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3 de Setiembre de 2010
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7 de Febrero de 2008
Ayer trabajaban arduamente para desmontarla
Vecinos jubilosos por el adiós a la antena
Ayer estaban en pleno desarme. El trabajo durará hasta la semana que viene porque esperan una grúa. Los vecinos no dejan de mirar y todavía no lo pueden creer.

La camioneta llegó el martes a la noche. Plantó la casilla justo frente al predio donde está instalada la antena de CTI y los técnicos comenzaron a mirar la torre, hacia arriba, hacia abajo. Los vecinos detectaron inmediatamente la presencia y salieron. Al principio no quisieron creer. Estaban acostumbrados a mucha promesa incumplida. Cuando preguntaron y les dijeron que sí fue la algarabía. Ayer los técnicos de Setel estaban en pleno desarme.

Según indicaron, desmontar la polémica antena les llevará unos tres días de trabajo. Pero el plazo se alargará porque, a partir de la altura de la torre, debieron pedir una grúa a la empresa Simpi. Que recién la tendrá disponible mañana viernes. La empresa es de Río Cuarto y es contratista de CTI.

Ayer María Julia Amoroso -junto con Eduardo Costábile, Carlos Genson y Luis Rasmussen fueron los pilares del reclamo- demostraba una emoción apenas contenida. "Sólo queda decir gracias. A la gente que nos para por la calle y nos dice muy bien lo que están haciendo, a Marcelo Sarlingo que nos asesoró siempre, nos dio su apoyo y la razón científica, de saber que estábamos bien encaminados, que estábamos en la verdad". Además recordó "a todos los que se reunieron en Racing, a todos los que se juntaron en Roca Merlo, a los medios, a algunos políticos que pudieron darse cuenta".

"Hoy estamos entre emocionados y agradecidos" y es "algo importante para nosotros ya para nuestros hijos a los que les demostramos que si uno está convencido y persevera se logran las cosas", sostuvo Amoroso.

Eso sí, dejó en claro que la lucha no terminó: "vamos por el otro 50% que nos falta porque el horno también nos preocupa, porque fue la lucha inicial allá por el 2002". Por eso "no es que con esto estamos satisfechos. Estamos contentos pero queda algo muy importante pendiente".

Todos los vecinos "no parábamos de salir a la puerta, a mirar, a convencernos, porque fue mucho tiempo de añorar este día". Además "soy consciente de que esto les sirve a los demás, porque sienta precedente. Queda claro que si la gente se moviliza, se logra".

"Nos desorientan las cosas que sentimos... Yo estaba en la vereda cuando llegaron a estacionar. Cuando los vi mirando para arriba dijimos a la vez 'éstos vienen a desmontar la antena'. Fuimos a preguntarles y cuando nos confirmaron no podíamos parar de emocionarnos".

De todos modos reconoció que "a nosotros la posibilidad de sacarla nos la dio el Hospital, el hecho de que estuviera colocada ahí. Si no, las barajas estaban dadas para otro lado. Por eso queremos ayudar a otra gente que esté en la misma situación, tenga miedo y quiera luchar contra eso". Además, "nos parece bien que ahora se debate un proyecto sobre la instalación de antenas, a partir de la presentación del oficialismo. Nosotros hace mucho que lo pedimos".

En cuanto al horno pirolítico, "tengo esperanzas y creo que en el barrio las tienen. A partir del estudio de factibilidad que va a hacer la Facultad de Ingeniería, que según mis cuentas estará terminado para junio, creo que se va a trasladar. Y es muy necesario que así sea; en estos días humea muchísimo y hay vecinos muy afectados".

La antena fue colocada en el predio interior del Hospital a principios de 2006, luego de que unánimemente los concejales aprobaran una ordenanza que hablaba del alquiler del predio a CTI. Pero no aclaraba que era para la instalación de una torre de telefonía celular.

Algunos ediles llegaron a pedir disculpas públicamente por haber levantado la mano sin averiguar qué estaban votando.

La polémica comenzó poco tiempo después de instalada: EL POPULAR se hizo eco de preocupaciones y el Municipio, en agosto, dio a conocer un informe donde aseguraba que la antena no producía ningún tipo de daño a la salud. "No interfiere, no hace mal y es un signo de modernidad", decía. Sin embargo, los vecinos habían comenzado un camino sin retorno. Dentro del reclamo se filtró el funcionamiento del horno pirolítico, por cuya desactivación venían luchando desde hacía bastante más tiempo. Un médico llegó a decir que las emanaciones del horno eran mucho más peligrosas que la antena.

El 31 de enero de 2007 vino el gobernador Felipe Solá: hizo política ante los vecinos y dijo que le iba a encargar al entonces ministro de Salud, Claudio Mate, la relocalización de la antena. Todo se diluyó después. En febrero de 2007 CTI anunció que trasladaría la antena del hospital pero traería dos más. Mientras tanto, Racing se ofrecía a alquilar un predio a cambio de que llegara la antena. Escándalo entre los socios y la idea naufragó.

Todo el 2007 fue de lucha y reclamo. Hasta que en septiembre comenzó a evaluarse la posibilidad de la Cooperativa Agraria. En enero, sin que nadie a nivel oficial supiera nada, comenzó a instalarse una antena en ese predio. Poco menos de un mes después, se desarma la del Hospital. Y no sólo eso: el Intendente encargó un estudio de factibilidad para trasladar el horno pirolítico al relleno sanitario.

Nadie puede dejar de leer este episodio como un triunfo absoluto del reclamo popular y de la perseverancia. Muchas veces los tiempos de las resoluciones no son los mismos que los de la ansiedad vecinal. Por eso las protestas suelen caerse y disminuir en cantidad de adeptos. En este caso los vecinos -que nunca fueron una multitud- la sostuvieron. Y aquí está el resultado.

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El Popular S.A.