Sábado
15 de Diciembre de 2018
Edición Anterior
14 de Abril de 2010
Murió Georges Coste, que en 1944 fue parte de la histórica invasión a Normandía
El adiós a un hombre de la libertad
Tenía 91 años. Murió el sábado pasado tras una vida de décadas como productor rural en esta zona. En su historia cobijaba los días de la guerra y de la lucha contra el nazismo en su Francia natal.

Claudia Rafael

[email protected]

Un par de escuetas líneas desnudan la muerte de un hombre. Sus días tuvieron fin cuando los almanaques marcaron 91 años. Las necrológicas dijeron simplemente que Jorge Coste dejó de existir. Que había nacido en Francia. Atrás, muy atrás en el tiempo, habían quedado estampadas en otros almanaques viejas historias de osadía y heroísmo que seguramente alimentaron durante tanto tiempo sus propias nostalgias. Los días de la guerra. De su Francia natal. Y una vieja poesía de Paul Verlaine. Sobre todo aquellos versos iniciales que decían les sanglots longs des violons de l'automne (los largos sollozos de los violines de otoño). El nombre Jorge Coste no identifica claramente quién fue. En verdad, nació a la vida como Georges Coste y fue parte del histórico desembarco en Normandía que sería el inicio del final para los nazis en la ocupación alemana.

Tenía escasos 20 años cuando cumplía con el servicio militar. La segunda guerra aún no había estallado y un año más tarde las fuerzas de Adolf Hitler invadirían Polonia en un primer capítulo del horror. Pero en 1941 el joven francés era desmovilizado junto con todos los militares de su generación y volvería, como siempre había hecho, al negocio de las ostras. Poco más pasaría para que Hitler ocupara la mitad de su país mientras la otra mitad quedaba en manos del mariscal Pétain, viejo héroe de la Primera Guerra Mundial y colaboracionista nazi durante la segunda.

El y su amigo trabajaban horas y horas en las aguas del Atlántico norte capturando ostras. Pero los bombardeos alemanes comenzaron a hacerse más y más frecuentes y la vida estaba muy lejos de ser paradisíaca. "En esa época en el Loire, los alemanes tenían una base de submarinos bajo tierra, con un hormigón muy espeso. Los americanos bombardearon el lugar varias veces y la ciudad fue también destruida. Un día un avión fue derribado por los alemanes y los aviadores fueron rescatados por paisanos. Les dieron ropa civil y me avisaron, porque yo ya había decidido ir a Inglaterra con las tropas de De Gaulle", contó en abril de 1999 Georges Coste a EL POPULAR, en su estancia "El Ombú", en las cercanías de Muñoz.

Junto con su amigo consiguieron un camión, lo cargaron con ostras y "entre medio dejamos hecho un espacio para los dos americanos. Uno de ellos estaba muy lastimado en las piernas. Los cargamos y recorrimos 200 kilómetros hasta la costa. Los alemanes nos pararon dos o tres veces en ese trayecto pero lo logramos".

Son historias que demasiadas veces se vieron en las películas y no eran ficción. Porque el joven Georges y su amigo tenían la osadía propia de la juventud que los llevó a cargar a los americanos sobre una bicicleta "y pasamos frente a los alemanes en la plaza. Mientras pasábamos yo decía: `a su edad no sabe andar en bicicleta, qué zonzo'".

Ya en la noche se embarcaron en un bote y se dejaron ir con la corriente. El frío era intenso e Inglaterra parecía un imposible en medio de la marea más feroz. "A bordo de ese barquito de seis metros éramos unos diez. Había también gente de los servicios de inteligencia de Francia y cuando llegamos a Inglaterra, los ingleses desconfiaron de nosotros y nos metieron a la cárcel, pensando que éramos espías alemanes". Después de 15 días prisioneros -porque los aliados creyeron que eran infiltrados nazis- fueron liberados y se incorporaron a la Armada del "gran Charles", como llamaban a De Gaulle.

Desde aquel febrero de 1943 hasta el inicio de junio del año siguiente fue prepararse para el capítulo final. El gran asalto que pasaría a la historia de la humanidad. Mientras tanto, los nazis devoraban en sus campos de concentración las vidas de millones. Niños, mujeres y hombres. Judíos, comunistas, gitanos eran engullidos por la maquinaria de muerte de Hitler. En Inglaterra, en tanto, 177 franceses se preparaban entre marchas rápidas y combates nocturnos en un febrero aterrador.

El 1 de junio de 1944 Georges Coste sintió que su corazón latía más fuerte que de costumbre cuando a las nueve de la noche escuchó por la BBC de Londres les sanglots longs des violons de l'automne. El primer verso del poema de Verlaine era ni más ni menos que la frase clave para anunciar la invasión por venir. Sólo era cuestión de esperar el segundo verso para saber que estaban listos para el asalto.

A las 22.15 del 5 de junio en la sintonía de la BBC se pudo escuchar "blessent mon coer d`une langueur monotone" (hieren mi corazón de una languidez monótona). El segundo verso de ese poeta nacido cien años antes en la francesa Metz.

Exactamente cinco horas más tarde "desembarcamos en lanchas, era de noche y teníamos un mar algo difícil. Atacamos el pueblo y en mi grupo tuvimos sólo unos 10 ó 12 muertos. Cuando fue desembarcando el resto, los alemanes comenzaron a reaccionar y ahí sí hubo más pérdidas". Fueron tres meses de dura batalla contra los alemanes y si bien al inicio no tuvieron gran apoyo de sus compatriotas, luego se fueron sumando y ganaron terreno hasta la capitulación.

En aquella entrevista, Georges Coste dijo que ésos fueron "los mejores años de mi vida" aunque readaptarse a la vida civil no fue simple. Volver a encontrar el sabor a otra vida. Regresar al trabajo y a las ostras. No tener que combatir para estar vivo.

Poco tiempo después, ya de regreso en Bretaña conoció a "la señorita Pourtalé" que había viajado desde Argentina a visitar a su padrino. "Nos casamos y mi madre no quería saber nada con que me viniera a un país tan lejano". Tiempo después enviudó y en un viaje de regreso a Francia conoció a Annick Raveau, su segunda esposa y compañera hasta el final de sus días.

El sábado y a los 91 años, murió Georges Coste pero en verdad no murió. Fue una parte sustancial de la semilla para derrotar al horror y a la crueldad. Vivía a escasos kilómetros de esta ciudad.

Pronóstico
máx: 26º C | min: 11º C
1998 - 2011 | elpopular.com.ar es propiedad de El Popular S.A.
EDICIÓN Nº 7991
Vicente López 2626. Olavarría - Pcia. de Buenos Aires - Argentina
Director: Jorge G. Botta