Miércoles
23 de Octubre de 2019
Edición Anterior
19 de Junio de 2010
Se trata de Luis Alberto Gauna, el que había prometido bajar la inseguridad en 15 días
Un polémico ex jefe distrital local asumió ayer en la policía azuleña
Se fue de Olavarría en diciembre de 2008. Era jefe distrital y apenas nueve meses antes había prometido bajar la inseguridad en tan solo 15 días. Ayer asumió el mismo cargo en la ciudad de Azul. En su momento dijo "a mí no me sacan" aunque su superior lo cuestionó por "aislamiento". Son muchos los policías que entraron al viejo juego de la calesita. Pero no por candidez sino por reciclaje.

Claudia Rafael

[email protected]

Los viejos juegos de la calesita, en lenguaje policial, tienen poco de infancia y mucho de ecología. La vieja historia de llevar y traer jefes según los humores sociales sigue en pie a pesar de promesas de nuevas políticas de seguridad que en la práctica cotidiana nunca se han implementado. Aunque éste no es un mal propio y exclusivo de la provincia de Buenos Aires, con sus más de 52.000 integrantes. Basta observar lo que está ocurriendo por estos días en Bariloche con al menos un comisario y cuatro policías desafectados a raíz del tendal dejado de varios jóvenes asesinados.

Pero no siempre es la tragedia la que lleva a implementar la calesita. A veces simplemente una presunta irregularidad, la falta de respuestas al reclamo social de mayor seguridad o bien, estar aislados de la comunidad.

Luis Alberto Gauna acaba de asumir ayer -sin ceremonias ni bombos ni platillos- como nuevo jefe distrital en Azul a un año y medio de haber dejado el mismo rol en Olavarría. En aquella ocasión, en que llegó Francisco Ferencz a ocupar su lugar, Gauna dijo rudamente y con ropas buscadamente desalineadas (a diferencia de lo habitual para un funcionario de la Policía), "a mí no me sacan". Algunos minutos más tarde, el ya ex jefe departamental, Gustavo Kusznier -que acababa de presidir el cambio de roles- en entrevista a solas con EL POPULAR dijo que lo que más había pesado para el cambio tenía que ver con "un desgaste de trabajo y pautas que no se llevaron a cabo en la cuestión operativa. Hay cuestiones que habíamos marcado: a partir de la reiteración de robos en determinados lugares, teníamos que tener un alerta y dar respuestas. Pero hablar de una persona que se fue, no es bueno...

-No hablemos de nombres, entonces. Hablemos de políticas policiales...

-Creo que faltó cumplimentar ciertas cuestiones que habíamos marcado (...) Habíamos marcado rumbos que no se cumplieron y tenemos que encaminarnos nuevamente.

-Analicemos ahora al revés: en la etapa Ferencz ¿qué cosas no quisiera que ocurrieran?

-No quisiera que se genere un nuevo aislamiento. Tiene que haber contacto con la gente".

A un año y medio Gauna, ante el nuevo nombramiento, debería haber aprendido esa lección de no aislamiento indicada por Kusznier o bien la mirada del actual jefe departamental Gustavo Carreiras es otra.

El caso de Gauna es muy particular porque fue a poco de asumir el que dijo a la prensa que en quince días revertiría la seguidilla de robos que se venían sucediendo. Desde marzo, en que hizo esa promesa, a diciembre en que se fue, pareció quedar como una promesa al viento.

De todos modos, las historias calesiteras son propias de la institución y hay casos realmente resonantes. El ya fallecido ex comisario Jorge Mario Heim, que estaba al frente de la Comisaría Segunda en los tiempos de la Maldita Policía de Duhalde, y tras una serie de denuncias de presunta corrupción y presunto abuso de autoridad fue trasladado a Laprida.

Cuando en septiembre de 2003 EL POPULAR reveló la presunta conformación de una suerte de fuerza paralela, alejaron al comisario Carlos Faure que luego terminó con un ascenso en Tres Arroyos hasta que cayó en desgracia nuevamente por una investigación penal.

Es la historia de siempre. Los históricos juegos de la calesita que perdieron toda candidez y que en lenguaje ecológico serían algo así como reciclaje. En este tiempo, por caso, el oficial Paolo Constantino, que en los primeros días de agosto irá a juicio correccional por la agresión a Jonathan Verdugo, un chico de veinte años, pasó de ser el jefe de calle de la Segunda a ser un policía de la subcomisaría de Hinojo con perfil más que bajo. Al menos hasta el juicio. Allí, si llegara a ser condenado no irá preso porque la pena es absolutamente menor pero sí podría llegar a ser exonerado.

Mientras tanto, la calesita sigue girando.



Pronóstico
máx: 18º C | min: 9º C
1998 - 2011 | elpopular.com.ar es propiedad de El Popular S.A.
EDICIÓN Nº 8303
Vicente López 2626. Olavarría - Pcia. de Buenos Aires - Argentina
Director: Jorge G. Botta