Edición Anterior: 4 de Julio de 2016
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Una vida muy diferente en Dinamarca
Edgar De Alessandre, un joven estudiante sierrabayense, está viviendo en el país vikingo desde hace casi un año, a partir de la gestión del Club Rotario Sierras Bayas y de AOMA Olavarría. Regresará el 13 de julio. Y cuenta cómo fue adaptarse a costumbres y una cultura totalmente distintas, los viajes que pudo hacer, la gente que conoció y detalles de una experiencia sumamente enriquecedora desde lo humano. Para él fue "una vida en un año".
"Estando casi un año fuera de mi pueblo (Sierras Bayas), fuera de mi hermoso país, me di cuenta de miles de cosas. Siempre voy caminando y me pregunto: ‘¿por qué ellos pueden llevar perros en un colectivo y en la Argentina no podemos?’, o ‘¿por qué en Dinamarca se toman tan tranquilos las cosas y en la Argentina siempre todo se quiere arreglar con un corte de rutas?’... son cosas que cambian mucho a un país. Simplemente conque la bicicletas tengan su propio carril, cambia, y es que Dinamarca es el país con más habitantes que andan en bicicleta", comenzó escribiendo, vía mail, Edgar De Alessandre, el pibe sierrabayense que se fue a vivir casi un año a Dinamarca. Y ahí nomás, en esos detalles, se asombró por la diferencia cultural entre lo que había vivido aquí y lo que se vive en Europa.

Estableciendo pequeñas (o grandes) diferencias el joven Edgar De Alessandre empezó contando en su nota qué cosas son las que va observando durante su estadía en el país vikingo, de donde regresará el próximo 13 de julio después de haber participado en un intercambio estudiantil, en el Club Rotario Sierras Bayas y AOMA Olavarría tuvieron mucho que ver para que se concrete esta experiencia de vida, inolvidable e increíble para este pibe hijo de un trabajador minero.

"Siento que el tiempo pasó rápido. Falta menos de una semana para volver a casa. Es difícil... difícil dejar esta cultura que he aprendido en un año para volver a la cultura que me vio crecer. Difícil por esos amigos que no se sabe cuándo volveré a ver; difícil porque es dejar una vida en un año; sí, una vida en un año, porque fue como volver a nacer, aprender a hablar, a conocer de a poco a la nueva ‘familia’ y tener que hacer amigos. Ahora me pregunto: ‘¿cómo no sonreír cuando hablo de esto?’. Y sí, ya casi todo termina", siguió escribiendo, vía mail, Edgar (18 años), hijo de María Olguín (57, ama de casa) y de José De Alessandre (56, empleado de Cantera Piatti desde hace cinco años, donde trabaja como palero), y hermano de Verónica (36), Stella (34) y Alberto (32).

"Ya terminé la escuela en Dinamarca; tuve que despedirme de mis compañeros y creo que fue un parte muy difícil el decirles ‘hasta pronto’, sin saber cuándo voy a volver a verlos", agregó Edgar, quien el miércoles 13 de julio a las 7 de la mañana arribará al Aeropuerto Internacional de Ezeiza para reencontrarse con su familia, con sus amigos, con su Sierras Bayas.

"Estuve recorriendo muchas ciudades de Dinamarca, pero mi ciudad se llama Aabenraa, que está muy al sur del país, es decir lejos de todo. Dinamarca es un país raro, por así decirlo. En verano los días son muy largos, ya que amanece a las 3.30 y oscurece a las 23.30, con una temperatura irregular en verano: puede ser que hoy haga mucho calor y mañana esté lloviendo todo el día. Al contrario en invierno: amanece alrededor de las 7.30 y oscurece 18.30. Siempre en invierno habrá una temperatura de grados bajo cero, y nunca va a pasar los 15 grados", agregó.

"Dinamarca es un país muy tranquilo; la gente es muy tranquila. Me sorprende mucho porque en este país andan en bicicleta todo el tiempo, muchísima gente. La gente es muy amable; quizás podés cruzarte caminando a una persona que no conocés y te saluda muy amablemente. A mí me paso que, por ejemplo, perdí la billetera en el tren y no me había dado cuenta de que se me había caído porque en esos momentos andaba muy apurado. Y cuando me voy a dar vuelta venía un hombre corriendo para alcanzarme la billetera, y me explicó que la había encontrado en el asiento del tren. Fue un gesto superconmovedor", siguió diciendo Edgar.

"Creo que acostumbrarme fue lo más fácil. Aunque al principio era raro tener que comer a las 18.30, pero pasando los días me acostumbré rápido, al igual que la escuela, ya que en la Argentina tenía sólo 4 ó 5 horas de escuela, pero acá no; acá quizás empezaba a las 8.10 y terminaba 15.30. Los estudiantes siempre llevan una merienda a la escuela y en cada cambio de hora (que son de 20 minutos) pueden comer. Lo más difícil, creo, fue el momento en que tenía que cambiar de familia y acostumbrarme a su cultura. Creo que fue algo complicado porque, por ejemplo, mi tercera familia vive en un campo y su cultura es muy diferente a mis otras dos familias que viven en la ciudad. Con el paso del tiempo me acostumbré a muchas cosas, y siento que ahora se está terminando todo. No me dan ganas de dejar mi cultura danesa. Me dan ganas de seguir viviendo así, en un país muy organizado", explicó el pibe olavarriense.

Edgar tuvo que convivir con tres familias en Dinamarca, y cada una tuvo algo especial, o diferente. Y lo cuenta así: "Tuve tres tipos de días. En mi primera familia los días eran así: levantarme a las 7.40 para salir a la escuela en bicicleta (no importaba si llovía, hacía calor o nevara, yo tenía que ir en bicicleta) y volver alrededor de 15.40. Después de eso ir a entrenar, y cenar casi siempre solo porque llegaba muy tarde a mi casa. En mi segunda familia era así: me levantaba 7.25 para desayunar, después ir en bicicleta a la escuela y regresaba 13 ó 15.40, y entrenaba una vez por semana. En la casa de mi tercera familia me levantaba 6.45 para desayunar y tomar un bus para ir a la ciudad a las 7.25, ya que vive a 15 kilómetros de Aabenraa. Terminaba 15.40 la escuela y tenía que tomar un bus a las 16 para ir a mi casa, y ya en esos días había dejado de entrenar porque se me hacía muy difícil viajar. Pero por suerte ahora estoy de vacaciones y mis días son libres".

"Sinceramente fue ‘una vida en un año’, y quería agradecer mucho al Club Rotario Sierras Bayas por el apoyo de siempre, a AOMA Olavarría por haber confiado en mí, y así poder hacer mis sueños realidad. Por supuesto, ¡mis saludos a todos mis amigos de Sierras Bayas y Olavarría y a todos mis familiares, que siempre me apoyaron en todo momento para seguir adelante siendo fuerte!. Y el 13 nos volveremos a ver...", terminó contando, con muchas expectativas por volver a la Argentina y a su tierra, y reencontrarse con toda su historia.


Cinco frases

--- "Al principio nos comunicábamos en inglés. Pero con el paso del tiempo nos fuimos comunicando más en danés...hasta el día de hoy. Y, debo admitirlo, ‘Jeg havde en smuk år, og sandheden, jeg elsker Danmark’, que significa tuve un hermoso año y, de verdad, amo Dinamarca".

--- "Las costumbres danesas para los adolescentes están enfocadas en el estudio. Yo iba a una escuela internacional, donde se aprenden cinco lenguas (español, alemán, inglés, francés e italiano) y te das cuenta lo importante y difícil que es el estudio. Ellos también tienen sus tiempos de fiestas, sobre todo los fines de semana, pero principalmente se enfocan en estudiar".

--- "Extrañé, claro. Cuando cociné empanadas me sentía como en casa, era una sensación muy linda; obviamente a la familia siempre la extrañé, como el cariño de cada uno de ellos, las amistades y las fiestas con amigos. Extraño mucho una fiesta argentina, las comidas, ese rico gusto a asado, los sándwiches de miga y un montón de cosas más".

--- "Ahora estoy disfrutando mis vacaciones, contando los días para volver; sólo quedan unos pocos días y no entiendo cómo pasó todo tan rápido. Cada sonrisa, cada lágrima, cada enfado, lo disfruté como si fuera el último. Porque esto no se vuelve a repetir".

--- "La verdad, tuve un año excelente y aprendí lo que quizás no iba a aprender nunca en la Argentina. Cambié mucho mi forma de pensar y la forma de actuar. Me di cuenta de que no sabía valorar lo que tenía, y estando lejos de casa es importantísimo ese abrazo o ese consejo que no quise escuchar. Eso me hizo falta".


Un espectacular e inolvidable viaje por Europa

"Durante mi estadía en Dinamarca tuve un hermoso viaje a Munich con mi club de fútbol de Dinamarca, el Aabenraa Boldklub. Fuimos a jugar una competencia europea llamada ‘Isar Cup’ donde participan diferentes países como por ejemplo República Checa, Italia, Alemania, Francia, Suiza, etc. Nosotros éramos el único equipo danés en esa competencia y tuve la oportunidad de hacer un tour por el estadio del Bayern Munich, que la verdad fue superhermoso", contó el pibe olavarriense acerca de esta experiencia que pudo hacer durante su estadía en Dinamarca.

"También tuve la presentación de mi Año en Dinamarca en mi Rotary Club, presenté mi año en danés. También pude disfrutar del Euro Tour junto a 46 estudiantes de intercambio, con 4 guías, y, por supuesto, un colectivo llego de cariño recorriendo 8 países en 18 hermosos e inolvidables días", explicó. "Y a ese viaje vale la pena contarlo, así que lo dividido de esta manera":

"Días 1 y 2: la primera parada fue Berlín, Alemania. Recorrimos lugares hermosos como el Puente de Brandenburgo, el Muro de Berlín (en alemán, Berliner Mauer) que mide de alto 3,60 metros y tiene una longitud de 156 kilómetros, que cayó en la noche del jueves 9 al viernes 10 de noviembre de 1989, es decir 28 años después de su construcción. También fuimos a Monumento a los judíos de Europa asesinados, también conocido como ‘Monumento del Holocausto’, con el que se recuerda a los judíos que fueron víctimas del Holocausto".

"Día 3 y 4: la segunda parada fue en Praga, República Checa. Estuvimos en el puente más viejo de Praga, ‘Puente Carlos’, que atraviesa el río Moldava de la Ciudad Vieja a la Ciudad Pequeña. Es el segundo puente más antiguo en la República Checa. Fuimos a la Catedral de San Vito, que es un templo dedicado al culto católico y forma parte del conjunto artístico monumental del Castillo de Praga: es la mayor muestra del arte gótico de la ciudad".

"Día 5 y 6: Viena, Austria. Me pareció también hermosa. La mayoría de los intercambistas decían que era cara, pero yo encontré todo lo contrario en esa ciudad. Ahí se hablaba alemán. Recorrimos el Palacio de Schönbrunn, también conocido como el ‘Versalles vienés’, que es uno de los principales edificios históricos y culturales de Austria. Fuimos a la catedral de San Esteban, que es la iglesia principal de la Arquidiócesis de Viena y la sede de su arzobispado. Está en la plaza de San Esteban, en pleno centro de la capital austríaca, y por último fuimos al parque de diversiones Prater".

"Día 7, 8 y 9: fuimos a la fabulosa Italia. Visitamos Lido di Jesolo, Verona, Venecia y San Remo. Lido di Jesolo es una pequeña ciudad que se encuentra en la área de Venecia. En Venecia anduvimos en góndola y fuimos a la Plaza de San Marco. En Verona, obviamente visitamos la casa de Julieta, en la que hay miles de cartas escritas pegadas a la pared, con la estatua de Julieta al frente y, por supuesto, el famoso balcón".

"Día 10: a San Remo fuimos a dormir, y la verdad que esa fue la peor noche del Euro Tour, ya que llegamos a un hotel viejo donde la comida no era muy buena. Pero lo más raro de ese hotel fue que en el primer piso había una iglesia abandonada, algo escalofriante".

"Días 11 y 12: dimos un paseo por Mónaco, antes de partir para Avignon, sólo por unas horas. Mónaco fue mi ciudad favorita del Euro Tour. Vimos a los autos de Formula 1, que andan a una velocidad increíble. Se ve que es una ciudad con mucho dinero, con gente de alta gama y ropa muy elegante. Después de ver un rato Fórmula 1 nos fuimos al Palacio del Príncipe de Mónaco, y recorrimos cada sala del palacio. Luego fuimos a Avignon, para conocer el famoso puente. También recorrimos la Catedral de Avignon (en francés, Notre-Dame-des-Doms), que es un edificio religioso y monumento nacional de Francia".

"Día 13, 14 y 15: la siguiente parada fue París. Una ciudad hermosa, realmente. Dimos un paseo en barco, subimos a la Torre Eiffel, desde donde vimos toda la ciudad. Fue hermoso, espectacular e inolvidable. Entramos al Palacio de Versailles, donde oficialmente se firmó el Tratado de Versailles, que al finalizar la Primera Guerra Mundial y declararse el armisticio, los Aliados (Tercera República Francesa, el Reino Unido y Estados Unidos, así como representantes de sus aliados durante la guerra) se reunieron en la Conferencia de Paz de París (1919) para acordar los términos de la paz con Alemania. Fue muy interesante conocer bien la historia y poder estar en ese lugar histórico. Al terminar ese tour nos fuimos a la impactante Catedral de Notre Dame y en el momento en que entramos estaban dando una misa. También visitamos Eurodisney de París y conocimos el famoso Arco de Triunfo".

"Día 16 y 17: visitamos Bruselas (Bélgica) y Amsterdam (Holanda). En Bruselas recorrimos lugares históricos; también probamos la cerveza belga, ya que dicen que es la cerveza más rica del mundo, en tanto que en Amsterdam entramos a la llamada ‘Zona Roja’ ".

"Día 18: volvimos a Dinamarca, para reencontrarnos con nuestras familias danesas, y charlar de toda la experiencia que tuvimos en el Euro Tour".


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