TORNEO DEL INTERIOR. El "Carbonero" concretó un sueño que nació hace ocho meses
Ferro, en su momento más glorioso

Darío Fariña
dfarina@elpopular.com.ar
Fotos: Marcelo Kehler
Enviados especiales a Formosa
Por primera vez en su historia, Ferro Carril Sud jugará un torneo a nivel nacional. Allá por noviembre la ilusión de quienes eran más optimistas se resumía en un pensamiento: "¡Qué lindo sería ascender al Argentino B para jugar un clásico con Racing!". Esas frases que se decían casi sin tomar conciencia de que la fantasía podía convertirse, ocho meses más tarde, en una hermosa realidad.
Porque el 14 de junio de 2009 aquella ilusión se concretó y se transformó en uno de los días más especiales del fútbol carbonero. Que supera la historia de aquel equipo de 1969 que ganó todo a nivel local (Alfonzo; Desanzo, Cheves, Puglieso y La Hoz; Mercerat, Mas y Musotto; Montanaro, Alonso y Guerra eran los habituales titulares), pero no había regionales para demostrar su potencial espectacular.
Después vinieron un par de regionales con aquel equipo que tenía a Abel Alves como líder y luego el de Bambikian y Oudoukian, los armenios que eran las figuras de ese conjunto -junto con Marcelo Acuña, hoy con 36 años y en el actual plantel- que, precisamente, dirigía César Arbío, en la década del 90. Y ahora, en el calor de la pintoresca Formosa capital, en una eliminatoria ante Defensores, Ferro Carril Sud tocó el cielo con las manos al llegar a lo más alto en su vida futbolística: ascendió al Argentino "B" y seguramente podrán jugar el clásico contra los "chairas".
Por eso, también, se entienden las lágrimas y la risa plena de felicidad del profesor Arbío; de los llantos de emoción de Juan José Longhini, Ayrton Benítez, Maxi Gargaglione, de todos los locales y de los que llegaron como refuerzos; los saltos de Claudio Biaggio, con un desgarro a la rastra, para sumarse a un festejo único, desenfrenado e histórico, en sus últimos días como futbolista después de haber ganado mucho en el profesionalismo.
Ferro Carril Sud está en el Argentino "B". El día después, una vez que finalicen los festejos que no quieren acabar nunca, habrá que dejar de lado la pasión y la emoción para pensar con frialdad y serenidad. Para armar el futuro, para diagramar cómo se trabajará, definir quiénes se sumarán a esta nueva ilusión y comenzar a darle forma a un nuevo sueño celeste y blanco.