplina en las aulas e invita a reflexionar sobre las nuevas culturas de los jóvenes.

Cacho Fernández

cfernandez@elpopular.com.ar

Cree que hay que devolverle al docente su rol en la enseñanza, sostiene que el exceso del protagonismo de los padres en la escuela se dio porque éstos quieren controlar lo que se les enseña a sus hijos pero advierte sobre las desviaciones que se dan por tomarlos demasiado en cuenta. Y analiza, entre otras cosas, el "desenfreno" de los chicos en las aulas, y la alteraciones disciplinarias que se producen dentro lo que atenta muchas veces con las condiciones de enseñanza aprendizaje.

Estos son algunos de los temas que abordó Estanislao Antelo en una entrevista con EL POPULAR después de haber participado del "encuentro de docentes de jardines de inicial y Seimm (Servicios Educativos de Inicial de Matrícula Mínima", que organizaron la inspectora jefe de Educación de la Región 25, Ana Vázquez, juntamente con la División de Educación Inicial.

El doctor en Pedagogía, Estanislao Antelo, reflexionó sobre los hábitos de las nuevas generaciones y sobre las brechas que existen hoy entre adultos y jóvenes. "No hay una síntesis entre ambas edades, pero tampoco se los puede condenar sino que debemos preguntarnos qué tuve que ver yo con esto".

Es autor de varios libros como "Instrucciones para ser profesor. Pedagogía para aspirantes", "el renegar de la escuela" y "La escuela más allá del bien y el mal", entre otros.

Enseñar o simpatizar



¿Cómo es esta educación en tiempo de crisis?

--No hay educación sin crisis. Si no hay obstáculos, no hay educación, y ésta existe porque los cachorros humanos vienen sin guías, sin planes, desprovistos. Es bien adversa la situación de un niño al nacer.

¿Es un camino escabroso, como lo planteaba Platón?

--Sí, el aprendizaje es duro y nadie sabe cómo efectivamente sucede...

De ahí que se diga, 'no le gusta la escuela', pero ¿a quién le gusta?

--En eso hay una discusión. Están los conservadores que dicen que la escuela tiene que ser exigente, amarga y seria, y los libertarios que sacando toda la seriedad y el acartonamiento los chicos disfrutan. Y no es ni una cosa ni la otra. La escuela se inventó para que los chicos se vayan después, porque la escuela funciona cuando los chicos se van, crecen, se reciben y después no vuelven, son arquitectos, ingenieros, deportistas... Ahora está sucediendo algo raro, que los padres se están metiendo en las escuelas.

¿Está bien o mal eso?

--Ni bien ni mal, es que ha cambiado el lugar de la oferta educativa. Lo que los padres pretenden es tener más garantías que lo que le ofrezcan a su hijo no esté podrido, es decir que no haya mala praxis. Por eso ahora los padres están dentro de la escuela. Es que nosotros los invitamos porque pensamos que ellos tenían derecho a opinar, y en un punto está bien que intervenga en la batalla cultural.

¿No hay un exceso de ese protagonismo?

--Sí, si se le hace demasiado caso a los padres. Si se hace eso, habría satisfacción al cliente. Como adecuar la oferta a la demanda.

¿Quiere decir que el docente queda en una situación de debilidad?

--Posiblemente. El objetivo del docente es enseñar. Pero cuando uno adecua la enseñanza a la demanda, se pierde el valor de la enseñanza.

¿Cuál sería la salida?

--No se si se puede hablar de salidas. Yo prefiero decir que la escuela compite con otras vías para llegar al conocimiento. Porque si uno antes quería saber lo que era una tenia saginata, o el Peloponeso, se puede enterar de esos tema de muchas maneras. Creo que si queremos defender a los docentes, debemos promover que se reencuentren con su oficio que es la enseñanza. El valor de la docencia está en la enseñanza. Por ahí dicen que a los chicos hay que quererlos y para eso no hace falta estudiar de maestro. En cambio, si uno quiere ser realmente un maestro, es porque quiere hacer otra cosa además de quererlos y esto es enseñar.

Y enseñar propone una actitud un tanto antipática...

--Es probable. Para quien enseña, su preocupación principal tiene que ver con lo que enseña y no con el pibe. Por lo tanto, si es simpático o antipático es secundario. De todos modos, esto los pibes te lo facturan, porque cuando se van de séptimo grado, no invitan al tipo que les enseñaba sino al docente que era más compinche, el que tenía más compromiso. Pero después, cuando le preguntás quién te enseñó más, nombran a ese que no invitaron. Del mismo modo, cuando valoran a un médico nombran a un Favaloro y no al más simpático. Creo que nosotros, los pedagogos, tenemos mucho que ver con eso de haber separado al docente de su oficio.

¿Es que el docente, en su afán de agradar al chico terminó sacrificando la enseñanza?

--Es cierto, sí, porque el afán de agradar está condenado al fracaso. Hay maestros que son sádicos, y hay que estar en contra y denunciarlos. Pero puede haber tipos que enseñen a tocar el violin y sea un malhumorado, pero enseña bárbaro. Entonces, qué importa si es malhumorado. Más allá de estos ejemplos, creo que debe haber un equilibrio, es decir, el maestro debe preocuparse por enseñar y no agradar.

Todo tiempo pasado

¿Estamos mejor o peor en materia educativa?

--No es ni una cosa ni la otra. No todo tiempo pasado fue mejor. Cuando alguien dice "te acordás hermano, qué lindas las escuelas aquellas", miente. En aquellas escuelas teníamos miedo, no se podía hablar, mover..., no la pasábamos bien. Había una especie de patriarcado..., ahora no la pasamos bien, pero yo creo que el bien y el mal no se llevan demasiado bien con la educación, porque esta es, como se dice a secas, 'el reparto de guías para obrar en lo sucesivo'. Por ejemplo, vos me podés hacer una entrevista porque alguien te puso a disposición las técnicas de hacer entrevistas. No naciste con la capacidad de entrevistar incorporada.

Pero siempre se compara la educación antigua y la actual. Hubo muchos cambios...

--Las transformaciones son inherentes al acto educativo. Van a seguir habiéndolas y no sabemos cómo van hacer. Un filósofo argentino decía que no sabemos como van a ser los chicos, pero sabemos lo esencial: que van a ser distintos a nosotros. Y nuestra apuesta es profundizar la variación. Entonces, cuando se dice que los chicos no vienen como antes, debería decir, "por suerte no viene como antes".

¿No existe algo de indisciplina que termina atentando contra las condiciones de enseñanza - aprendizaje que deben existir en las aulas?.

--No es indisciplina, es desenfreno. Faltan los mecanismos de autocoacción..., la imposición disciplinaria. Lo que regulaba nuestro comportamiento, el tuyo y el mío, era una autoridad exterior. Hoy los pibes, antes de actuar, no se fijan si alguien les está diciendo lo que deben hacer. La pregunta que se hace un pibe antes de actuar tiene que ver con que si es capaz de hacerlo. Un ejemplo es el piercing. Si uno quería hacérselo es si debía o no hacerlo, está prohibido o permitido. Hoy los chicos no se preguntan eso, sino que si son capaces. Si se responde que sí, ¿por qué no lo van a hacer?. Pasa lo mismo con el alcohol. A veces toman en exceso, pero ellos no se preguntan si están transgrediendo sino que están ejerciendo una capacidad. La propaganda de Adidas es "el único límite sos vos mismo", la de Nike es "tu puedes", crecen los programas de deportes de riesgo. En la escuela lo que antes era enseñar, ahora es formar competencias porque el objetivo es el que sean exitosos.

Pero ¿no se han perdido las regulaciones normativas, valores?

--Hay muchas cosas que por suerte se han perdido, pero este es un problema para los adultos. Además, nosotros les enseñamos a los pibes que no deben fracasar. Cuando le pregunto a mi hija, que tiene 16 años, qué es lo que le da miedo, pensé que me iba a decir otra cosa, pero me respondió "a fracasar".

¿Como salvamos esa brecha, porque no sólo no nos gusta esa forma de vivir sino que sabemos que no es de la mejor?.

--No hay síntesis, una generación se constituye un poco en rebelión con los viejos y con los padres. Pero en eso creo que tenemos que estar como contentos y nos tenemos que preocupar cuando hay continuidad. La brecha no debería existir, pero es que las guías que les enseñamos no les sirven a ellos para moverse en el mundo. Ellos las obtienen, por ejemplo, del mundo audiovisual, viven frente a la computadora, en cambio yo llevo libros, me gusta conversar. Ellos viven en otro mundo. Condenarlos es no incluirse uno en el diagnóstico que hacen. Los conservadores exclaman 'qué barbaridad, adonde vamos a ir a parar', pero nunca se preguntan qué tuvieron que ver ellos con esto.

Pronóstico
máx: 14º C | min: 3º C
1998 - 2011 | elpopular.com.ar es propiedad de El Popular S.A.
EDICIÓN Nº 7478
Vicente López 2626. Olavarría - Pcia. de Buenos Aires - Argentina
Director: Jorge G. Botta