Edición Anterior: 18 de Junio de 2018
Edición impresa // La Ciudad
En medio de la tormenta de la crisis la política no descansa
El espanto es más fuerte que el amor
Daniel Puertas

[email protected]

Mientras se afianza la certeza de que las dificultades del Gobierno generaron posibilidades ciertas de que la oposición pueda vencer al oficialismo en las cruciales elecciones del año que viene, puertas adentro del peronismo se agudizan las diferencias que obstaculizan la declamada unidad.

Es que todavía no logran ni articular un proyecto común ni pueden achicar los egos de los que creen, acertadamente o no, que dentro de muy pocos meses puede sonar su hora de gloria.

Los enrolados en las filas del llamado "peronismo tradicional" miran con disgusto las encuestas que revelan que poco a poco CFK recupera adhesiones perdidas. Los kirchneristas no se muestran demasiado proclives a bajar ninguna de sus banderas ideológicas para disminuir la desconfianza que despiertan en los más conservadores.

Y tampoco faltan en este último sector los que no están nada dispuestos a olvidar lo que en su momento juzgaron como traiciones imperdonables al "proyecto".

El detalle novedoso es que a diferencia de viejas épocas estas sordas pujas se mantienen en silencio. Esa es una de las coincidencias que tienen todos: hay que evitar despedazarse en público, vieja práctica que les supo costar más de una elección.

Será interesante de observar como evoluciona la interna del peronismo y los movimientos de sus principales figuras, especialmente ante la posibilidad concreta de que el justicialismo retorne al poder. Como en todas las situaciones de crisis, el electorado piensa fundamentalmente en quiénes pueden resolver la emergencia.

En ese aspecto es precisamente donde el peronismo tradicional que mira con muy malos ojos al kirchnerismo tiene los principales problemas para ganar terreno en la consideración popular. A la hora de comparar, la gente tiene como recuerdo más cercano la administración de CFK y antes la de Néstor, su marido, por lo cual, inevitablemente, el terreno que pierde el macrismo pasa en su mayor parte al kirchnerismo.

Por ahora todo el peronismo, kirchnerista o antikirchnerista, navega tranquilamente hacia una posible victoria electoral sólo por los problemas del Gobierno y no por lo acertado de su estrategia política.

El humor popular, que tantas veces ofrece una radiografía exacta de un momento histórico, se refleja en un chiste que viene circulando por las redes sociales: -¿Vos te hiciste kirchnerista con Néstor o con Cristina? –Con Macri".

La ventaja de CFK sobre el resto de las figuras del justicialismo es que tiene un núcleo duro de votantes de alrededor de un tercio del electorado, mucho más que cualquier otro, por lo que si continúa descendiendo el rechazo que despierta su figura podría quedar casi como la candidata excluyente de la oposición.

Aferrados a la estrategia que tan buenos resultados les dio, los dirigentes de Cambiemos apuestan todas sus fichas a que sea precisamente la ex presidenta la que termine siendo la candidata, convencidos de que en la polarización están todavía las chances de Mauricio Macri de reelección.

Previsiblemente, es el argumento con el que muchos peronistas tratan de disuadir a los kirchneristas de paladar negro para que no levanten la candidatura de CFK.

Y se dice que ella no se muestra muy convencida de aspirar a otros cuatro años en la Casa Rosada. También que Agustín Rossi, Axel Kiciloff y hasta Felipe Solá han recibido señales alentándolos para que salgan a caminar los territorios del país, especialmente los de la provincia de Buenos Aires, en busca de apoyos a sus candidaturas.

Rossi y Solá ya plantearon públicamente sus aspiraciones, pero aún es muy temprano para determinar si van cosechando las adhesiones suficientes como para sustentarlas. En Olavarría Agustín Rossi mostró que no sólo busca votos sino también potenciales aliados al reunirse con José Eseverri, quien, empero, puso como sus límites a Cristina y La Cámpora.

Tal vez sea arriesgada esa postura del ex intendente olavarriense, ya que es probable que Cristina no sea candidata, pero es muy improbable que pueda haber un candidato con chances que no cuente con su apoyo, diga lo que diga Durán Barba.

Por esos caminos inciertos se está moviendo ahora la principal oposición electoral de Cambiemos. Hay otra coincidencia entre los distintos sectores peronistas: todos quieren que Mauricio Macri llegue al final de su mandato, aunque sea "con muletas", esa imagen de 1976 que tan malos recuerdos trae.

En difícil saber si se trata sólo de una profunda convicción democrática o la certeza de que hoy las divisiones del peronismo hacen improbable que pueda hacerse cargo de mantener encarrilado al país sin riesgo de que se haga pedazos.

Por lo pronto, se conforman con esperar que el paso de los días traiga un poco de luz sobre un paisaje cubierto de sombras ominosas.

MÁS TÍTULOS

Se realiza una exposición de 60 obras en la ciudad de Buenos Aires
Está a punto de contratar al ex defensor oficial, Martín Marcelli. Hoy responde a la propuesta del DEM
En medio de la tormenta de la crisis la política no descansa
Una dificultad en el aprendizaje que afecta entre 10 y 15% de los niños
El consorcio que ganó ofertó por 1.002 millones de dólares
Referentes del sector plantean que no todas las provincias han legislado al respecto
En nuestra ciudad es impulsado por referentes de dos instituciones barriales
BASQUETBOL. Perdió la final del Zonal de Mayores en la Ciudad Feliz
AUTOMOVILISMO. El Top Race Series corrió su quinta fecha de la temporada
Los argentinos se hacen sentir en Rusia
KARTING. La quinta fecha de la APPK Olavarría se corrió en Lobería
LIGA JUNIOR. Perdió ante 9 de Julio
PRIMERA. Racing recibe a Estudiantes