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5 de Julio de 2010
Impactante muestra de Horacio Cardo en el Mapda
El fulgor de lo esencial
Con muy buena respuesta de público y una gran predisposición por parte del artista, se inauguró ayer la muestra de Horacio Cardo en el Museo Dámaso Arce. Una galería de imágenes y conceptos claros de los que no abundan.

Guillermo Del Zotto

gdelzotto@elpopular.com.ar

Una combinación muy poco frecuente: un artista excepcional, mucho público y una charla abierta muy enriquecedora. Ese fue el marco, ayer, de la inauguración de la muestra "Evocaciones", del artista plástico Horacio Cardo en el Mapda (Museo de Artes Plásticas Dámaso Arce).

Desde las 18, la inauguración de esta muestra impactante que cuenta con el apoyo del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y la Municipalidad de Olavarría, comenzó de manera diferente a las formales. Cardo, micrófono en mano, hizo gala de su bueno humor, predisposición y sobre todo de sus profundos conocimientos plásticos y literarios. Todo en un registro de admirable simpleza.

Obra por obra, el artista se plantó de cara al público que lo iba siguiendo con una mezcla de admiración y sorpresa. Sobre todo por la claridad de conceptos y el constante guiño a lo cotidiano sin dejar por ello de demostrar por qué es uno de los artistas más importantes en la actualidad.

Las obras de Cardo, casi todas de gran tamaño, hablan por sí mismas. No obstante, los contextos que se pueden conocer con su protagonista al lado, enriquecen mucho más esta experiencia de tener cerca su coherente discurso.

En el extenso y detallado recorrido, hubo constantes alusiones al humor y el público respondía a cada ocurrencia con risas francas. En el caso de la obra "Hera", por ejemplo, se detuvo para explicar cómo había surgido esa figura femenina en su cuadro. Y recordó una ácida afirmación del autor del "Diccionario del Diablo" Ambrose Bierce: "Una mujer sería encantadora si uno pudiera caer en sus brazos sin caer en sus manos".

Al lado, una obra en tres dimensiones. "Una de las únicas que traje", aclaró el artista. Allí, de manera evidente, un glúteo femenino con todos los atributos del erotismo que "surge espontáneamente en la mente". Una aparición freudiana y lúdica.

En "Final del juego", una clara revelación a partir de un tablero de ajedrez vacío (Cardo tiene ilustrado un libro para enseñar ajedrez a los niños). Obra que intenta explicar "cómo uno se las arregla para vaciar el tablero y volver a empezar".

Otra obra atractiva del ala izquierda del museo es una metáfora a "Moulin Rouge", donde con certeza las aspas del molino están representadas por las piernas de las coristas.

Mientras ocurrían estas revelaciones, la gente consultaba sobre todo tipo de detalles. Cardo contestaba con franqueza. Mezclando humor, conocimientos e incluyendo detalles de lo cotidiano lo que hacía, al mismo tiempo, más cercanas y más profundas a sus obras.

Un díptico de su serie con el minotauro, la obra "Angel de burdel", donde elogia la ternura de una prostituta "a través de ese candor que todos tenemos".

En fin, una galería infinita de imágenes y conceptos. Colores acordes a ese discurso profundo con sus grises, sus tonos mate y también acordes a la pasión, con ocres y rojos de carácter.

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