Edición Anterior: 9 de Junio de 2013
Edición impresa // La Ciudad
La mayoría de las casas en Olavarría cuenta con sistemas monitoreados y servicios de vigilancia
Seguridad: las alarmas se convirtieron en objetos prácticamente indispensables
La clave está en una buena configuración. Aunque sean eludibles, las alarmas forman parte de la vida cotidiana de mucha gente. Vienen desde aparatos simples y básicos, hasta sensores especiales, cámaras infrarrojas y sistemas de asalto por control remoto. La demanda es alta ante la inseguridad, uno de los problemas que más preocupa a los argentinos.
Intentan ir un paso más adelante que los ladrones, analizan de qué manera se puede eludir la seguridad en un domicilio, cuáles son los sectores más vulnerables en una vivienda y aseguran aquello que más se quiere resguardar. La tarea no es sencilla, pero tampoco imposible.

Quienes instalan alarmas aseguran que los robos crecen y que quienes ingresan por la fuerza a una casa siempre se las ingenian para conseguir lo que buscan. Por eso, la seguridad ya no pasa por tener una alarma base, con infrarrojo y un par de sensores, ahora la cuestión de fondo está en la forma de configuración de ese sistema.

Un buen sistema de alarma puede integrar desde sensores interiores y exteriores, sirenas, magnéticos en puertas y ventanas y barreras para el patio; hasta cámaras de seguridad y sistemas de asalto por control remoto. Además del monitoreo con asistencia y el servicio de vigilancia que ofrecen las empresas de seguridad. Así y todo, igual puede eludirse, aunque el botín seguramente será mucho menor.

Sentirse seguro en su propia casa puede costar unos 2.500 pesos si es una vivienda tipo y cuenta con un sistema de alarma base. La cifra puede trepar hasta los 4.000 en el caso de una alarma full en una vivienda de dos habitaciones, living-comedor, cocina y baño. A eso hay que sumar el monitoreo y la asistencia, un costo que ronda entre los 140 y 208 pesos.

En nuestro país, la inseguridad aparece como la mayor preocupación de la población urbana adulta. Tanto la delincuencia como el sentimiento de inseguridad tuvieron durante la última década un crecimiento sistemático, afectando a finales de 2011 a 3 y a 8 de cada 10 personas, respectivamente. Es decir, en promedio, un tercio de la población adulta fue víctima él o algún miembro del hogar de al menos un hecho delictivo.

Los datos se desprenden de una encuesta realizada por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, los últimos que se conocen en el país y que son resultado de un estudio realizado a principios de este año en Capital Federal, Gran Buenos Aires y ciudades del interior.

El informe expone que los problemas que más preocupan a los argentinos es la inseguridad (27%), la educación (11%), la corrupción (9%), la crisis económica (9%) y la pobreza (8%). Hoy "hay muchas herramientas para prevenir y asegurar", dijeron los especialistas. Y la gente acude a estos sistemas en búsqueda de seguridad. En este camino, las alarmas ya son moneda corriente.

Evolución

"Cuando la gente se muda en lo primero que piensa es en instalar una alarma. Hoy ya no es un lujo sino una cosa necesaria, casi indispensable y se equipara a cualquier otro servicio. La gente tiene la luz, el canal y la alarma", dijo el ingeniero Roberto Domínguez.

En esa línea, Nicolás Bruno (Alarmas Más), apuntó que "hay mucha demanda. La gente busca, al menos, obtener algo más de seguridad, consulta e invierte".

La fuerte demanda no se debe a que haya más gente que busca el servicio "porque en Olavarría la mayoría de la gente ya tiene alarma hoy en día. Las alarmas que se instalan en la actualidad se hacen en reformas de casas o si alguien se mudó de una casa a otra y coloca el sistema. Es muy raro encontrar una persona que hace muchos años que vive en una casa y no tiene alarma. Hay casos, pero son contados".

Las alarmas se convirtieron en objetos casi indispensables y representan sistemas de seguridad más sofisticados que los de antes, pero que conviven con aquellos más antiguos y elementales.

Primero, "la gente se protegía con rejas y los que tenían rejas eran los bancos y las joyerías. El resto, nada. Cuando en esos lugares, la reja ya no iba, ponían alarmas. Pero entonces, las alarmas eran algo que sólo se veían en joyerías y bancos. Y en las casas empezaron a poner rejas, que para ese momento era lo más seguro que había. Y eran lo más seguro porque de todas las casas de la manzana, sólo dos tenían rejas. Y el ladrón no se iba a complicar en romper una reja. Se metía en las que no tenían". Pero cuando todos pusieron rejas, "los ladrones tuvieron que empezar a romperlas. Entonces la gente empezó a instalar alarmas, que entonces eran no asistidas. Y pasaba lo mismo. De catorce casas, una tenía alarma y las otras trece no. Entonces los ladrones se metían en las que no tenían", analizaba Domínguez para EL POPULAR hace algunos años.

Nicolás Bruno contó que "antes era muy raro encontrar gente que quisiera alarmas monitoreadas. Se instalaban los sistemas y listo, servían para asegurarse. Pero con el tiempo, las alarmas sin monitoreo ni asistencia prácticamente dejaron de existir. "Todo sirve y suma. El monitoreo y asistencia es un servicio más y eso está claro para muchos".

Además, dijo que incluso "hay gente que antes de irse a vivir a su casa instala una alarma, incluso monitoreada. Las personas son más precavidas". La tecnología, por su parte, también hace lo suyo.

La configuración, la clave

Contra lo que se suele pensar, con el tiempo la tecnología y los componentes de sistemas de alarmas no han variado demasiado. Lo que sí cambió es la manera de configuración, y la clave está ahí.

"Hay empresas que consideran que una alarma es la central, la sirena, la batería, un par de infrarrojos y sensores, y ya está. Hoy día eso no es una alarma o es una alarma eludible. Para que funcione como alarma depende de la configuración que le des en la casa", explicó el ingeniero Domínguez.

La cuestión, entonces, no pasa por instalar una alarma sino por instalar un sistema que no sea eludible o que sea lo menos eludible posible. La idea es que, por más que los ladrones sepan cómo está instalada la alarma, no puedan entrar.

En este camino, Domínguez explicó que lo que se busca es que "alguien quiera eludir un infrarrojo o un sensor y te capte otro". Es ahí donde se tiene que mirar la evolución de un buen sistema de seguridad.

"En la década del 90 se instalaba un infrarrojo y sensores magnéticos. Con eso bastaba". Ahora, un sistema de estas características "es obsoleto y sumamente frágil". Por el contrario, "cuando la alarma está bien configurada es muy difícil entrar a esa casa, es casi imposible", explicó Domínguez.

¿A qué se apunta? A que la alarma suene antes de que los ladrones puedan ingresar a la vivienda. "Yo no te puedo asegurar un ciento por ciento que no te van a robar con una alarma bien configurada, pero lo que sí te puedo asegurar es que no te van a desvalijar la casa", afirmó.

Para eso "lo que nosotros tenemos que tratar de poner es una alarma que primero suene y que para entrar los ladrones tengan cuatro o cinco minutos más de trabajo o de rotura". Y la forma de hacerlo es protegiendo no solo el interior sino también el exterior. "En patios por ejemplo, ponemos barreas y distintos tipos de sensores que hacen que suene la alarma antes de que se llegue al interior de la vivienda. Si el ladrón quiere seguir, ya se gana tiempo para acudir a las asistencia".

Protegerse, sentirse resguardado y vivir un poco más tranquilo. La gente busca algo más de seguridad y recurre a las alarmas como uno de los sistemas más confiables.

Es que, desde hace años la inseguridad figura como la principal preocupación de los argentinos, y los olavarrienses no están exentos. En julio del año pasado, la OEA (Organización de los Estados Americanos) publicó un informe que muestra aquellos países con la tasa de robos más alta de América. Argentina encabeza y su índice duplica la tasa promedio evaluada en 28 países, según este informe. La tasa de robos es de 973 cada 100.000 habitantes, cuando el promedio en el continente es de 456 cada 100.000. Por eso, no sorprende que hoy en día la mayoría de las casas tenga sistema de alarmas incluidos. La ecuación se da a nivel país y se refleja en nuestra ciudad.

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