Edición Anterior: 8 de Julio de 2018
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ENTREVISTA. Andrés Malamud, politólogo: los ciclos argentinos, política y fútbol
"La responsabilidad de los dirigentes en la derrota no se transfiere al gobierno"
Politólogo y referencia académica, Andrés Malamud habló desde Lisboa con este diario. La Argentina espasmódica, la crisis que nadie esperaba, los mejores y los peores. Los peligros de ser campeones, una enorme responsabilidad gerencial en la derrota que no le cuesta nada al Gobierno. El mejor equipo de los últimos 50 años. Macri, López Obrador y el hastío de los electorados ante los partidos tradicionales. Malamud piensa y analiza con un sentido propio, original y profundo.
Silvana Melo

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Los mejores y los peores. Así oscila la Argentina a lo largo de su historia socio-psicológica. Los más pobres y desiguales, aunque se sigue entre los más vivibles de América Latina. Los más violentos, aunque la tasa de homicidios esté entre las más bajas. Pero con un handicap europeo que define a una especie de linyera con sangre azul bonaerense, porteño y tanguero. Andrés Malamud, un olavarriense que vive en Lisboa y que se dedica a analizar la política, anancha su virtuoso campo visual para leer estas pampas y la desafortunada aventura rusa. Piensa que Macri encabeza "un gobierno de minorías" que "llegó con el mejor equipo de los últimos 50 años y ahora se quedó con el mejor equipo de los últimos cinco meses".

"Argentina ganó dos mundiales, uno con la dictadura y uno con Alfonsín. ¿Qué conclusión se puede sacar de eso? Ninguna". Andrés Malamud, el politólogo que había vaticinado la incomodidad del Gobierno en caso de una ola triunfalista que alzara la copa en Rusia y se plantara a exigirle, no cree en la transferencia de las derrotas.

-Por mayo dijiste en La Nación que ganar el Mundial podía ser contrario al interés nacional. ¿Cómo golpea, si es que golpea, la escandalosa salida de Argentina en octavos?

-Creo que no genera nada. La repercusión del Mundial era la victoria. Por los factores que mencionaba en la nota y por otros que no mencioné. El factor que mencionaba es que generaba expectativas que no podían ser satisfechas. Somos los mejores del mundo y nos tiene que ir bien. Si nos va mal debe ser culpa de alguien, porque siendo los mejores… alguien nos está garcando. Ese alguien es el gobierno. Entonces al gobierno no le convenía que la gente generara expectativas difíciles de satisfacer. Pero hay otra: una victoria en un Mundial genera una convergencia multitudinaria en el obelisco. Es probable que se hubiera dado un caldo de cultivo en el que el hit del verano iba a arrancar en invierno, iba a ser contagioso y masivo. La derrota argentina evita esos problemas. De todas maneras la responsabilidad es colectiva en el fracaso argentino pero por lo que veo la gente no tiende a transferir esas responsabilidades en el gobierno.

-Claramente el fracaso argentino tiene fuertes responsabilidades dirigenciales. Y de muchos dirigentes que responden al macrismo. ¿Por qué creés que no se transfieren?

-Es un misterio, Macri es el presidente más vinculado con el fútbol en la historia argentina, pero no hay transferencia directa ni indirecta, la oposición no está haciendo utilización política, ni siquiera los trolls en las redes aprovechan esto. ¿Qué es lo que dicen como máximo? Angelici también tiene la culpa. No es sólo Sampaoli y Tapia, también es Angelici, pero eso no golpea porque Angelici es un sujeto invisible.

-¿Cómo es tu lectura del país en este momento, cuando parecía que las cosas iban más o menos encarriladas hacia el rumbo que Cambiemos proponía y de repente todo estalla, corrida cambiaria, desesperada carrera hacia el FMI…? ¿Por qué? ¿Es que la condena es a la desgracia y no al éxito como pregonaba Duhalde?

-Hubo una nota muy interesante en Clarín sobre por qué explotó la crisis que nadie veía venir. Tuvo dos repercusiones opuestas: la gente que la elogió, encontrando explicaciones sobre sesgos psicológicos que los economistas no consiguen predecir; y otra de los que dijeron ¿están locos? Esto lo predecía cualquiera, lo pueden ver en Página 12, en las columnas de Navarro. Los dos tienen razón pero la nota es muy clara. Cualquiera que prediga una catástrofe en algún momento va a acertar. El tema es cuándo. Y eso es lo que nadie podía saber. Nadie imaginó que fuera de repente. Esto lo explica un psicólogo que ganó el premio Nobel de Economía en 2002, Daniel Kahneman, que explica los sesgos cognitivos y el más importante, que es el sesgo de confirmación. Las personas tenemos la tendencia a seleccionar la información que ratifica nuestros preconceptos y a descartar la que no. El pensamiento científico, el entrenamiento mental, supuestamente convierten ese sesgo y te obligan a desconfiar de tu preconcepto, a buscar otra información y estar abierto a ella para desconfirmar tus ideas preconcebidas. Pero a veces pasa lo contrario, cuanto más se especializa uno más tiende a confiar en sus aptitudes. Es la maldición de los expertos. Que se equivocan tanto como los legos, en parte porque se la creen. Eso es lo que pasó. Sesgo de confirmación y autoconfianza de los expertos.

-Bajando brutalmente las expectativas, ¿hay posibilidades de que se pueda aspirar a un país más o menos previsible, en el que se pueda planificar a seis meses?

-En economía todo sale mal. Pero si mirás fotos indicadoras de la Argentina, no estamos mal. Empiezo porque el que está más de moda: los derechos de última generación. Lo que está pasando con el aborto legal, nos hace uno de los países más avanzados de América Latina. No el más, que siempre fue Uruguay, pero somos segundos. Lo importante es que Argentina es grande y por lo tanto contagia. Uruguay no contagió. A partir del caso argentino hay manifestaciones similares en México, en Perú, en Chile hay un fenómeno impresionante, etc. Argentina en parte causa y en parte realimenta estos fenómenos continentales. Y no es la primera vez. Se va marcando el rumbo desde 1918 con la Reforma Universitaria. Es un indicador objetivo, empírico, basado en lo que pasa. La tasa de homicidios en el cono sur es la más baja de América Latina. En Chile debe estar en el 3 cada 100 mil; en Argentina es el 6 y en Uruguay se está disparando y llega al 10. En México es 22, en Brasil el 30, en Venezuela es difícil contar pero supera los 100, es una masacre. El tema es con qué nos comparamos; con Europa quedamos mal porque es alrededor del 1. Pero es la misma que en EEUU, el país más rico del mundo, el más desarrollado. Puede parecer una tontería, pero no morirse me parece una ventaja. Recién ahora paso a la economía. Pero quería contextualizar. Porque a veces la Argentina parece montaña rusa, al infierno sin escalas.

-A veces hay un regodeo de ser los más pobres, los más desiguales y de estar en el peor lugar, como un regodeo en la desgracia…

-Es muy intersante el dato progresista chileno; uno mira a Chile y envidia el orden, el progreso, las políticas de estado, eso está muy bien, pero en libertades sociales, en igualdades, están mucho peor. La estratificación social que hay en Chile, no la encontrás en la zona pampeana, quizás en el noroeste. El igualitarismo plebeyo de la Argentina, que a muchos oligarcas les debe molestar, pero a nosotros nos encanta, es una cosa muy infrecuente en América Latina. La nuestra es una sociedad muy igualitaria, aunque sea más desigual de lo que querríamos y más desigual que las europeas.

-Volvamos a la economía…

-La economía es un problema y una de las causas es que nos creemos más ricos de lo que somos. Creemos que Argentina está superdotada en recursos naturales y esto no es así. Hay comparaciones hechas con los países superdotados en recursos naturales como Australia o Canadá, y Argentina no puede vivir del campo. Pudo pero ya no. Entonces tiene que diversificar su estructura productiva y eso es lo que no sabe, no puede o no quiere. Lo mismo le pasa a Brasil, que solemos verlo como una potencia industrial y es cualquier cosa menos eso.

- ¿Qué rumbo está marcando el triunfo de López Obrador en México?

-Lo primero es el rumbo que no marca. Muchos pensaban que después del giro a la izquierda venía un giro a la derecha y está claro que no. No hay un patrón en América Latina, los países van en distintas direcciones. Sí hay una propensión anti estáblishment que es muy típica de América Latina, de occidente en general. Se está votando contra el establishment y lo de México es eso. Porque López Obrador viene de la izquierda pero es socialmente conservador y se alió con los evangélicos. La gente votó harta de los partidos tradicionales, no por la revolución. Y lo mismo pasó con Macri. En parte es un voto asqueado de la política, no es un voto de la derecha y por eso en parte no puede hacer el ajuste, porque la sociedad no tiene tolerancia para un ajuste brutal. El gradualismo es hijo de que la gente no votaba un giro a la derecha.

-Entonces son reacciones compulsivas y no apuestas a un proyecto…

-Argentina no tiene condiciones para de repente despegar y que seamos ricos. Es un esfuerzo de largo plazo, porque uno de los problemas es la baja tasa de inversión, es decir que no apostamos al futuro. Se ve en infraestructura y educación. Argentina tuvo de los mejores sistemas educativos de América Latina y del mundo y ahora no. Y lo mismo con la infraestructura. Hay que reconstruir el país, hacerlo de nuevo. Y para eso hay que lograr un consenso más amplio que el de un partido político que tiene el 40% de los votos y el 40% de las bancas. Es un gobierno de minoría, que no tiene mayoría en ninguna cámara, que tiene 5 gobernadores de 24. Y en minoría no se puede cambiar nada. O se piensa en un gran acuerdo nacional o se van haciendo acuerdos caso por caso. Que les iban saliendo mientras las cosas andaban bien. Ahora, si no tienen mucho que ofrecer… la política es cíclica como la economía. Uno tiene que ahorrar cuando gana, si te lo gastás, cuando estás perdiendo no tenés colchón.

-¿Qué significa en este contexto el peronismo enfrente?

-Es una condición estructural de la política argentina. El peronismo siempre tiene mayoría cuando es presidente. Cuando no lo es, tiene mayoría. Entonces el que gobierna no puede hacer mucho salvo que acuerde.

-¿El sueño reeleccionario del gobierno está naufragando?

-Está naufragando, pero no necesariamente va a naufragar. Se debe en parte a que todavía en frente no hay nada. Pero si la economía sigue mal, algo se forma. Algo se arma. Argentina siempre te da sorpresas. Especialmente en el peronismo, a los presidentes nunca los vimos venir. En el 87, todos hablábamos de Cafiero presidente. Fue Menem. En el 2001, quién daba dos pesos por Kirchner. Además, ningún presidente tiene el plan económico con el que entra, a los dos años de mandato. A Macri le está pasando ahora. Entra con Prat Gay y Sturzenegger, el mejor equipo de los últimos 50 años. Y ahora está con el mejor equipo de los últimos cinco meses.

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