Edición Anterior: 24 de Junio de 2018
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Cómo enfrentar el sedentarismo, uno de los grandes males de la sociedad
Es el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante a nivel mundial. Y se puede contrarrestar con actividades tan simples como caminar, pedalear y hasta bailar. A escala global la meta es bajar un 15% de sedentarismo en 12 años, con 20 pasos.
"Mantenerse activo es crucial para la salud. Sin embargo, en nuestro mundo moderno este es un reto cada vez mayor, principalmente porque nuestras ciudades y comunidades no están concebidas de forma adecuada", advierte el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Justamente por eso, es que buscan redoblar esfuerzos para reducir el sedentarismo y promover la salud en el marco de un "Plan de acción mundial de la OMS sobre actividad física 2018-2030: Más personas activas para un mundo más sano".

En realidad, se parte de la base de que "necesitamos dirigentes en todos los niveles que ayuden a las personas a dar un paso hacia la salud. Ello es posible sobre todo en las ciudades donde se manifiesta principalmente la responsabilidad de crear espacios más saludables".

Es que el sedentarismo es uno de los grandes males de la sociedad ya que, según la OMS, produce 5,3 millones de muertes al año a nivel global, lo que la convierte en el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad mundial.

Las estadísticas indican que uno de cada cinco adultos y cuatro de cada cinco adolescentes, que tienen entre 11 y 17 años, no realizan suficiente actividad física. Y las niñas, las mujeres, los adultos mayores, los pobres, las personas con discapacidades y enfermedades crónicas, las poblaciones marginadas y los pueblos indígenas tienen menos oportunidades de mantenerse activos.

Por lo tanto, la actividad física es fundamental para prevenir y tratar enfermedades no transmisibles (ENT) como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes o el cáncer de mama o de colon. Es que precisamente dichas enfermedades provocan el 71% de todas las muertes en el mundo, entre ellas la de 15 millones de personas cada año con edades entre los 30 y los 70 años.

Sin ser atleta

El plan de acción de la Organización Mundial de la Salud muestra a los países posibles vías para reducir la inactividad física en adultos y adolescentes en un 15% para 2030, al recomendar un conjunto de 20 medidas saludables. Esas normativas, combinadas, tienen por objeto crear sociedades más activas mejorando los entornos y las oportunidades para que personas de todas las edades y capacidades dediquen más tiempo a caminar o ir en bicicleta, practicar deporte o un ocio creativo, bailar o jugar.

La iniciativa insta también a apoyar, por ejemplo, la capacitación de los profesionales de la salud y otros, el fortalecimiento de los sistemas de datos más robustos, o el uso de tecnologías digitales.

"No es necesario ser atleta profesional para decidirse a mantenerse activo. Subir por las escaleras, más que por ascensor, ya constituye un cambio importante. O desplazarse a pie o en bicicleta en lugar de ir en coche" al trabajo, sostuvo el doctor Tedros.

"Lo que elegimos cada día es lo que puede mantenernos sanos. Los dirigentes deben contribuir a que estas opciones sean las fáciles", agregó el profesional.

Para apoyar los esfuerzos de los países en la aplicación del plan, la OMS puso en marcha una campaña de promoción de la actividad física: "Mantengámonos activos: Todos. En todo lugar. Todos los días".

Es que la inactividad física es mucho más que un reto sanitario con costos económicos enormes. En el ámbito mundial, se calcula que la inactividad física tiene un costo de US$ 54.000 millones en atención de salud directa, de los que el 57% corresponde al sector público y US$ 14.000 millones adicionales atribuibles a la baja productividad.

En modo activo

El plan ‘Más personas activas para un mundo más sano‘ se compone de plan de acción de 20 medidas normativas que responden a cuatro objetivos estratégicos. Por un lado, apuntan a crear una sociedad activa, mediante campañas informativas que expongan los beneficios sociales, económicos y medioambientales que eso genera. También alientan actividades de participación masiva en espacios públicos y con acceso universal.

Asimismo, alientan la creación de entornos activos, en busca desarrollar espacios y lugares para la realización de actividad física, con políticas orientadas a mejorar las infraestructuras para peatones y ciclistas, optimizar la seguridad vial y la seguridad personal de transeúntes que utilizan la bicicleta o la silla de ruedas.

Además, proponen que haya personas activas, a partir de tres ejes: revisar la enseñanza de educación física tanto en educación primaria, como secundaria y terciaria; promover el asesoramiento de ejercicio físico desde el sistema sanitario y crear programas de actividad física en los lugares de trabajo y públicos.

Por último, se plantea la creación de sistemas activos, en busca de mejorar los sistemas de datos que sirvan de apoyo al seguimiento y rendición de cuentas de la actividad física y del sedentarismo entre la población, reforzando la capacidad en materia de investigación y evaluación para estimular la aplicación de tecnologías e innovaciones digitales.


Consecuencias

En la actualidad, uno de cada cinco adultos y cuatro de cada cinco adolescentes (entre 11 y 17 años) en el mundo no realizan suficiente actividad física. El sedentarismo es, según la OMS, el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad mundial.

Mantener una vida poco activa lleva al sobrepeso y la obesidad, y acelera la aparición de enfermedades no transmisibles como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes o los cánceres de mama y colon. Estas enfermedades son responsables del 71% de los fallecimientos en el globo y provocan cada año 15 millones de víctimas mortales de entre 30 y 70 años, según datos del organismo.

Por otra parte, la escasez de movimiento desemboca además en otra complicación colateral: la cuestión económica. En el ámbito mundial, se calcula que la inactividad física tiene un costo de US$54.000 millones en atención de salud directa, de los que el 57% corresponde al sector público y US$14.000 millones adicionales son atribuibles a la baja productividad.

Con el proyecto se apunta a revertir estas estadísticas negativas que van in crescendo desde hace varias décadas. También en Argentina.

Existen distintas razones detrás de la problemática. Uno de los grandes responsables es el ritmo de la vida moderna. El comportamiento sedentario suele predominar en el tiempo de ocio y durante tareas laborales y domésticas. Por su parte, el aumento del uso de los medios de transporte "pasivos" también ha reducido la movilidad.

En la sociedad actual las personas se volvieron cada vez más inactivas debido a las comodidades, como también por los oficios laborales que surgieron a partir de los avances tecnológicos.


Necesidad social

La inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial: es ocasiona el 6% de las muertes registradas en todo el planeta. Además, se estima que es la causa principal de aproximadamente un 21% a un 25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y aproximadamente el 30% de la carga de cardiopatía isquémica.

Un nivel adecuado de actividad física regular en los adultos reduce el riesgo de hipertensión, las cardiopatías coronarias, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes, el cáncer de mama y de colon, la depresión y las caídas; pero a la vez mejora la salud ósea y funcional, y es un determinante clave del gasto energético, por tanto fundamental para el equilibrio calórico y el control del peso.

Ahora, la "actividad física" no debe confundirse con el "ejercicio" ya que éste es una variedad de actividad física planificada, estructurada, repetitiva y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física. La actividad física abarca el ejercicio pero también a otras actividades que implican movimiento corporal y se realizan como parte de los momentos de juego, del trabajo, de formas de transporte activas, de las tareas domésticas y de actividades recreativas.

Aumentar el nivel de actividad física es una necesidad social, no solo individual. Por lo tanto, exige una perspectiva poblacional, multisectorial, multidisciplinaria, y culturalmente idónea.

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