Edición Anterior: 18 de Noviembre de 2018
Edición impresa // La Ciudad
Entrevista: Sergio Elguezabal
"Estamos con incapacidad para reaccionar ante las urgencias que nos demanda este tiempo"
Sergio Elguezabal habla de asumirnos como "familia humana", tejer lazos de confianza, lograr una mirada transversal, tener mayor sororidad, "conmovernos" frente a lo que sucede y "reencantar a la sociedad con eso". El periodista, especializado en problemáticas ambientales, hoy amplía su decir, seguro de que el periodismo debe ser garante del cambio que viene.
Karina Gastón

[email protected]

"Hay que curar conversaciones y ser garantes del cambio", propone Sergio Elguezabal, mientras elogia el arroyo Tapalqué y se prepara para hacer un mini tour por las sierras y canteras de Olavarría. Pide un cortado, se acomoda al lado de un amplio ventanal y se dispone a hablar, con un entusiasmo tan contagioso del que es imposible mantenerse al margen. Anuncia nuevos tiempos, nuevos modos, nuevos mundos. "La humanidad se está preguntando cómo hacer las cosas" y " hay que salir a anunciar ese cambio", enfatiza este periodista especializado en ambiente pero que hoy se redefine como intérprete de los entornos que nos rodean.

"Hay que tejer lazos de confianza" y asumir "una mirada transversal", ésa es la oportunidad que tiene la "familia humana", dice. Y deja pensando. Es la antesala de la conferencia que luego brindaría en el Salón Rivadavia, el miércoles pasado, organizada por la Fundación OSDE y con EL POPULAR Medios como uno de sus patrocinantes.

Sergio Elguezábal produjo y condujo TN Ecología, el espacio televisivo dedicado a temas ambientales con mayor permanencia en Iberoamérica. Hoy está en sintonía con "Efecto Mariposa", en la radio pública de la Ciudad de Buenos Aires, promueve el Periodismo de Transición para afrontar los desafíos del nuevo paradigma global, es profesor en el Centro Latinoamericano de Periodistas (CELAP) con sede en Panamá y miembro del Consejo Consultivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

En treinta minutos de charla con este medio, invita a reflexionar en primera persona del plural, a conectar con el otro aunque sea diferente, a poner pausa, a empezar por uno y desde este mismo instante.

-En estas dos décadas, ¿cambio la agenda ambiental o estamos hablando siempre de las mismas problemáticas pero con mayor urgencia o preocupación?

Los temas de fondo son lo de siempre pero hay variables que atender, una búsqueda del ser humano de vivir un poco mejor, de afianzar sus vínculos, tener sueños y proyectos. Cambiaron las dinámicas, el crecimiento exponencial de la población mundial, de las tecnologías, la llegada de la robótica y la inteligencia artificial y eso entraña nuevos desafíos. Nos obliga a los periodistas a renovar la agenda, el enfoque y el propósito. El periodismo basado en la denuncia deja lugar a un nuevo periodismo que debe tener otra misión.

-Más constructiva...

Sí, y más activa en cuanto a curar conversaciones, a ser garantes de las nuevas conversaciones, de temáticas y modos de desarrollo disruptivos, creativos y cuidadosos, que tienen en cuenta a los demás.

-¿Está instalado ese compromiso con respecto a ser garantes o, al menos, intérpretes de eso que sucede?

Hay una gran confusión. En el medio está la adaptación a las nuevas tecnologías, a un nuevo mundo que exige ir a mil por hora y ya no privilegiar la primicia sino la elección del tema y cómo tratarlo. Nos estamos empezando a preguntar el modo en que lo estamos haciendo. La humanidad se está preguntando cómo hacer las cosas, nos estamos preguntando para qué y quiénes las hacemos y qué quisiéramos dejar para las generaciones que vienen. Y hay que salir a anunciar ese cambio. Vamos a conquistar, a arrimar a personas que están cerca sin saber qué hacer en este mundo que va a mil por hora.

"Nos hace falta conmovernos"

-Mientras tanto, siguen las cumbres, los pactos que hablan de desarrollo sustentable pero no se acciona en consecuencia. En víspera del G20, cuyos países generan el 80% de las emisiones contaminantes del planeta, pareciera que estamos parados en el mismo lugar o en retroceso discutiendo el Acuerdo de París. ¿En esa "familia humana" hay díscolos dentro de las dirigencias?

La familia humana está en ese proceso de no comprender que estamos llegando al fin de la transición y hay que ser disruptivos, hacerlo diferente. La educación es un ejemplo: una institución del siglo 19 con maestros del siglo 20 que enseñan a pibes del siglo 21. Para que sea una educación necesaria hay que pensarlo disruptivamente. Hoy en 3 años los chicos cambiaron 12 veces en sus necesidades y apetencias. Y en esa quietud de las clases dirigentes, estamos todos un poco. Estamos con incapacidad para reaccionar ante las urgencias que nos demanda este tiempo. El Panel Intergubernamental de Cambio Climático nos dice que faltan 15 años, si no bajamos 2 grados no habrá espacio para habitar. Hay que bajar las emisiones. Vamos camino al límite que nos están marcando los científicos.

-¿Qué hace falta para reaccionar?

Nos hace falta conmovernos con lo que está pasando. No hay una receta. Sí actividades que nos hacen falta como personas, que hacen a las sociedades sostenibles, que son inclusivas, donde hay calidad en los trabajos...

-Falta humanidad...

Falta humanidad y falta constituir la nueva familia humana. Los sectores que están pensando en una nueva economía ética renovada, mayor cooperación, integración cultural... Eso nos dará libertad. Ellos están a las puertas de ese salto de conciencia.

-¿Proyectás básicamente en las nuevas generaciones ese cambio? ¿Hay margen para el optimismo y en 15 años el mundo será no tan oscuro como advierte la ciencia?

Las cosas van a ser diferentes mañana. Hay que ver si lo vamos a hacer con la celeridad que hace falta, tejer esa malla intergeneracional. No habrá tiempo para esperar a que los chicos crezcan. Es un gran trabajo de los adultos: tomar conciencia, flexibilizarnos, entender que lo instituido, las creencias que abrazamos de modo férreo, hay que ponerlas en pausa. Y abrirnos a un universo que exige el rediseño de todo. Ahí sí soy optimista. Soy parte de una generación donde necesitamos rever todo: la política, la economía, el modo de vestirnos, de producir, de alimentarnos. Hay que reencantar a la sociedad con eso, de ahí sale mi entusiasmo.

En busca de la sororidad

-¿El principal freno está en los decisores políticos o en la economía?

Si me pedís un ranking, el gran problema es la economía y las representaciones institucionales en general.

-Claro, no hay referentes...

No, y todos necesitamos lanzarnos a recuperar esa reputación perdida porque no creemos en nadie, porque nos estamos mintiendo todo el tiempo. Las organizaciones declaman lo que no son, empezamos a no creer. Hay que tejer lazos de confianza y ése es el gran trabajo por hacer. Hay que pensar en una nueva representación que tiene que atender todos los instrumentos tecnológicos que tengamos a mano. Hay que renovar la ética y consensuar cuál será lo nuevo. Una sociedad amorosa, que tenga en cuenta al ambiente y a las personas.

-Imposible no coincidir pero parecería demasiado idealista.

Vamos a ejemplos concretos y pensemos cómo tratábamos los hombres a las mujeres hace 15 años y qué trato anhelamos como familia humana ahora? ¿Cómo eran los transportes hace 10 o 15 años y cómo empiezan a ser ahora? A la Argentina han llegado los primeros autos eléctricos, en 3 meses, que saldrán el doble sí, pero después se va a estandarizar como pasó con los celulares. Es más fácil que una comunidad en medio de la Puna, si hay buena conectividad, se eduque y se haga conocer en el mundo con un celular, que montarle biblioteca convencional. Cambia el paradigma. Hay progresos, hay personas a la vanguardia, falta imbricar.

-¿Quiénes son los principales intérpretes de ese cambio?

Los que están pensando en una nueva economía, en la banca ética, en los nuevos trabajos, que piensan en salario universal y en mayor tiempo disponible para danzar, nadar, quedarte debajo de un árbol mirando el cielo. Eso necesitamos porque hay millones de personas que trabajamos 12 horas por día y hay millones de parados. Eso no es sustentable. Necesitamos una mirada transversal, acercarnos a este gran dilema, que es una oportunidad como familia humana.

-¿El golpe de timón debe darlo la gente?

Sí, pero necesitamos organizarnos sostenidamente, ver los nuevos liderazgos. En todo el movimiento feminista encuentro liderazgos que no tienen una cabeza visible, como los liderazgos tradicionales. La sororidad, el verte con el otro y sentir que vamos al mismo lado, podríamos trasladarlo a las grandes comunidades. Todos queremos lo mismo: vivir en paz, educación, justicia para todos, alimentarnos sanamente. Mentira que tenemos otras necesidades impuestas por no sabemos quién. Es un cambio trascendente y rutilante de los liderazgos.

-Tenemos que parar...

Hay que hacer una pausa y revalorizar la escala hacia abajo, no pensar todo tiempo cómo escalar hacia arriba, dejar de pensar en escalar indefinidamente en un mundo finito. El modo de descentralizar los quehaceres es un circulo virtuoso. Revalorizar la escala hacia abajo y la coyuntura. Hay que gestionar con eficacia el mediano plazo porque si no no habrá largo plazo.




"Vaca muerta es la gran contradicción"


-¿Un ejemplo que te haya conmovido y que confirma que es posible el cambio?

Me quedo con un ejemplo cercano: YPF, petrolera argentina que pretende constituirse en la principal generadora de energías limpias. La industria petrolera es el cuco del bienestar ambiental pero cerca de todos nosotros está ese cambio disruptivo. Yo entrevisté a (el ex ministro de Energía, Juan José) Aranguren hace 15 años y planteaba que de ningún modo se iban a reconvertir cuando el petróleo cesara. Hoy es improbable que alguien diga semejante barbaridad.

-De todos modos, este Gobierno promueve las energías renovables a través del programa RenovAr pero a la vez alienta Vaca Muerta. ¿Qué evaluación hacés de la actual gestión con respecto a la problemática ambiental en nuestro país?

Vaca Muerta es la gran contradicción, que ya tenía la administración anterior cuando pretendía explotar Río Turbio poniendo como principal necesidad la cuestión energética y atender a realidades locales. Esta administración aplica exactamente la misma fórmula para defender la explotación de Vaca Muerta. Gran contradicción en medio de una política que declama las energías renovables. Pero tiene patas cortas. El mundo va a empezar a decirle a otros actores del mundo que eso no puede hacerse más así, que tienden a generar emisiones y eso implica un suicidio para la humanidad.





Con aleteos


En "Efecto Mariposa", el programa que se emite por el canal de la Ciudad de Buenos Aires, Sergio Elguezabal aborda cuestiones de género, tecnología, ambiente, alimentación, consumo y producción, trabajo o esparcimiento. El Efecto Mariposa es un concepto de la teoría del caos donde se sostiene que una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a corto o mediano plazo de tiempo. Como dice un proverbio chino, "el aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo". Y también podría formularse que "el aleteo de una mariposa puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo" o "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". Elguezabal está convencido de eso y va tras quienes accionan y emprenden vuelo.

-¿Cuál es el principal problema ambiental en Argentina?

La basura es un problema. Los agrotóxicos empleados de modo exagerado, no cuidadosamente, es otro problema. La minería a gran escala sin recaudos también. Los ciudadanos de las grandes ciudades generamos 20 mil toneladas de basura por día. La cancha de River completa. Eso genera contaminación, nos está llamando a cambiar rápidamente el modo de consumir pero tenemos que generar menos basura. Hay una responsabilidad que nos cabe a todos, a las grandes organizaciones y a los individuos.

-Mientras tanto, hay muchos aleteos por ahí, ¿no?

(Se sonríe) Sí, hay aleteos y está bueno lo de la mariposa. (Alvaro Neil) un biciclown español que recorre el mundo en su bici, hizo un libro que se llama "A la velocidad de las mariposas" y habla de un mundo nuevo pero a una velocidad acorde con la esencia de lo que somos y dice que "cuando subía las cuestas, a veces me pasaban las mariposas". ¿No es genial?





"El gran problema es la incomunicación"


¿Qué valores son innegociables?

Esta posibilidad de conmovernos hay que buscarla donde sea. Eso es innegociable y necesario. Necesitamos conmovernos. Es innegociable no pensar que tenemos que hacerlo con el otro. Es una trama, es una malla, es con el otro y es con el diferente.

-¿Hay una evolución?

Sí, se le está dando mayor visibilidad. Hay grupos y personas que están mirando de modo diferente. Hay un cambio real, damos el ejemplo en el tema de género, en la calidad de los trabajos. Los pibes no transan con un trabajo que no es de calidad, con los aprendizajes. Esta cabeza abierta de irte a aprender afuera. La escuela no es el único ámbito donde se aprende. Viajando quizá se aprende diez veces más. Son cambios disruptivos.

-Claro, es un cambio cultural...

Totalmente. A eso asistimos. Y lo proclamo ante colegas: necesitamos salir a anunciar esto y preguntarnos acerca de la agenda. Quién marca la agenda, el enfoque. Hay una deuda grave que hay que subsanar y no es difícil. Es repensar y conectar con la comunidad, cuáles son las conversaciones significativas, lo que realmente importa. Hay que curar conversaciones, conciliar, alentarlas. Interpretar y empatizar.

-¿De qué modo influyen las redes sociales?

Las redes sociales son elementales, la gran herramienta de este tiempo si sabemos utilizarlas. La gran fuente de difusión. Hay que preparar otros contenidos, hacerlo diferente, mostrar y entusiasmar de otro modo. Y eso lo haremos a través de las redes. Hoy es Facebook, Twitter, Instragram y en 3 años habrá otras. Hay mucho de malo en la globalización pero todo lo bueno tiene que ver con la comunicación. El gran problema es la incomunicación. No aprendemos a usar las herramientas con la eficacia que hace falta. Eso nos abre un universo impresionante. Eso forma parte del rediseño y lo que nos reencanta.

MÁS TÍTULOS

Entrevista: Eduardo Cerdá, por una producción sin agroquímicos
ESCENARIO POLITICO. El estacionamiento medido, la UIO y las firmas locales. Los problemas innecesarios.
"Ahora tenés que volver a casa", las palabras del padre de Diego Wagner
La actividad se desarrolla en el Espacio Educativo Ecoterra con la presencia de personas de diferentes puntos del país
La colecta de alimentos continuará hoy en Walmart y el fin de semana que viene en otros supermercados
Desde María Auxiliadora admiten que el panorama es "crítico"
MOTOCICLISMO. En Olavarría, Velocidad dijo presente
Arrancaba a las 5
SOFTBOL. La lluvia complicó la segunda jornada del tradicional "Hagamos Historia"
FUTBOL. Derrotó ayer 1-0 en La Bombonera a Patronato de Paraná por la Superliga
Turismo Carretera en San Juan
En las instalaciones de Estudiantes
"Memo" Ducuing y Mauricio Correge
FUTBOL. El certamen de primera división sigue en la búsqueda de su campeón
VOLEIBOL. Mano a mano con las campeonas de la Copa Argentina Sub 13
SOFTBOL. El torneo se juega en las canchas de Racing
KARTING. Hubo una visita de los directivos de APPK Olavarría
Gonzalo Gómez se suma a Douglas Haig de Pergamino
TURISMO PISTA. Tanto Santiago Tambucci como Sergio Giacomasson llegaron décimo en sus series
BASQUETBOL. Mañana surgirá el campeón de Sub 15 en Ferro Carril Sud