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8 de Noviembre de 2009
Superó el centenar de personas, mayoritariamente jóvenes y mujeres
La primera "marcha del orgullo" le puso color y música a las calles de Olavarría
Marcharon por el centro de la ciudad reivindicando el derecho a la propia visibilidad. Se concretó, con algo más de 100 participantes, la primera marcha olavarriense del orgullo por una sexualidad diferente. Los colores del arco iris y la música que nacía de los redoblantes atravesaron las calles entre las miradas, los aplausos o la indiferencia de los paseantes.



Superaron el centenar de personas y pusieron por primera vez en la ciudad, visibilidad a un tema que sigue siendo tabú. Ayer se celebró por las calles de Olavarría la primera marcha en el día Internacional del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Transgénero e Intersexual. El colorido era el elemento más difundido. Y la presencia femenina y joven, también.

Todo arrancó alrededor de las 16.30 en el Parque Mitre, a la altura de Brown y Colón. Una enorme bandera multicolor que asemejaba al arco iris había sido izada como símbolo de orgullo y reivindicación en un mástil de ese sector. De hecho, deviene de aquella otra bandera original creada en Estados Unidos hacia la década del 70.

Poco antes de las 18 arrancó la columna que recorrió la Brown por la calle hasta la San Martín y de ahí hasta la plaza central. Al principio escasamente llegaban a superar los 60 pero el número fue creciendo hasta pasar el centenar.

El tema de la sexualidad sigue siendo tema prohibido para muchos sectores y se notaba entre las ausencias. El grueso eran adolescentes y jóvenes mujeres que bailaban y ponían ritmo a la movida con bombos y redoblantes.

Sobre las veredas eran muchos los paseantes que se quedaban a mirar a un costado de la marcha. Algunos aplaudían. Otros eran simples observadores.

Chicas jóvenes repartían un volante que hacía un listado de siete preguntas que promueven el debate. "¿Es usted heterosexual? ¿Cómo se dio cuenta? ¿Su familia lo sabe? ¿Cuál cree que es la causa de su heterosexualidad? ¿Usted aceptaría que la maestra de su hija/o fuera heterosexual?" Y concluía diciendo: "¿para vos estas preguntas son nuevas? Para [email protected], no".

Una vez dejada la plaza atrás, la columna emprendió el regreso por Vicente López. A la cabeza un grupo de chicos vestidos completamente de negro, con el rostro blanco y pañuelos multicolor en la cabeza bailaban y cantaban por la visibilidad de la diferencia.

Más atrás una parte de la murga Arrebatando Lágrimas le impregnaba color y alegría a la marcha y entre medio, pequeños grupos con pancartas o la bandera del Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo).

Detrás de la organización, el grupo nacido como "Olavarrara" cuyas integrantes se mostraban radiantes. "Yo pensé que más de 15 no iban a venir", decía una chica.

Marina González Hueso, una de las impulsoras de la movida, analizaba que "para Olavarría es muy importante, sobre todo por la cantidad de gays, homosexuales, lesbianas, travestis que hay en esta ciudad y no son reconocidos. Creo que en algún lugar les debe generar un alivio y una alegría porque significa que somos muchos y que queremos vivir mejor. La expectativa que tenemos es que signifique una mejor calidad de vida para los homosexuales que sufren innecesariamente discriminación, maltrato o invisibilización".

Por su parte, Florencia Magnaterra dijo que "estoy feliz. A mí me viene muy bien y creo que le viene muy bien a toda la ciudad. Me encanta este clima festivo y ojalá sea el comienzo de algo que crezca cada vez más".

Analizó que en lugares como Buenos Aires, la mayoría de los que participan en Olavarría son hombres homosexuales mientras que en Olavarría se invirtió. "Quizás tiene que ver con tener cierta empatía y acompañar. La mayoría acá no son lesbianas y seguramente las mujeres pueden acompañar con mayor comodidad y ojalá que para el año próximo los varones se animen a sumarse".

No todos hablaban y asumían la visibilidad de su propia historia. Algunos lo hacían simplemente bailando; otros, repartiendo volantes que marcaban un posicionamiento y una cuota de reflexión. "Cuando alguien con la autoridad de, digamos, una maestra, describe el mundo y vos no estás en él, se produce un momento de desequilibrio psíquico, como si te miraras en un espejo y no vieras nada. Y, sin embargo, vos sabés que existís y que existen otras como vos, que éste es un juego de espejos. Hace falta cierta fortaleza de espíritu -y no sólo fortaleza individual, sino un entendimiento colectivo- para resistir este vacío, este no-ser, al cual nos arrojan y, pararse, demandando ser vistas y oídas", decía uno de esos volantes que reproducía el pensamiento de la intelectual estadounidense Adrienne Rich.

En Vicente López y Dorrego un círculo de marchantes rodeó a los integrantes de la murga que danzaban enérgicamente entre los redoblantes y los tambores. Algunos minutos más tarde, ya la marcha empezaba a diluirse entre risas y charlas sobre los tabúes que ayer, por un ratito, fueron arrojados a la basura.

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EDICIÓN Nº 8803
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