Jueves
2 de Setiembre de 2010
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28 de Octubre de 2008
Desde el taller de Internet de PAMI le enviaron un video a la bloguera más anciana del mundo. Y les contestó
Hay ciberabuelos que cruzaron el océano sin salir de Olavarría
María Amelia ya forma parte de sus contactos. Es la bloguera más vieja del mundo, ganadora del mejor blog en español. Y a ella los ciberabuelos del PAMI le mandaron un video. La gallega contestó de inmediato y causó revolución el viernes. El cíber puertas adentro, en boca de los protagonistas, locales e internacionales a la vez.

kgaston@elpopular.com.ar

"¿Cómo era el blog? ¿El que tiene w? Ah! Sí, acá lo tengo anotado", pregunta y al mismo tiempo se contesta Marta, aferrándose al mouse. Le costó dominar ese remo cibernético que descubrió en agosto y que todos los viernes le permite navegar por la web. Sin embargo, esta mañana es diferente: la noticia es que les contestó María Amelia, la bloguera más anciana del planeta, ganadora del premio al mejor blog en español. Y en 37 Sur siguen sin capacidad de reacción, hipnotizados frente a la magia de Internet. "Nos contestó desde España. Le mandamos un video, de los 2 talleres y nos encontramos con la sorpresa de que nos escribió anoche, antes de irse a dormir. Es larguísimo y nos dice unas cosas hermosas", explica Silvia, a dos computadoras de Marta, emocionada por las palabras de esa mujer que vive del otro lado del océano y que no dudó en entablar un vínculo con los ciberabuelos que aprenden a usar la red de redes de la mano del PAMI en Olavarría.

"Mis raíces paternas son de allá, de Cataluña y cuando tengo hijos lejos pero ya aprendí a chatear con ellos y con mis nietos", cuenta la flamante internauta, con arrobas dispersas por Estados Unidos, España y Balcarce. "Ahora los ´veo´ más seguido", añade, orgullosa de pilotear la webcame del ciber.

Olga tampoco estaba dispuesta a quedar al margen de la web "aunque sea para mandar un mail". Parece una infiltrada, algo que sólo admito cuando dice la edad. "Sesenta y uno", responde, consciente de que no demuestra ser parte de la tercera edad. "Vine por curiosidad y porque soy muy participativa. Recién estuve chateando con mi hija", comenta sin dejar de reconocer que por tener una profesora a mano no memoriza lo suficiente y "nos malacostumbramos a su presencia".

En el sitio

Rubén permanece absorto, reclinado hacia atrás en la silla, como tomando distancia de la cercanía inexplicable que propone la PC. "No me preguntes cómo apareció ese sitio porque no sé. Tengo interés en aprender pero hace una hora que estoy mirando esta escritura que parece un diario y naturalmente nos sorprendió". A los 72, su desafío es superar las barreras que le antepone esa pantalla que de repente muestra, habla y cuenta. "La emoción que tuve fue grande, y me quedó así un temblorcillo... algo de nerviosa. Porque fue mucha impresión al ver yo este vídeo tan cariñoso. Y de gente que no me conoce". Es Amelia, desde el Viejo Continente también conmovida por estos nuevos "vecinos".

"Nos emocionó a nosotros también. Yo no tengo la práctica, hay que tener mucha memoria para acordarnos de todos los movimientos. Anotamos cosas sueltas y después ni sabemos para qué era. En casa tengo la computadora pero me encuentro perdido. ¿A quién le pregunto? ¿A las paredes? Por eso vine acá", resume Rubén.

Su compañero de "banco" se encuentra en su mundo, enajenado. Y de no ser por la geografía, superpoblada de computadoras, cualquiera apostaría que se calzó los auriculares como vincha para disfrutar de un partido de fútbol. "Estoy conectado con el blog de María Amelia. No tengo computadora en casa, me gustaría muchísimo porque tengo problemas de Parkinson y me olvido de las cosas. Con la PC tendría la mente más ágil", plantea Ricardo, cuyo espíritu no encaja con los 80 que admite.

Tiene un dominio perfecto del teclado por haber escrito a máquina hasta los 62 años. El inconveniente surge cuando "debo recordar lo que tengo que tocar o si se me aparece algo en la pantalla, no sé cómo seguir. Sé que es práctica y es lo que yo necesito". Su gran pasión ha sido la fotografía y la ruta on line le ha permitido, por ejemplo, descubrir "un artista chino que tiene cosas hermosas. Miro mucho por Internet, sobre todo obras en blanco y negro". Intercambia mails con sus hijas, una de las cuales vive en Bolívar y "además de venir al cíber también voy a folklore. Te parece mentira, ¿no?", dice el internauta que añade, sonriente, un "si no tengo nada más que 80".

Conectados

Anteojos, lapiceras, cuadernos y auriculares. Esos son los útiles que exhiben los 10 escritorios dispuestos en fila, en el cíber de la calle Belgrano. Hay 19 alumnos que comparten la PC, las dudas y la vincha auditiva que borra toda frontera. Es el segundo turno de la semana, el anterior concurre los jueves, también de 10 a 11.30, para tomar clases gratuitas sobre arrobas, triple w, enter y flechas que van y vienen.

"Ahora estamos escuchando qué es lo que nos contestó Amelia, así que estamos fascinados. En casa tengo computadora pero quiero aprender para cuando no pueda andar mucho y estar preparada para no asilarme y si no salgo, igual podré estar conectada con todo el mundo. Todavía no estoy muy ducha pero estoy chocha", revela Marta, de 67, más amiga de la notebook que del serpenteo del mouse. "En casa me meto en los jueguitos", comenta y ante el gesto de sorpresa de su compañera, desliza un "no sabés cómo te agilizan la mente". Luego vuelve sobre esa ventana que eligió para navegar por el mundo y encontrar atajos como el de María Amelia, "un ejemplo para todos. Además, nos hizo internacionales".



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