Edición Anterior: 17 de Junio de 2018
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ENTREVISTA. Tras la histórica sesión de Diputados del pasado miércoles y jueves
Aborto: "esta media sanción impulsará a una interpretación diferente por parte de los jueces"
La abogada y ex directora del Departamento de Medicina Legal de la Municipalidad, Alejandra Malamud, se expresó en diversos puntos del proyecto del Ley de interrupción voluntaria del embarazo. La despenalización y su diferencia con la legalización, y otros puntos de análisis: "No lo despenaliza por completo: a partir de la semana 15 el aborto sigue estando penado" dijo.
Josefina Bargas

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@JosefinaB

El miércoles y el jueves fueron dos días clave para la historia argentina: en una ajustada votación, con posturas claras, negociaciones y movilizaciones, el proyecto que establece la interrupción voluntaria del embarazo tuvo media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación. No es definitivo, todavía debe llegar al Senado y la promulgación, pero se dio un paso increíble no sólo por el resultado, sino por el enorme debate social movilizado por agrupaciones feministas y de mujeres.

En este sentido, desde EL POPULAR se intentó ahondar sobre detalles del proyecto. Para ello, este Diario entrevistó a Alejandra Malamud, abogada, y ex directora del Departamento de Medicina Legal de la Municipalidad. Con muchos años de experiencia en asesoramiento, con varios puntos a tener en cuenta y con su valoración personal, claro está, Malamud dio detalles de lo tratado y lo que se tratará en el Senado.

-¿Qué implican la despenalización y la legalización?

-El proyecto original que se presentó a propuesta del colectivo de mujeres incluía la despenalización total, se sacaba del catálogo de lo que son delitos la práctica abortiva. Tenemos un Código Penal de 1921 que incluye al aborto como un delito, prevé algunas causas por las que no es punible que son tres, y el resto conlleva pena de prisión. El que salió aprobado por el dictamen de mayoría de la comisión, y que se trató en la Cámara, despenaliza la práctica si se realiza hasta la semana 14. La saca como delito y no castiga con prisión si siguen estas tres causales: cuando se diagnostica la falta de viabilidad del feto, cuando hay riesgo para la salud de la madre o en casos de violación. En esos casos, si la práctica se realiza después de la semana 14 siguen siendo no punible. No lo despenaliza por completo: a partir de la semana 15 el aborto sigue estando penado.

-¿Cambiaron las 3 causales?

-Son diferentes de las que teníamos. La viabilidad del feto no era algo que se analizaba antes, tenemos que pensar que no había ecografías por ejemplo. Por eso sí, avanzamos a medida que avanza la ciencia. Y con la legalización, es incluirlo como un tema de salud pública, es prever qué vamos a hacer: se va a desarrollar en todas las instituciones de salud, es obligatorio que las instituciones prevean el servicio. Incluye a las obras sociales y prepagas, a los agentes del sistema de salud y tiene que estar incluido en el PMO o en las instituciones públicas brindarse en forma gratuita y segura. Esa es la diferencia, despenalizar es sacarlo como delito y otra cosa es prever cómo se va a llevar adelante y qué tener en cuenta. Esto sirve para que las personas que requieren la práctica sepan a dónde dirigirse y para que los profesionales a su vez tengan un respaldo y sepan en qué casos llevarlo adelante.

-¿Por qué se limitó a 14 semanas?

-Coincide con el primer trimestre del embarazo, que tradicionalmente es el que todos esperamos para avisarle al empleador si estamos en estado de gravidez. Pero además, hay un paralelismo con la Ley de Trasplante de Órganos. Para esa ley se prevé que la muerte cerebral equivale a muerte, si no hay actividad cerebral no hay vida. Y eso permite hacer la ablación y salvar otras vidas que se considera que tienen futuro. Acá hay un paralelismo, porque hasta la semana 14 no está desarrollado el sistema nervioso. Entonces, lo aplicamos a la inversa cuando todavía no aparece la actividad. Esto es lo que se denominan los derechos incrementales, a medida que evoluciona va adquiriendo derechos.

-Respecto de los agentes de salud, ¿en qué lugar estaban y en qué cambia su posición la aprobación de esta ley?

-Hay una grieta con este tema y lo vemos reflejado en la realidad de los profesionales de la salud. Los médicos y todos los profesionales que participan del proceso tienen la posibilidad de ser objetores de conciencia. La figura ya estaba prevista en otras leyes como la de contracepción quirúrgica. Está previsto por ley la ligadura de trompas y la vasectomía, se tiene que llevar a cabo en las entidades en forma gratuita, sin cuestionamientos, sin que haya que expresar causa. Y también conlleva un registro de objetores de conciencia, porque las convicciones íntimas se respetan, pero las instituciones tienen la obligación de llevarlas adelante. O sea, si no hay ningún profesional de planta que no sea un objetor de conciencia, tienen que derivar o contratar a alguien externo.

-Hay una cuestión que atraviesa este tema y se vio en el debate, la autonomía de la decisión. ¿Cuesta aceptarla?

-Me empecé a interesar por el tema desde hace mucho. En la facultad tuvimos una materia que se llamaba "Problemática del aborto en Argentina y derecho comparado", la profesora nunca nos dejó saber cuál era su posición, pero nos hizo ver la realidad en distintos países. Es un tema que moviliza mucho. Después mi vínculo con los médicos, desde mi casa hasta lo laboral hizo que me interesaran por la salud, este tema de los Derechos del Paciente que se menciona mucho en el proyecto, tomó muchas cosas que ya venían diciendo los jueces: los derechos de intimidad, confidencialidad, autonomía de la voluntad. Y ese es el principio que más nos cuesta. Lo digo habiendo trabajado en un Comité de Bioética en el Hospital Municipal, he sido abogada en una compañía de praxis médica, lo que más cuesta es hacerles entender a los profesionales de la salud que no pueden ejercer su profesión desde el paternalismo, tienen que resignarse a que las personas podemos decidir qué es lo mejor para nosotros.

Me acuerdo de consultas que tuvimos con el tema de la contracepción quirúrgica, por ejemplo, de una mujer de 21 años que quería una ligadura de trompas y no era madre. Los profesionales de salud decían `es joven, ¿qué sabe si dentro de unos años no va a querer ser madre?´. Es un problema de ella. No es una decisión del médico. En las reuniones del Comité hablamos mucho, tuvimos algunos casos que estaban comprendidos en las causales de no punibilidad, se trataban más que nada para acompañar a los profesionales que después tenían que llevar adelante la práctica, para darles también la seguridad de que lo que hacían era legal, ético y con respaldo institucional. Y ahí también teníamos discusiones sobre la autonomía de la voluntad, de un lado y del otro.

-Tenemos legislación de 1921 y se aplica hasta hoy. ¿Cómo se plasmaron los cambios de la sociedad en ese tiempo y qué importancia tiene el fallo FAL?

-Con el fallo FAL entra la Corte. Había mil interpretaciones, incluso con el deber de denunciar de los profesionales de la salud. Escuchamos en uno de los discursos a (la diputada de Tucumán) Teresita Villavicencio cuando había ido a investigar un tema de aborto en un hospital. El profesional tenía la obligación de denunciar. La corte Suprema de la provincia de Buenos Aires sostenía que si no lo hacía incumplía sus deberes y podía tener una pena por haber atendido a una mujer con un aborto séptico o hecho en condiciones inseguras. En cambio en Capital Federal, la jurisprudencia decía que no, que por el secreto médico el profesional podía resguardar su conocimiento. Ni siquiera estaba unificado en esa postura. El fallo FAL lo que hace es justamente dar una interpretación y una indicación sobre el tema del aborto. Que no le exijan a la mujer que haya ido, que haga la denuncia, que se someta a la revictimización de ir a contar algo que violó justamente su intimidad. Entonces indica que con una declaración jurada en todos los casos en que la mujer dice que fue violada, puede practicarse el aborto y no va a ser punible ni para la mujer ni para los profesionales que lo realicen. Abrió una ventana muy grande.

-Sin embargo, existe un protocolo nacional y otro provincial y son distintos.

-Sí, es mucho más breve, conciso que lo que hace es aplicar la doctrina del caso FAL, explicita cómo se lleva adelante pero no se mete con definiciones ideológicas diferentes. El protocolo de Nación arranca explicando qué es la salud, entonces por la otra causal, por riesgo en la salud y peligro de vida de la madre, también querían introducir la práctica no punible. Qué pasaba: un protocolo es un acto administrativo, técnico, pero mete este tema de ampliación de las causas de no puniblidad. Pero el derecho penal no se deroga por un protocolo administrativo. Entonces en el Comité de Bioética lo hablábamos y se discutió mucho. Yo soy pro autonomía, para un lado y para otro. También de los profesionales, si uno es objetor de conciencia -he visto profesionales llorando diciendo yo estudié para traer chicos al mundo y no puedo hacer esto- y algún compañero que no estaba inscripto en el registro de objetores llevaba adelante la práctica que había sido requerida.

-¿Y los diputados, tienen autonomía?

-Creo que los representantes también entendieron: los diputados no tienen esa autonomía que les reconocemos a los pacientes. Ellos representan a una sociedad que está cambiando, que lleva 100 años cambiando desde que se sancionó el código, lo escucharon. No sé si va a tener rédito político a favor o en contra, pero escucharon el pedido. Y creo que los movilizó mucho también, que nos pasó a todos los que tenemos contacto con grupos de adolescentes, fue escucharlos a los chicos. Con mi hijo vimos el debate juntos el miércoles a la noche, y me dijo "no te preocupes si no sale, porque ya venimos nosotros". Saber que es irrefrenable.

-Varios argumentaron en contra con referencia a lo que establece el Código Civil sobre la concepción ¿contradice el proyecto por el aborto?

-El reconocimiento del derecho desde la concepción existe y existe en los tratados, porque por ejemplo sigue estado penado el que provoca un aborto sin el consentimiento de la mujer. Qué está protegiendo: la salud de la mujer y a la persona por nacer. La persona por nacer es un haz de derechos a futuro, no los adquirió todavía, pero como tiene la chance de adquirirlos se lo protege. Todos los derechos son limitados o limitables. En este caso aprendí una expresión que sirve para entenderlo, los derechos son incrementales. De hecho, la comercialización de la píldora del día después existe. Entonces, ¿se protege o no? La discusión que hubo también fue si el embrión tiene derechos o sólo en el vientre materno, porque si es en una clínica de fertilización no es delito deshacerse de los embriones. Pero si está en el vientre materno sí es delito. Y después está el otro tema, en el caso de violación sí y no se discute desde 1921, entonces, ¿no es un embrión también? Hubo una expresión de (Ricardo) Gil Lavedra que me gustó, si en el caso de violación tiene derecho al aborto y en relaciones con consentimiento no tiene, ¿qué estamos penando? El consentimiento de la mujer. Del consentimiento del hombre para formar ese cigoto prácticamente no se habla, también es un hueco. ¿en la práctica abortiva, hay que darle participación al padre? Creo que esto se resuelve con la autonomía, con entender que es una cuestión de la mujer y de su proyecto de vida.

-Que tenga media sanción, ¿tiene algún impacto en la práctica diaria hasta que llegue al Senado?

-Creo que si. La historia en Argentina dicta que la sociedad avanza antes que las leyes. En el mundo. Las leyes suelen cristalizar realidades. Por ejemplo el divorcio. El primer paso fue cuando la Corte dijo que era inconstitucional no permitir el divorcio vincular, es decir, que la persona volviera a formar una pareja legalmente protegida, que es el matrimonio. A raíz de eso se destrabó el tratamiento legislativo. Creo que acá, esta media sanción, impulsará a una interpretación diferente por parte de los jueces de cómo se venía viendo el tema de las prácticas abortivas. Creo que si. Más allá del efecto disuasivo que tuvo las manifestaciones públicas a favor sobre los senadores. Los políticos que están ejerciendo la representación creo que les gusta su trabajo. Y si quieren seguir ahí tienen que escuchar a los votantes. En este caso, a los votantes que van a ser dentro de dos o cuatro año. Que es el grito más fuerte que se escucha. Muchos de estos representantes lo escucharon en sus propias casas. Y me parece que si. La media sanción servirá para que los profesionales que están trabajando en hospitales o instituciones sepan cuál es la interpretación que le está dando la sociedad.

-En caso de aprobarse la Ley, ¿habrá que modificar otras leyes?

-La misma Ley prevé la modificación del Código Penal y la práctica de la medicina. Con esto de la contracepción quirúrgica justamente, los médicos lo tenían prohibido por ley. Eso se modificó cuando salió. Se inserta en un plexo normativo. Lo que hace el proyecto de Ley es incorporar un nuevo tipo penal, un nuevo delito, que es negar la práctica. O dilatarla. Esa conducta llevada adelante por profesionales de la salud ahora será castigada por el derecho penal. En realidad me quedo con un sabor a poco. Creo que la despenalización debería haber sido completa. Desde mi opinión, tendríamos que sacar el aparato punitivo de estas decisiones.




Encuestas dispares en redes sociales


Durante el debate sobre la despenalización del aborto, EL POPULAR realizó encuestas en sus redes sociales para conocer la opinión de quienes todos días visitan los diversos formatos presentados por este Diario.

En primera instancia, cabe señalar que los resultados fueron sumamente dispares: en una participación total cercana a las 800 personas, hubo dos redes que tuvieron acompañamiento al proyecto con buena distancia, mientras que la negativa primó en la tercer red ofrecida.

En Instagram, por medio de una consulta en sus Historias, prevaleció el si por el no en una votación sumamente pareja: el sí obtuvo 56% y el no, el 44% restante. En Twitter no fue tan parejo, y la diferencia entre el sí y el no fue abrumadora, aunque se le agregó la variable "no tiene postura tomada". En este caso, fue 69% a favor, 16% en contra y 15% "no tengo postura tomada".

En Facebook la historia fue otra, dado que allí la negativa fue la que tuvo mayor acompañamiento: allí, el no obtuvo el 54% de los votos, y el 46% restante fue para el sí.

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