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23 de Mayo de 2011
Los trabajadores fideeros celebraron su día José Sosa, secretario general del Sindicato Fideero de Olavarría
Un crecimiento que se da paso a paso
El 22 de mayo de 1947 se creó el Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Fideera. Desde hace 64 años vienen celebrando quienes se dedican a las pastas secas y frescas. Y hace 47 años los fideeros olavarrienses vienen creciendo, poco a poco, disfrutando de los beneficios logrados y con una bonita sede que fue inaugurada en noviembre de 2006.



José Oscar Sosa es el secretario general del Sindicato Fideero de Olavarría. Desde el ´87 que ocupa ese cargo y junto con quienes integran la seccional local, están consiguiendo año tras año que la cantidad de afiliados vaya en constante aumento y que poco a poco los beneficios también continúen sumándose.

La casa sede del Sindicato, en Riobamba 2415, es su segunda casa. Porque distribuye sus horas entre su familia, su trabajo y lo que hace por los afiliados fideeros, actividad ad honorem por supuesto, en esta coqueta sede de 60 metros cuadrados (cómoda sala de estar, una oficina, baños, cocina, patio y la vieja construcción en el fondo, que se mantiene firme), que fue inaugurada el 27 de noviembre de 2006. Pero el Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Fideera fue creado un 22 de mayo de 1947, es decir hace 64 años.

"Nos conocimos con mi mujer (Sara Martínez, 53), luego nos casamos, ella renunció a su trabajo en la constructora Alfieri y comenzó a trabajar conmigo en la parte administrativa del sindicato. Mi familia se crió acá adentro, porque mi hijo (Sebastián Oscar, 23) también fue creciendo acá" cuenta José (56 años), quien también ocupa el cargo de cuarto vocal en el Consejo Directivo Central del Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Fideera.

¿Cuándo comenzó la historia?

"En 1987, desde que estoy como secretario general, ya que ese año hubo elecciones. La historia es medio larga de cómo terminé en este cargo, porque antes estaba como secretario adjunto. Luego del incendio de la fábrica Aitala, en el 85, renunció el secretario general de ese momento (Alberto Curca) y entonces asumí yo. Cuando asumimos la conducción no había sede ni nada por el estilo, nos entregaron unas carpetas, una máquina de escribir Remington vieja y un escritorio, nada más. Después comenzamos a trabajar, nos cedió gentilmente un lugar la gente del Sindicato de Farmacias (en la calle Alsina entre Sáenz Peña e Yrigoyen) y en el ´87 se compró este lugar. Al fondo había una casa viejita (y algo queda) a través del Sindicato nacional, que la adquirió directamente, pero se hicieron las gestiones desde acá y ese fue un paso adelante importantísimo. El lugar era casi deprimente, porque era una casa vieja tapada por la inundación del ´80 y del ´85, y comenzamos a trabajar. En el 92 arrancamos la construcción que terminamos en 2006, y en noviembre de ese año inauguramos. Tiene la oficina amplia, sala de reuniones, dos baños. Acá funciona el Sindicato olavarriense.

¿Es trabajo gremial y en la fábrica al mismo tiempo?

Si. En ese momento, en el ´87, yo estaba trabajando en la fábrica de pastas El Molino, donde lo hice hasta el 94. También trabajé como maestro de chicos discapacitados en la Escuela de Formación Laboral Nº 1; desde el 98 aproximadamente estoy en la fábrica de pastas La Italiana, en Urquiza y Hornos, donde soy oficial de pastas frescas. Y en este momento también estoy en el Centro de Formación Profesional Nº 401 como maestro instructor de pastas frescas. En el Sindicato estoy ad honorem y muchos no pueden creerlo porque no todo es dinero en realidad; estar en un Sindicato no es todo plata, así de simple. Le dedico cuatro horas diarias aproximadamente, y algún día que me tomo franco con permiso gremial para hacer alguna actividad relacionada con el Sindicato.

¿Cuántos afiliados tienen los fideeros?

Tenemos 120 afiliados entre Olavarría, Azul y Tandil, porque las tres ciudades están agrupadas. Hace ya 23 años. Cuando comenzamos éramos 25 ó 30, pero crecimos a partir de un trabajo de hormiga. Por ejemplo en Tandil cuesta hacer un trabajo gremial porque antes no había presencia del gremio y muchos se fueron a otros sindicatos, pero ahora estamos captando esa gente para incorporarla al lugar de origen. Muchos se fueron a Empleados de Comercio, Utedyc, pasteleros, gastronómicos. Y ante esta situación se puede hacer un amparo sindical y se los trae, pero mi pensamiento fue primero el diálogo, convencer y después que se incorporen. Esa es mi idea, no quiero ir con la ley bajo el brazo y aplicarla, me gusta que estén convencidos de que deben estar en nuestro Sindicato. Debe haber conformidad de ambas partes.

¿Qué dicen los empleadores?

Y... con la parte patronal me pasa lo mismo. Primero busco dialogar, aunque por ahí pienso diferente a los demás. Ante situaciones que se ven claramente, como trabajo en negro por ejemplo, voy a hablar con el empresario; tiene diez empleados y sólo dos en blanco, y yo no le pido que blanquee a todos pero sí que vaya blanqueando de a dos. La próxima vez, cuando voy a verlo, sino cumple voy junto con gente del Ministerio de Trabajo. Primero hay que charlar, inculcar que ponga al empleado en el camino de las leyes normales, pero creo en todos los gremios debe pasar exactamente lo mismo. Principalmente los fines de semana encontramos este tipo de situaciones y de a poco lo vamos mejorando.

¿Lo de Aitala fue un disparador para iniciar el Sindicato?

El Sindicato de Fideeros funcionaba dentro de la planta de Aitala y eso no era lo ideal. El disparador fue la necesidad de hacer un cambio. Hubo otras perspectivas, fuimos mejorando y hoy por hoy se puede ver cómo está todo en el Sindicato. En el ámbito gremial estamos trabajando lo mejor que podemos, sin hacer ruido vamos mejorando. Las cosas se arreglan en casa, no en los pasillos. Y tratamos de que existan las buenas relaciones, aunque a veces está todo bien pero cuando cae la inspección se terminó la buena onda. Las inspecciones vienen desde el Ministerio de Trabajo porque nosotros sólo podemos hacer un control, ver cuánta gente trabaja en una empresa, pero no tenemos el poder del ministerio, por supuesto.

¿Qué beneficios tienen los afiliados?

Otro avance que tuvimos fue la incorporación de la mutual, con los trabajadores de Olavarría en su mayoría aunque hay algunos de Azul y Tandil. Los beneficios que tenemos son en medicamentos, turismo, cristales para anteojos, proveeduría, y también para adquirir otras cosas, ya que la mutual trabaja en forma paralela con la obra social (Ospif). Por ejemplo, si hay un descuento del 20 por ciento de la obra social, con la mutual logra otro 40 por ciento. También se da la leche en la maternidad; fueron muchos avances pese a que somos pocos en realidad. Hay monotributistas adherentes y traspasos y tenemos unos 3.500 trabajadores titulares a nivel nacional y eso se multiplica por tres, del grupo familiar, así que andamos en unos 10 mil.

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