Edición Anterior: 10 de Enero de 2019
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En nuestra ciudad se propone un nuevo ajuste de precios, en un momento signado por la pérdida de ventas
Panaderos bonaerenses se declaran "en emergencia" y confirman cierre de establecimientos en Olavarría
Aseguran que 2018 fue el peor de los últimos 15 años. Luego del imparable aumento de la harina, los incrementos en los servicios mantienen "en alerta" al sector. Existe la certeza que en 2019 "nadie quiere tomar empleados nuevos".
"Hoy al que tiene que vivir de la panadería y no puede sacar un mango de ningún lado se le recontra complica; he visto panaderías reventadas por 3 o 4 boletas de luz que no pueden pagar. Las panaderías parece que fueran una especie en extinción y es increíble", lamentó Daniel Ottino, titular del Centro de Industriales Panaderos de Olavarría (CIPO), al referirse a la delicada situación que atraviesa el sector.

El dirigente remarcó que el contexto recesivo los afecta sobremanera. "La situación está igual en todos lados. Igual se vende pan, aunque no estamos bien con los valores, y hay una necesidad de incremento pero siempre está el miedo" en relación con la pérdida de ventas que arrastran desde 2018.

En la actualidad, "los costos son enormes; los precios no son acordes y todo se complica". En ese cuadro, "las tarifas son impagables, además no se vende, entonces no tenemos ya mucho para inventar; incluso las especialidades están muy hechas pedazos".

El costo de los servicios profundiza aún más la crisis. "El gas, en la última boleta que vino, llegó con un aumento del 100 por ciento. Y la luz también, las últimas boletas que recibí esta semana son mucho más altas que las anteriores, de 11 o 12 mil pesos se fue a 18 mil pesos".

Como consecuencia, se apunta a ajustar los valores para sostener las ganancias. "Nos queremos reunir para ver si se pueden retocar los precios pero cómo hacemos si no hay ventas. Entonces está complicado para aumentar porque hay mucho miedo", aseguró Ottino.

El titular del CIPO reconoció que existen cierres de panaderías en nuestra ciudad por la situación económica. "A los que alquilan hoy se les complica y algunos que alquilan han tenido que cerrar por el tema del costo de los servicios". Para evitar mayores complicaciones, "aparentemente de la Provincia salió una resolución para el pago del gas, donde se habla que reducirían a la mitad los incrementos".

En el sector, nadie escapa a las restricciones. "Hoy el tema de la reventa se ve complicado por los aumentos que hubo en el combustible pero también se han encarecido bastante los envases, todo lo que son bolsitas".

En el caso de las panaderías céntricas, "tienen otra problemática y otras facilidades también, por ejemplo se están inclinando mucho por la parte de comidas, como sandwiches de miga o empanadas, y en algunas panaderías están haciendo viandas. Se van para la parte gastronómica para poder ir amortizando los costos, utilizando la misma mano de obra para distintas tareas", destacó Ottino.

Un termómetro de las expectativas para 2019 es que "nadie piensa en tomar empleados nuevos, en general todos están tirando a reducir el personal porque cuesta mantenerlos". En definitiva, "la preocupación por la situación está. Incluso esta semana está el proyecto de volvernos a reunir para ver la posibilidad de hacer algo en cuanto a un incremento, aunque sea un 10 por ciento para ver si se puede ir solventando".

"Obviamente que está complicado pero cada una de las panaderías tiene una realidad distinta con sus problemáticas. Hay algunos que tienen un trabajo más o menos formado y la posibilidad de conocer el oficio, entonces pueden ver de reducir personal".

Esa particularidad se comprueba en "las panaderías que tienen personal que hace postres o cosas específicas, ese tipo de personal no les interesa: prefieren sacar personal que hace ese tipo de cosas y seguir con las más tradicionales".

Luego de que empujara los precios durante el año 2018 con un incremento de alrededor del 500 por ciento, hoy "el precio de la harina está flotando; ha tendido a la baja, pero ahora volvió a subir y eso es lo que de alguna manera está subsidiando al resto, por lo cual no hemos tenido que salir sí o sí a poner un incremento pero si se llega a mover la harina no va a quedar otra".

El dirigente advirtió que "estamos en alerta en el sentido que estamos viendo la posibilidad de subir los precios un 10 por ciento, no digo un súper incremento porque hoy es imposible. En cuanto a la situación general, acá el que aguanta gana y en ese contexto algunos van a poder subsistir y otros no; cada uno maneja su negocio de una manera muy personal".

"Un golpe tras otro"

Ayer la Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires (Fippba) emitió un comunicado donde plantea que "nuestra industria se encuentra pasando por su peor momento de los últimos 15 años, recibimos un golpe tras otro y no logramos recuperarnos. Durante el 2018 la harina de trigo, principal insumo para la elaboración de panificados subió un 500 por ciento".

Pero las penurias no terminan ahí sino que "también nos vimos afectados -como todas las pymes- por el alza de la luz, gas y agua. A este panorama le debemos sumar las caídas en las ventas, lo que determino un sinfín de cierres de panaderías, muchas de ellas con más de 50 años de trayectoria".

Por otra parte, "día a día vemos como clandestinamente se producen y venden productos panificados, los que no tienen ningún control bromatológico, generando una competencia desleal. Esta es la situación de nuestra industria, la que ocupa 100.000 puestos de trabajo en forma directa e indirecta en nuestra provincia. Se están cerrando panaderías todos los días, se están perdiendo fuentes de trabajo".


En crisis

El sector panadero se ha convertido en uno de los rubros más castigados debido a los aumentos en los insumos y en los servicios. Rubén Alvarez, ex integrante de la comisión directiva de la Federación Argentina de la Industria del Pan (Faipa), aseguró que al año 2018 lo "cerramos bastante mal".

"Este fin de año, la verdad que fue bastante malo en materia de ventas. Los insumos están muy caros, hay muchas cosas que concluyen en ese costo, como la luz, el gas, las paritarias. Es lo que nos toca y eso hizo que termináramos con una merma muy importante en las ventas, más allá de la que se produce por la temporada estival, donde la gente consume menos pan", apuntó Álvarez, según publicó el sitio web La Tecla.

Del otro lado del mostrador tampoco el panorama es promisorio. "A eso hay que sumarle la baja del poder adquisitivo del cliente. La gente viene y compra 20 pesos de pan, ya no compran por kilo", detalló.

"El consumo interno de harina no cayó, la gran mayoría de los negocios cierran y siguen trabajando de forma clandestina, para evadir impuestos y cargas sociales. Es el gran problema que tenemos hoy, donde más del 50 por ciento de las panaderías funcionan de manera clandestina", concluyó Alvarez.

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