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7 de Marzo de 2010
Lo propone el GOCO en el marco de una campaña mundial sobre contaminación lumínica
A contar estrellas y medir el cielo de Olavarría
La idea es contar estrellas para determinar ante qué tipo de cielo estamos. Lo propone el GOCO en sintonía con la campaña mundial Globe at Night que busca medir la visibilidad del cielo nocturno y hacer un mapeo de la contaminación lumínica. La cita será en La Máxima y los datos que se obtengan a nivel local ingresarán a una base de datos global. La propuesta es gratuita y abierta a toda la familia.

"El cielo ya no se ve más en las ciudades y hay chicos que no saben cómo es una noche totalmente estrellada", analiza con cierta preocupación Daniel Acosta, desde el Grupo de Observadores del Cielo de Olavarría (GOCO). Por eso, la agrupación alienta la posibilidad de pararse a mirar las estrellas como un derecho necesario y por segundo año consecutivo se suma a la campaña anual de Globe at Night y de paso ayudar a bajar la contaminación lumínica. La idea es colaborar en la medición de la luminosidad del cielo nocturno para determinar la calidad de los mismos con el fin de hacer un mapeo de los contaminantes lumínicos en la Argentina. ¿Qué se propone? Un conteo de estrellas desde el zoológico "La Máxima" como parte de un esfuerzo global para registrar el brillo de los cielos y con los datos recolectados en distintas partes del mundo se confeccionará un mapeo de la polución lumínica.

"Ya lo hicimos el año pasado pero fue como parte de un curso de astronomía impulsado por el GOCO, ahora hacemos una convocatoria abierta, para todas las edades y toda la familia", explicó Acosta a EL POPULAR. Ya hubo un primer encuentro, el jueves pasado, y ahora planifican una nueva convocatoria para esta semana, con día a confirmar.

"En cada lugar que se suma a la campaña se hace un conteo de estrellas y esa información luego se recopila. Se toma como referencia a Oreón y hay una tabla con diferentes datos con la hora, la latitud y las observaciones que se registren, si se cerca hay luces artificiales o no, si hay una calle lindante. Con eso se completa un formulario que se anexa a la base de datos y mapa a nivel mundial", precisó Daniel Acosta.

La propuesta a nivel mundial comenzó el 3 de marzo y se extenderá hasta el 16 de marzo. En 2009 se recibieron 15.000 mediciones y se creó el mapa de la polución de dicho año. Ahora, la convocatoria es para todos aquellos que desean participar desde padres y maestros hasta estudiantes. El objetivo es localizar y observar la constelación de Orión en el cielo nocturno. Las grandes urbes utilizan luz artificial para el alumbrado público de calles y parques, junto con carteles iluminados, edificios, etc. Esa iluminación se dice que contamina el cielo nocturno, ya que obstruye la luz de las estrellas.

Lo que no se ve

El estilo de vida moderno genera múltiples tipos de contaminación pasando por el aire y el agua hasta los más complejos y menos visibles como la contaminación por desechos radiactivos. Todo tipo de contaminación altera nuestro hábitat y es potencialmente dañina para la salud. Una de esas alteraciones se produce durante la noche y es difícil de detectar estando a la vista. Este tipo de contaminación de denomina lumínica y surge a raíz de la emisión de flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones, rangos espectrales y horarios innecesarios para la realización de las actividades previstas en la zona en la que se instalan las luces.

"Con los datos que se obtengan se intenta saber qué lugar del planeta es el más contaminado para hacer pie y modificar ciertos estilos de vida", señaló el referente del GOCO.

Así, por ejemplo, a través de esta campaña se busca hacer docencia. "Explicamos que la luz de mercurio es la más contaminante, la amarilla de vapor de sodio contamina menos, que hay ciertos globos que iluminan hacia arriba que resultan más contaminantes", indicó Acosta.

La proliferación de luces artificiales hace que se pierda la visibilidad de una gran cantidad de estrellas al aumentar el brillo del cielo. El cielo nocturno es una suerte de ventana al universo, fuente de inspiración para los poetas, interrogantes para los científicos y objeto de contemplación de todos. La pérdida del cielo nocturno implica la pérdida del paisaje nocturno y natural.

El 20 de abril de 2007 se promulgó la Declaración de la Palma por el derecho a observar las estrellas con el apoyo de la Unesco. En las grandes ciudades, hay millones de personas que crecieron sin conocer el cielo nocturno.

Usos y abusos

¿Cuáles son los daños? "La contaminación lumínica afecta de muchas maneras. Se altera la fauna, a los animales de costumbres y usos nocturnos les cambia forma de vida, altera el ecosistema", enfatizó Acosta.

En segundo lugar mencionó "el derroche de energía eléctrica". Es que toda luz emitida hacia lugares donde no es necesario iluminar significa un uso energético excesivo. Esta producción de electricidad, que luego es desperdiciada, implica el consumo de combustibles no renovables como el petróleo, carbón y gas, cuya quema produce gases contaminantes como el dióxido de carbono. Hay un plan de ahorro energético que incentiva el uso de lámparas de bajo consumo pero, por otro lado, se desperdicia energía con alumbrado público ineficiente.

En tercer lugar "se pierde la observación. Esa mira conmovedora que surge al ver un cielo estrellado. Se pierde la visión atrapante. Hay chicos que crecen sin saber lo que es una noche estrellada", repitió Acosta.

Desde La Máxima proponen "a ojo desnudo, ubicar en la constelación de Orión, damos los límites, anotamos. Ubicamos las Tres Marías, si no se ven las tres es porque estamos ante un cielo malo. Después pasamos a la espada de Orión. Si llegamos a un punto en que es imposible contar las estrellas estamos frente a un cielo perfecto", aclaró.

Desde el GOCO dejó en claro que no hay una única alternativa posible de solución. Y que la cuestión central no pasa por quitar la iluminación pública sino disponer de "luz eficiente, derrochando la menor cantidad de energía. Con focos y faroles que, en vez de iluminar las aceras, iluminan el cielo, no cumplimos con ese fin y perjudicamos la visualización del cielo nocturno", añadió.

Por eso, impulsan esta "contribución local, sin fines de lucro y para toda la familia" aunque, generalmente resulte "más atrapante para los chicos", admitió finalmente Acosta.

En síntesis, sólo sería necesario aplicar el sentido común y seguir una regla muy simple: la luz artificial debe ser dirigida solamente hacia los lugares que es necesario y con la intensidad adecuada. La lumínica es el único tipo de contaminación que evitarla produce ahorro económico, es decir, sería un gran "negocio" verde.

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