Edición Anterior: 14 de Abril de 2019
Edición impresa // La Ciudad
ESCENARIO POLITICO. La convocatoria de Copebo. Eseverri, cerca de su lanzamiento. Las encuestas, esas malas noticias para Cambiemos
La economía define cada vez más. Los gremios piden pista y quieren ser parte del juego político
Los números ya desmienten a las estrategias. La economía real ha desplazado a la grieta política y cultural. Los sindicatos preparan un paro pero también quieren ser parte de la política. El peronismo local sigue fragmentado pero hay gestos indiciarios.
Cacho Fernández

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Las encuestas van mostrando un futuro todavía incierto. Por un lado, Cristina Kirchner amplía un poco su ventaja sobre Mauricio Macri pero en general pierde en segunda vuelta.

El Presidente perdería en casi todos los escenarios por culpa de la situación económica. Y el voto ético tan esperado no parece pesar al lado del deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Entre la moral y la economía, la gente va priorizando lo segundo, lo que no conforma ninguna rareza electoral. A la corta o a la larga, la viscera más sensible es el bolsillo.

En general, la corrupción en Argentina está contemplada como una enfermedad endémica del poder de la cual no se salvaría nadie. Por lo tanto, como decía un escritor, "si todos somos culpables, todos somos inocentes", y esto se transforma en un desdichado consuelo de las masas, impotentes ante una práctica que no pueden combatir ni tampoco ven que la república tenga una manera de contrarrestar esa permanente venalidad de la dirigencia política.

La corrupción parece ser el producto de una mezcla rara de ideas escasas y falta de controles institucionales. La banalidad de las ideas trae consigo la venalidad de las conductas, decía Fernando Savater. Entonces, la corrupción suele ganar terreno frente a tanta falta de proyectos importantes y viables. La otra variable es la de una Justicia que se parece actuar según la coyuntura y la conveniencia política.

La lógica del poder se impone por sobre cualquier otra cosa y la política va perdiendo poco a poco su carácter popular y trascendente. ¿Cómo contrarrestar este problema?. Con más democracia, pero por sobre todo, con más república.

Los partidos políticos, como piezas fundamentales de la democracia, fueron siendo sustituidos por fuertes liderazgos rodeados de una clase dirigente tributaria de esos poderes unipersonales.

Y aquellos espacios horizontales de formación ciudadana y política han mutado en verdaderos sistemas planetarios en marcha cuyos soles son algunos personajes erigidos en líderes por distintos motivos, menos el de representar a una estructura partidaria.

La democracia se ha ido transformando en una poliarquía muchas veces saludable y otras veces anárquica, que obliga a pensar en un sistema diferente al actual. La conformación político-social del país es una condición antecedente clara para ir pensando en salir de este presidencialismo tantas veces narcisista e ir pensando en ir yendo hacia un parlamentarismo. La figura del Jefe de Gabinete no sirvió para atenuar el centralismo unitario existente hasta entonces sino para ser el fusible ad hoc de los presidentes de turno. Fue así como cayeron los Alberto Fernández, los Sergio Massa, los Aníbal Fernández, que fueron representando una variante más de aquella teoría del cerco que tanto protegió a Perón de las críticas juveniles durante los años Setenta.

Mediatizadores

Hoy es Marcos Peña el responsable de esta omisión económica en la estrategia electoral de Cambiemos. Peña y Durán Barba, un gurú expuesto como nunca antes (él mismo lo reconoció) en esta puja entre alfonsinistas y macristas dentro de Cambiemos.

Claro, es más fácil pegarle a Marcos Peña y a Durán Barba que a Macri. Ambos laderos del Presidente cumplen esa función, la de mediatizar el conflicto y la de proteger a su jefe. No pasa de ser una simple formalidad para crear una alternativa de diálogo antes de romper.

La Juventud Peronista de los ‘70 optó por crear la teoría del "cerco" para no atacar directamente a Perón. Y si bien el contenido es muy diferente, la estructura es similar.

Pero Durán Barba habla y cuando lo hace vuelca claramente la estrategia quizás que rige la conducta del oficialismo, esto es, la de persistir en la grieta, en una furiosa polarización con Cristina y aguantar desde esa trinchera el resultado de las elecciones que por ahora parecen adversos. Pero, como los seres humanos pertenecen a una especie religiosa, la fe termina situándose por encima de cualquier dato científico. A la corta o a la larga prevalece la creencia por sobre el dato racional.

Hoy el "cerco" lo representa Peña y Durán Barba, pero el radicalismo con poder territorial se cansó y prefirió transponerlo e ir al meollo del poder central.

Los nacionalismos provinciales

Posiblemente, se esté entrando en un nuevo régimen político y en un pluralismo fruto del hartazgo de esta controversia infecunda. Los resultados electorales que se han ido dando en algunas provincias indicarían una fragmentación y particularización territorial del voto.

En general, las crisis promueven una especie de ensimismamiento o un retorno a la mismidad. El análisis parece excesivamente psicológico, pero muchas veces la política es más analizable desde la psicología que desde otras disciplinas.

Así como en el mundo europeo, las situaciones de crisis fomentaron el surgimiento de innumerables y a veces desaconsejables nacionalismos, en Argentina, esta puja interminable entre "buenos y malos, blancos y negros o pros y antis" acabó generando un hartazgo asfixiante en el Interior.

De esa manera, la gente se fue inclinando por expresiones políticas locales, conocidas y al menos formalmente distantes de la controversia nacional. En fin, una especie de "nacionalismo" provincial.

¿Pasará lo mismo en los municipios? ¿Es que se acabó el voto de arriba hacia abajo y la determinación inexorable de lo nacional?. Es improbable porque se requeriría un formidable corte de boleta que estadísticamente inexistente. Pero, el hartazgo todo lo puede y las realidades cambian muchas veces por saturación.

Quizás sea por esto que el país ha comenzado a federalizarse políticamente y tal vez los distritos imiten ese destino. Esto obligaría a pensar en escenarios tan variados como apasionantes, con variables impensadas y con resultados sorprendentes.

Latorre, por la suya

Esa hipotética federalización de las preferencias electorales ha ido generando además distintas estrategias dentro mismo de los espacios. Por ejemplo, el concejal Marcelo Latorre hace la suya dentro del Frente Renovador y logró juntar esta semana a massistas puros con eseverristas pero sin la presencia de Liliana Schwindt quien todavía prefiere mantenerse al margen de toda movida local. Ha manifestado, sí, su voluntad de acordar con Eseverri pero todavía le rehuye a compartir con él un acto político. Y menos con Julio Ledesma, presidente del Copebo, el partido que utilizó José Eseverri para la colectora que le ganó en los últimos comicios.

José Eseverri, cada vez más cerca de oficializar su candidaura, estuvo con muchos de los suyos, también Alberto Lestelle mandó una delegación, hubo gente del massismo puro pero faltaron Liliana y Mingo Vitale como tampoco estuvo Eduardo Rodríguez, el candidato oficial de la ex diputada pero de destino incierto ante un eventual acuerdo con Eseverri.

Ledesma encabeza el Centro Empleados de Comercio de La Matanza, enfrentado políticamente con Miguel Santellán y uno de los más importantes financiadores de campañas electorales del massismo.

Marcelo Latorre es un hombre que viene de la política, no nació con el massismo y suele hacer lo que cree. Es decir, piensa con su propia cabeza y se mueve por sus propias convicciones. Hoy procura una unidad con el eseverrismo y el peronismo no K, dentro del espacio Alternativa Federal, sin reparar en quien lo conduzca, si Lavagna, Massa o Pichetto. Lo que le importa realmente es la unidad de ese espacio, sumando peronistas y de otras fuerzas pero ampliar la quintita del massismo.

Tiene mayor cercanía con Mingo Vitale que con Liliana Schwindt, y eso quedó plasmado en la cena que organizó en su casa y que logró reunir después de largo tiempo a Vitale y a Eseverri para comenzar a gestar ese espacio en Olavarría.


El apriete radical

La economía, entonces, se presentó como la variable fundamental por donde hoy se está dirimiendo la elección. Según algunos sondeos, la desocupación, la pobreza, la inflación ocupan los primeros lugares entre las cosas que preocupan a los votantes, y la corrupción se lleva apenas un 20 por ciento de esas prioridades.

Pero, por encima de los datos, está lo ideológico. Efectivamente, el radicalismo se sumó al macrismo para hacer el cambio pero terminó acompañando un ajuste neoliberal. Y eso no lo toleran porque ataca directamente al imaginario político-histórico de cualquier correligionario. Al peronismo le pasó algo parecido con Menem, pero salió airoso por su cultura política de priorizar el poder por sobre todas las cosas. En efecto, tanto los menemistas como los críticos confluyeron en el kirchnerismo unidos en esa lógica del poder.

Pero el radical es algo diferente y siente pudor de mostrarse como la cara del tarifazo, de la recesión o del endeudamiento. Si apenas le gusta ejercer el poder, mucho menos le atrae ser el artífice de tantas impopularidades.

Radicales y dicen que también participó Vidal y Rodríguez Larreta se pararon de manos cuando la percepción y las encuestas mostraban que Macri perdía en todos los escenarios, eligieron a Durán Barba y a Peña como los objetivos de sus críticas y le plantearon al Presidente un cambio de rumbo, aunque sea tenue, de la actual situación. En juego están las elecciones y su rol histórico. Amagan con irse con Roberto Lavagna, como lo hizo Fredy Storani, pero en el fondo solo quieren un Cambiemos con acento social.

Y así, la dialéctica peronismo versus no-peronismo (por no decir "anti") permanece intacta y solo faltaría que el cristinismo dirima sus diferencias ideológicas con Alternativa Federal para que la controversia histórica siga como si nada hubiera pasado y la idea de tres tercios sea solo una ilusión pasajera en un país eternamente dividido por una grieta insalvable.

Los tres tercios sólo serian una ilusión transitoria y efímera, algo así como el principio aristotélico del "tercero excluido". Es decir, todavía se permanece en la estructura lógica de 2.400 años atrás. Tal vez un régimen parlamentario ayude a superar esa estructura binaria tan nociva y nos ayude a entrar en un pluralismo políticamente más generoso y respirable.


El dilema sindical

El sindicalismo decidió actuar de lleno en la política. Las encuestas no le son favorables desde lo exclusivamente gremial y decidieron cambiar de estrategia y conjugar la lucha sindical con la participación en la política institucional.

La presencia de líderazgos políticos fuertes los fue corriendo hacia la actividad puramente gremial condenándolos al sometimiento o a la oposición, esto es, o se resignaban a ser actores de reparto del poder de turno o quedaban recluidos en una infructuosa reacción y fuera del manejo de las reglas de juego.

El rol del gremialismo fue últimamente el de financiar campañas políticas y recoger las rentas de ese rol, pero lejos, muy lejos de la mesa en la que se tomaban las decisiones. El descrédito de alguna dirigencia sindical, sus negociados y su manejo patoteril contribuyeron a su propio confinamiento.

Perdieron su participación natural dentro del peronismo y se replegaron. Hoy se han dado cuenta que el poder real, el de al política, ese ámbito en el que se dictan las reglas de juego, les ha quedado demasiado lejos y han comenzado una contraofensiva para recuperar parte de lo perdido.

Tanto es así que en la última convocatoria de la CGT para decidir el paro del 30 de abril, conjuntamente reafirmaron su afán de recuperar ese tercio histórico de las candidaturas. Esa fue la consigna que enarboló José Stuppia en los últimos tiempos y es la bandera con la que piensa combatir a "La Casa del Trabajador", porque siente que ese espacio gremial que le ha cerrado sus puertas. ¿Cuánto de objetivo hay en esto? no se sabe, pero a Stuppia, un dirigente tan familiarizado con las controversias, esta puja le ayuda vivir y a definir su rol político dentro del escenario local.

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