El empresario abandonó la política. Había dejado ya toda su actividad dirigencial
"Nadie me cuidó": Abad, el dirigente que ya no es
El hombre que fue Cámara Empresaria, Rural, Consejo de Banco Provincia, Coopelectric, Multisectorial y candidato fogoso a la Intendencia acaba de dejarlo todo. Esta semana se fue de la política. El Pro de los Macri lo ninguneó y no lo contuvo. El dice que un ataque de gota le dio un aviso. Tal vez haya razones más profundas.

Silvana Melo
smelo@elpopular.com.ar
Julián Abad tomó la decisión final: abandonó la política, después de haber dejado, hace apenas semanas, toda su actividad dirigencial. El hombre que tenía ambiciones de gobernar, que supo acaparar la conducción de entidades clave, que creía que con el molde de la empresa familiar que nació de la nada podía dirigirlo todo, desde las intermedias hasta el Estado. El hombre que, en 2007, se subió al caballo del Pro macrista y sacó 6.500 votos con un mes y medio de campaña. Que quiso ser concejal y senador, en una candidatura doble en las elecciones de junio. Porque sentía que todo lo podía. Desde cualquiera de las dos bancas se lanzaría, con vidriera garantizada, a conquista la Intendencia en 2011. Pero todo se derrumbó. Porque ni los partidos son una empresa ni la política comparte los códigos con la vida de todos los días. Se confió, se dejó seducir por los cantos de las sirenas y resbaló en la cáscara de banana de la ingenuidad. No le quedó nada. Ocho meses después decide dejarlo todo a partir de un ataque de gota. Un dolor insoportable en el dedo del pie pero que no pone en peligro la vida de nadie. ¿Qué lleva a un hombre con ese perfil a bajarse de todos los escenarios? ¿Qué lo empuja a dejar las fotos en los medios y las gigantografías con su rostro en las calles?
Siempre se enorgulleció de no haber ido jamás al médico y de no haberse tomado vacaciones nunca. A los 53, algo hizo click en la cabeza de Julián Abad. Si es que no hay algo más profundo y más grave, que sólo el empresario y su familia conocerán, el hastío, la decepción, la necesidad de vivir después de veinte años de exigencias extremas, la convicción amarga de que la política es una trampa para la que hay que estar entrenado: no se trata de caer, sino de hacer caer a los otros. El no lo aprendió y así le fue. Se pierde uno de los mejores dirigentes que la derecha macrista podía exhibir en Olavarría. Lo abandonaron, lo manosearon, "no me cuidaron", como dice él mismo. No les será fácil encontrar otro. Hacia el 2011, el Pro sin alianzas no tiene futuro.
EL POPULAR lo llamó el sábado a las 13,45 a su casa. Ya se iba para el campo. Acababa de volver de "la oficina".
-¿Es cierto que se va del Pro?
-Me voy de la política, no sólo del Pro.
-¿Por qué esa decisión?
-Porque quiero seguir bajando cambios. Ahora ya hay que empezar con la organización del partido, con las afiliaciones, y no tengo ganas. Tengo miedo de que se repitan las cosas que me ocurrieron. Dicen una cosa y después cambian, se asocian, hacen arreglos arriba y uno queda acá.
-¿Cuándo lo decidió?
-Esta semana. Lo estuve analizando internamente bastante. Fui al campo y ahí tomé la decisión. Mi familia está agradecida. El negocio también, porque ahí me necesitan.
-Se pierde un dirigente muy importante...
-Muy pocos me cuidaron. Sólo mi familia. El resto no me cuidó. Tuve una larga charla con Carola (se refiere a la concejal Carola Patané). Y también se sorprendió.
-Las razones no quedan claras, Julián. No se termina de comprender por qué se va de todo cuando estuvo en todos lados...
-El ataque de gota me hizo ver muchas cosas. Y me alegra que no fue un infarto y que sosteniendo las manijas no tengan que decir "se fue un buen dirigente".
Proceso
Esta decisión de Julián Abad lleva un proceso de meses. Que ahora se precipita en cadena. El empresario lo dijo el viernes en una radio. Pero la información no se masivizó. Carola Patané, la concejal que llegó a la banca en la lista de Abad, en 2007, se enteró el viernes.
Entre los que no se explican qué pasó con el hombre que soñaba con manejar el Municipio con las reglas de El Quebracho -como lo quiso hacer en Coopelectric y no resultó- ruedan las especulaciones. Desde lo personal hasta las internas en el Pro -que las hay y muy fuertes- y la decepción de que el Banco Provincia -de cuyo Consejo él forma parte- no le haya ofrecido a él un lugar preferencial como intentó hacerlo con Julio "Chango" Alem. Sólo sabrán la verdad los que comparten su intimidad. Acaso nadie más.
La concejal Carola Patané dijo ayer a EL POPULAR que "todavía estoy shockeada" y "tuve en la noche del viernes una charla con él". Cree que "en Buenos Aires se enteraron antes que acá" y espera el regreso de la diputada nacional Gladys González. "Ella es mi referente y la responsable de la Séptima. Ahora está en Washington y llega mañana". Patané supone que "hablará con él o vendrá acá porque hay que organizar todo otra vez".
La concejal admite que "no me va a ser fácil. Hay que buscar un referente nuevo y voy a tener que remarla desde el Concejo". También recordó que "ya había dicho algo así hace un mes, pero después salió a desmentirlo". Julián "sufrió un montón de ingratitudes", lamentó.
El dirigente que fue cara de la Cámara Empresaria, la Sociedad Rural, la Fundación Ganadera, el Consejo del Banco Provincia, la Multisectorial por la Seguridad, que presidió la Cooperativa de Electricidad y que se había propuesto ser intendente de la ciudad, se replegó y se fue. Creyó que llegaba a "la nueva política", dijo. Pero son los mismos. Siempre los mismos. Va a ser muy complejo para la derecha moralista encontrar otro dirigente que lo reemplace. Que sea visto con los buenos ojos con que la media olavarriense consideraba a Abad.