Edición Anterior: 25 de Marzo de 2018
Edición impresa // Espectáculos
ENTREVISTA. Luis Ristagno, integrante de la segunda formación de Los Ariscos de la Danza
"Yo me fui detrás de un sueño porque siempre supe que quería ser bailarín"
Nació en Sierra Chica y formó parte de aquel recordado y mítico grupo olavarriense que brilló en distintos escenarios haciendo malambo fantasía. Fueron, sin dudas, unos precursores de ese género de la danza. Ristagno luego se fue a Tandil, anduvo por Buenos Aires y ancló en Brasil, donde es muy bien considerado como maestro, pero también recorre la Argentina enseñando lo que aprendió con el bombo y las boleadoras.
Darío Fariña

[email protected]

Fue parte de la segunda formación de los recordados Ariscos de la Danza, aquel grupo que nació en Sierras Bayas y que hacía malambo fantasía, pero sintiendo el folclore en sus venas. Luis Ristagno (71) entró para ser parte de aquellos muchachos que deleitaban a todos con las boleadoras en distintos escenarios, con un vestuario verde esmeralda, botas negras y pañuelos blancos, siendo unos verdaderos precursores de este género de la danza. Hoy se dedica a enseñar, pero mucho ha recorrido con el bombo y las boleadoras por distintos escenarios para exponer su danza.

"En la primera estaban Chichí Meira, Dante Montero, Mohamed, Romero, y en la segunda estábamos Susana Collinet, una chica rubia, de Azul, que la hicieron desaparecer los militares y hasta el día de hoy no se sabe nada de ella, una excelente persona y nosotros no teníamos idea si andaba en algo, pero se la llevaron; Miguelito Freites, que era de Sierra Chica, y yo, además de Chichí que era el director. Trabajamos en Bolívar junto con Los Andariegos, en la exposición rural; también anduvimos por Tapalqué, Las Flores con Los del Suquía, y también en el club San Martín de Sierras Bayas con el Ballet de Salta. Estuve en los primeros años de la década del ´70. Luego me desvinculé y me fui para Tandil" comenzó contando Luis Ristagno, quien reparte su vida entre Olavarría y Brasil, más precisamente en "un pueblito muy chiquito que es hermoso" dice, mientras cuenta que hace treinta años está casado con Cristina y que siempre le gusta regresar a su ciudad para visitar a su hermana Cristina.

¿Fueron precursores del malambo fantasía, porque ahora se habla de un grupo que explotó en Estados Unidos pero ustedes iniciaron ese camino?

Sí. En realidad, yo lo veo desde otra óptica, como bailarín. Se ha superado lo que nosotros hacíamos en aquella época, pero lo que tenían Los Ariscos de la Danza es algo que se llama estilo. Nosotros no copiábamos de nadie. Hoy día han terminado con los coreógrafos, ya que son todos copiones. Ese grupo que anduvo por Estados Unidos es Malevo, pero es copia de otros aunque reconozco que son muy buenos bailarines. Yo bailé junto con dos muchachos que integraban Los Diablos de la Danza, que fue lo máximo que tuvo la Argentina en malambo fantasía, y que anduvieron también por Las Vegas y muchos años en Francia, y ellos trajeron para nuestro país algo más de avanzada, con otro tipo de ritmo, otras técnicas.

¿Después que se fue del grupo, cómo siguió su vida artística?

Me fui a Tandil y allá formé Los Blancos de Villegas. De ahí me fui a Buenos Aires para ver lo que hacían otros bailarines. Tengo una anécdota: fui a Palo Borracho donde se juntaban los mejores y cada uno hacía algo informal y preguntaron si había alguien más que quisiera hacer boleadoras, y yo grité. Pero sabía poco, no tenía línea de bailarín, pero tenía mucha habilidad con las boleadoras. Empezaron a reírse pero me pidieron un bis y cuando me bajé de ese escenario hubo tres personas que me ofrecieron trabajo: Juan José Pouchulú, Mario Bustos -que tenía un grupo y fue primer bailarín de El Chúcaro- y Luis Groba, quien era bueno. Pero el Guaso Sosa y el Diablito eran los mejores de la Argentina con las boleadoras.

¿Cuándo fue perfeccionando su estilo?

Cuando fui a Tandil. Tenía un trabajo en una metalúrgica, porque el padrino del conjunto que formé era el intendente, Jorge Lester. Entonces él me mandó otra vez a Buenos Aires y fui a bailar con Juan José Pouchulú, gran coreógrafo y bailarín, pero además excelente persona. El era de Pico Truncado y tenía el Ballet Arauco, que era lo mejor de Buenos Aires. Allá estuve unos cuatro años bailando y después me fui al exterior.

¿A dónde?

A Brasil. Me contrataron para ir a bailar. Primero me fui con el Ballet del Indiano y recorrí todo el norte argentino, y después fui al circo Tihany con otro ballet que tenía el Indiano, pero ya como primer bailarín. Después comencé a trabajar por cuenta mía en Brasil y ahí estuve con lo mejor de la danza brasileña en distintos tipos de espectáculos. Recorrí todo Brasil.

¿Pensabas o imaginabas que ibas a vivir del malambo, o tenías otra idea?

Te cuento. Mi papá tenía la única panadería en Sierra Chica y yo sabía que panadero no quería ser. Cuando me fui de casa aprendí a pasar frío, sueño, calor, hambre. Pero yo me fui detrás de un sueño porque quería ser bailarín, y entonces tuve que dormir alguna noche en la plaza de Constitución, también en trenes, vendí lapiceras en los colectivos. No fue nada fácil. Llegar a Buenos Aires es fácil, pero después no sabés para dónde encarar, porque además no te conoce nadie. Entonces pasé de todo hasta que conseguí una oportunidad. Yo nunca dejé de soñar, jamás, porque yo quería ser un bailarín y lo logré.

¿En qué momento, en qué escenario o en qué lugar, fue que dijo "soy bailarín y sé que me gano la vida de esta manera"?

El día que debuté la noche con el Ballet Arauco. Me prepararon unos movimientos por la tarde y a la noche era el show, en un lugar muy conocido de Buenos Aires que se llama Carin, aunque también anduve por las cantinas de la Boca, en el Mesón Español, en El Gran Puchero. Pero el boom era Carin. Terminamos el show y Pouchulú me pagaba tres shows de los catorce que hacíamos por noche, me daba el dinero de otros cinco shows por semana y el resto me lo pagaba a fin de mes. Entonces nunca me faltaba el dinero, hacía eso para protegerme. Pero ese día que terminé de bailar, me dio el dinero y fuimos a comer a Don Pipo y pagué mi cena, ahí mismo lloré de alegría.

¿Qué edad tenías?

Yo empecé de grande en esto. Arranqué con 26 años más o menos.

¿Y cómo le fue en Brasil?

Al principio hacía lo que llamamos bolos. Un empresario te lleva un día a un show en Venezuela, otro día es en Paraguay, luego a Chile, después Uruguay. Pero en realidad mi fuerte era Brasil, porque allá había buenos programas en televisión y lo que yo hacía le agradaba mucho a la gente. Era un buen bailarín, pero también ensayaba mucho y me dedicaba. Además, yo me sabía vender.

¿Quién le enseñó?

La vida. También mirando a otros bailarines. Si ponían a cincuenta bailarines a zapatear, seguro que todos eran mejor que yo. Pero yo vendía mucho mejor, porque tenía cinco o seis mudanzas (pasos) perfectas. Un día El Chúcaro, cuando estuve en su ballet, me dijo "cómo estás tronco". Le pregunté sino me enseñaba "alguna mudancita", y ahí nomás se paró y me dijo: "mire tronco Luis -porque hacía me decía- usted está contratado porque es bailarín profesional, esto no es una escuela". Nunca más le pedí que me enseñara algo.

¿Cuánto hace que se dedicó a la enseñanza?

Mi último show fue en 2003 en Foz Iguazú. Después las cosas se fueron dando para empezar a enseñar. Desde 1979 que fui a bailar a Brasil conozco a Eduardo Rodríguez, que estuvo diez años en el Cirque du Soleil que era un maestro y aún sigue enseñando. A él le enseñé muchas cosas, al igual que a su mujer Verónica Aquino que era del Ballet Brandsen. Me llevó a un show suyo para que lo viera y le corrigiera. Ahí empecé, también con distintos bailarines que ahora están recorriendo el mundo. Siempre viví de eso. No tengo escuela, porque me gusta trabajar de manera intinerante. Me llaman de Posadas, por ejemplo, me pagan todos los gastos y voy a enseñar haciendo talleres. Yo trabajo con el nombre El Arisco de Sierra Chica y así me conocen en el ambiente. No pierdo mi origen, adoro mi pueblito y mi gente.

¿Y sin perder las fuentes, homenajeando a los ariscos es que adquirió ese nombre?

En realidad, el nombre arisco perteneció a un señor de apellido Chandía que trabajaba con su esposa Claudia y me contrató. Cuando dejó de bailar me llevó a Variedades, donde José Marrone era el capo, y me pidió que firmara algo y creí que era para un show. Lo hice y me dijo: "desde ahora, vos tenés el nombre del arisco".

¿No apareció la posibilidad de quedarse en Buenos Aires o andar por Europa?

Tuve tres oportunidades para ir a Japón, pero estaba haciendo un show con otro muchacho que él manejaba en la parte económica y yo la artística. Y no arregló porque pedían 21 shows por semana y no aceptó, queríamos 16. Y he ido varias veces a hacer shows a Las Vegas. Cuando uno llega a un nivel alto en ese rubro, sos reconocido y los trabajos salen solos. Yo quería aprender y ahora estoy pasando los conocimientos que tengo.

MÁS TÍTULOS

BASQUETBOL. Alejo Montes se refirió a la actualidad de Estudiantes en La Liga Argentina
Muestra de obras europeas en el Museo Nacional de Bellas Artes de la ciudad de Buenos Aires
Las complicaciones climáticas obligaron a suspender todo: no hubo reprogramación
Araceli Gutiérrez, después de ampliar su declaración en Monte Peloni II por las vejaciones sexuales
Hay un alerta sobre la posibilidad de que la enfermedad regrese al país ante un brote en países de la región
LA CANASTA DE PASCUA. Huevos y roscas se incrementaron en un 50%
Frente al promedio anual, la merma de precipitaciones supera el 70 por ciento en el primer trimestre de 2018 en Olavarría
El delegado local de la Defensoría del Pueblo se refirió a la situación del gas
TOP RACE SERIES. Josefina Viga está complicada
VETERANOS. Se jugó en forma parcial en cinco canchas
TENIS. El torneo organizado por Estudiantes, Racing y El Fortín se desarrolló con total éxito durante tres jornadas
En el kartódromo "Juan Carlos Espelet" del Tandil Auto Club con pilotos invitados
Velocidad en Pista
Nacional de Newcom en Federación
Será hoy en Colonia San Miguel
LIGA JUNIOR. Derrotas de Racing A. Club y Ferro Carril Sud
INFERIORES. Se jugó la quinta fecha del Torneo Apertura
BASQUETBOL. El Torneo Zonal Sub 15 se puso en marcha ayer en nuestra ciudad
GOLF. El MAFF que se juega en el Club Atlético Estudiantes tuvo, de forma parcial, los primeros 18 hoyos del medal play
FUTBOL LOCAL. Ferro recibe a Embajadores y Loma Negra es local ante Luján
FUTBOL. Los equipos olavarrienses se presentan hoy en los duelos de ida de los cuartos de final del Federal "C"
ATLETISMO. Racing Atletic Club tendrá su propia pista