Edición Anterior: 23 de Diciembre de 2018
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Alejandra Capriata, la Asociación de Profesionales y la condena en el caso HuaIquimil
Supervisión y cuidado de los residentes: "faltan las autocríticas institucionales"
Tras la condena a una médica residente que en 2016 transitaba sus primeros meses de formación, desde la Asociación de Profesionales, Alejandra Capriata, plantea la necesidad de análisis de lo que ocurrió. Y convoca "al análisis y la autocrítica profunda" del hospital, de los profesionales, del municipio y del comité de docencia e investigación.
Claudia Rafael

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La condena penal a una residente de primer año de medicina del Hospital Municipal pone en jaque todo el sistema y obliga a un debate sobre responsabilidades, roles e instancias de control en una práctica iniciada en 1944 en el país y expandida durante el primer peronismo. Mientras se avanza en instancias de apelación dentro del terreno judicial, Alejandra Capriata, a la cabeza de la Asociación de Profesionales de Olavarría, habla de autocríticas necesarias, de las instancias imprescindibles de supervisión e, inclusive, de áreas en las que no están "dadas las condiciones para que un médico en formación pueda aprender". Sin perder de vista las responsabilidades meramente médicas y las institucionales.

-¿Cómo analizan lo que ocurrió desde la Asociación de Profesionales?

-La residencia es una situación de aprendizaje basado en la práctica y supervisado por la gente de planta de un servicio. Hay instructores de la residencia y médicos de planta. La residencia está escalonada en primero, segundo y tercero para que cada uno aprenda del otro. Hay servicios que alojan muy bien a la residencia y otros que tienen ciertas falencias. Esta chica estaba en su residencia de primer año, con tres o cuatro meses de iniciada cuando ocurrió todo. Durante el primer año, la supervisión es directa. Y no dejás ni a sol ni a sombra al residente. Avalás y ves todas las prácticas e intervenciones que hace. A medida que va pasando de año y evolucionando en la adquisición de competencias, la supervisión es indirecta. Ves quién tiene mucha cancha, quién está mejor preparado, quién tiene más habilidad para las prácticas puras, quién más para el manejo del paciente, de las familias. Esto nos extrañó muchísimo porque, en general, a los residentes de primer año los servicios los tienen muy controlados y bajo supervisión. Nos extraña que la justicia haya visto que esta médica era la responsable de semejante situación. La paciente ingresó en una situación de altísima complejidad. Llegó alcoholizada, intoxicada, había tenido un golpe en la cabeza. La traen en ambulancia y estaba la policía ahí. El enfoque inicial no lo tiene que hacer un residente de primer año. Entonces ¿cómo llega la justicia a ver esto?

-¿Cuáles son las fallas institucionales que se dan, ya por fuera de la justicia?

-Pasan muchas cosas, a veces imperceptibles, que se van juntando para que suceda algo peor. Y un día un paciente muere. Entonces, el análisis y la autocrítica profunda que todos los profesionales de la salud del hospital debemos hacer es que hay que ajustar muchísimo. Y faltan las autocríticas institucionales. Hay condiciones que se mejoraron en la guardia. En febrero se firmó un nuevo reglamento para distribuir mejor las responsabilidades médicas. Y hay que seguir ajustando porque evidentemente, la residencia está en terrenos que no son supervisados. Esto no puede volver a suceder en este hospital. Lamentamos en el alma porque esta chica estuvo en el momento inadecuado con el paciente inadecuado y la institución, como responsable de su protección como profesional en formación, falló. Tal vez incluso haya que plantear que la residencia tenga la opción de decir "a este servicio no venimos" o "a esta guardia este día no venimos porque no tenemos la seguridad de estar cuidados y aprender".

-Las residencias, a lo largo de la historia, más allá del aspecto de formación ¿fueron usadas para la explotación laboral?

-Por supuesto. Por eso mismo se fueron ajustando cada vez más los protocolos, las normativas, los derechos, no sólo las obligaciones. Muchos hemos tenido residencias agotadoras que no servían para aprender porque el agotamiento era extremo. Además, es riesgoso. Porque tener un residente que hace 25 ó 30 horas no duerme y todavía está parado atendiendo gente no es de lo mejor. Se fueron ajustando cosas y hoy tienen muchos derechos que 30 años atrás no había. Es un sistema que se fue aggiornando y los residentes, además, se han puesto firmes y han defendido sus derechos. Venimos de dos o tres años con serios problemas con los residentes en algunos servicios. Y creo que el comité de docencia e investigación tiene que evaluar, con una seria autocrítica, que es lo que no se hizo.

-¿Cómo impacta en el futuro de una médica recién recibida una condena en estos términos?

-Esto es partirle la vida al medio. Es una injusticia total. En tu vida impacta porque estás teóricamente formándote para salir al ruedo y de pronto te encontrás con una inhabilitación y un antecedente penal en tu currículum. Para entrar en un hospital no tenés que tener causas penales. Por eso hay que ser muy cautelosos con la contención en el sistema. Esta institución es responsable de esto. En lo penal, cada uno responde individualmente por las acciones hechas u omitidas. Y ahí es donde exigimos cuál va a ser el rol del hospital para acompañar a esta profesional. Ante la justicia uno se siente muy solo. Tenemos acompañamientos legales desde el colegio médico pero como institución, el hospital te deja solo. Entonces pedimos la formación de un comité de Legales. En un enfoque de seguridad del paciente, todas nuestras acciones deben ser ciertas, confiables, comprobables y normativas. Y las guardias son áreas de emergencia donde las premisas de relación con el paciente no se pueden hacer porque es un espacio de emergencia. Viene un baleado, un accidentado y no contás con todo ese tiempo. Hay un protocolo de cómo bajar los decibeles a gente que está muy descontrolada y de cómo controlarse uno en emergencia. No todos pueden hacer emergencias. Se asustan, se pelean con los pacientes. Y hay un gran componente también en la gente de agresividad hacia los médicos. Vienen cargados de cuestiones sociales, emocionales, que exceden a lo médico. Y eso impacta dentro de una guardia de emergencia.

-¿Se pueden dividir en un caso como éste responsabilidades jerárquicas profesionales y responsabilidades políticas?

-Por supuesto que sí. Cuando hablamos de la autonomía de los residentes y para determinar responsabilidades médicas, civiles y legales hay que hacerse tres supuestos. Una es la situación del residente que actuó dentro de sus funciones. Que está supervisado. Pero se produce un daño por falta de asistencia, de vigilancia, de dirección de instructor, de jefe y que no recae sobre el residente sino sobre quien debió dirigirlo. Esta puede haber sido una de las situaciones que atravesó esta residente. El otro escenario es la situación de extralimitación del residente en sus funciones y es su exclusiva responsabilidad. Y la otra es lo excepcional, que tiene que ver con las instituciones. Hay un fallo en Santa Fe donde en el área de Maternidad del Hospital Eva Perón había una residente de primer año que estaba sola. Su residente superior no estaba, no había médicos de guardia y tenía 6 trabajos de parto al hilo. Uno de los trabajos de parto se complicó y nació un chico que queda con una parálisis cerebral de por vida. Los padres inician acciones legales contra esta residente pero la justicia plantea que alguien que hizo lo que pudo, con los medios, conocimientos y tiempo, no pudo asumir la responsabilidad. Y condena a la institución por no haber armado una guardia como corresponde.

-Lo terrible es que ahí hubo una familia y una residente victimizadas… De eso no se vuelve…

-La cadena de responsabilidades es terrible. Es irreparable. Tampoco corresponde la medicina defensiva. "Ah no, no te veo porque venís baleado y no sé qué te pasó". Cuántas veces uno ve en clínicas privadas que este tipo de cosas se mandan directamente al hospital para no comprometerse. En cambio el hospital público tiene la obligación de atender a todo el mundo. Ante esa responsabilidad hay que estar alertas con el enfoque de la seguridad del paciente. Con los elementos para trabajar, los médicos y las enfermeras bien pagos, con los horarios de guardia bien organizados, un parte de sala, el manejo de la medicación, la higiene del paciente. La salud es un derecho y si la vemos como un enfoque de derechos nuestro paciente tiene que ser atendido desde su complejidad y diversidad. Es lo que hemos jurado. Obviamente hay muchas diferencias de criterios a la hora de encarar un paciente. La medicina está muy mercantilizada, muy vapuleada por las obras sociales, el pago vil y muchos componentes que atentan contra lo ideal.

-Además de la mercantilización, pensaba en el posicionamiento ideológico y en la mirada del otro…

-Ni hablar. Todos tenemos el mismo derecho a llegar a un hospital público y que seamos atendidos en nuestra complejidad. Eso es un posicionamiento político de la salud. Nosotros creemos en la salud como una política de estado, pública, construida desde las instituciones y con la responsabilidad de la gestión municipal. Este hospital es municipal y por lo tanto del intendente para abajo, somos todos responsables de cómo se atiende, se equipa y se garantiza el derecho a la salud. En un caso como el que ocurrió, queremos dejar en claro el compromiso de la Asociación para trabajar con todos estos niveles para que esto no vuelva a pasar más. Todos somos responsables porque todos tenemos residentes en nuestros servicios. Y cada uno tendrá que hacer una autocrítica y exigir a las autoridades reforzar las áreas de supervisión.

-Si decís todos somos responsables corrés el riesgo de diluir las responsabilidades concretas.

-Diluir no sirve, esconderse detrás de la víctima tampoco, atacar a la justicia tampoco, pelearnos con la gestión tampoco. Por eso somos muy precisos a la hora de definir los puntos: el comité de docencia de investigación, las jefaturas de servicio, el comité de legales. Y la protección de nuestros residentes en espacios de supervisión. En eso sí somos todos responsables porque todos tenemos residentes a cargo. Entonces la supervisión directa e indirecta tiene que estar. Si no se hacen cargo de una tarea colaborativa de aprendizaje y formación, no tendrán residentes algunos servicios. También tenemos que lograr que el comité de docencia haga su trabajo como corresponde. Y lo hemos exigido al director del hospital.

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