Edición Anterior: 16 de Mayo de 2019
Edición impresa // La Ciudad
La abogada de Thelma Fardín habla de desigualdad y violencia institucional contra las mujeres
Para Sabrina Cartabia, sin perspectiva de género, "la justicia va hacia la mala praxis"
Es la abogada de Thelma Fardín y ese rol la hizo visible. Pero Sabrina Cartabia es mucho más. Es una mujer convencida de que el Derecho debe estar transversalizado por la perspectiva de género y para eso falta. Demasiado. Cree que las instituciones no están a la altura de los reclamos sociales. Y que es imprescindible poner en blanco sobre negro los estereotipos "para conocerlos y comenzar a neutralizarlos".
Silvana Melo

[email protected]

La perspectiva de género debe ser, según Sabrina Cartabia, una mirada integral. A pesar de que los déficits más rutilantes aparecen en la justicia y en los medios. Acerca de esa mirada rondará el debate que encabezará el viernes en el Colegio de Ingenieros de Olavarría. A los 34 años, es la abogada de Thelma Fardín. Pero no sólo: es asesora en la Cámara de Diputados bonaerense, investigadora del programa de Abogacía Feminista en la Universidad Di Tella, presidente de la Red De Mujeres. Además integró Ni Una Menos y la Coordinadora Feminista Antirrepresiva. Le cambió la mirada profesional el castigo y la violencia institucionales contra una joven madre de 19 años. Y el estallido de diciembre, en el Colectivo Actrices Argentinas, la colocó en una vidriera candente. Sin embargo, la revista estadounidense Time ya la había definido como una de las mujeres líderes de la nueva generación en octubre de 2018.

Para la abogada feminista, se trata de pensar la perspectiva de género cuando, según el Ministerio Público Fiscal, en el 72% de los casos de denuncias de género las causas son archivadas. Se trata de pensarla cuando "la justicia es un núcleo duro" donde "no hay una capacitación acorde para atender las realidades del 51% de la población que somos las mujeres". Se trata de pensarla en tiempos de quiebre del tabú que ha sido "poner en la voz pública la violencia sexual". Con la conciencia de las resistencias virulentas y preparándose para afrontarlas.

-Para una perspectiva de género global, debe apuntarse a la salud, a la justicia, a la política, a los medios… ¿hasta qué punto está distante hoy esa mirada?

-La perspectiva de género es una obligación que tiene el estado argentino, no es algo que se nos ocurre a las feministas. Es un mandato constitucional contenido en el artículo 5 de la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (CDAW), que manda a derribar obstáculos en el acceso a derechos y a remover funciones estereotipadas en relación con los varones y las mujeres. Vamos a conversarlo a través de una matriz de estereotipos que se aplica en la función pública, en el ámbito estatal, en el hecho de comunicar y también en la vida diaria. Todos reproducimos esos estereotipos. Por eso es necesario conocerlos para identificarlos e ir neutralizándolos.

-¿Es posible que haya cambios desde la letra legal sin que la transformación empuje desde abajo?

-Si queremos llevar adelante cambios duraderos y sostenibles necesitamos el apoyo estatal. No podemos pensar sin políticas públicas ni leyes. Hoy no hay un problema de leyes sino de implementación. En un contexto de ajuste del estado, difícilmente vamos a cambiar la realidad. Lo que sí veo es un fuerte impulso de la sociedad, que se para, que analiza, que demuestra un interés muy grande. Ahora necesitamos que las instituciones estén a la altura de los reclamos sociales.

-Más allá de la necesidad de una perspectiva integral, ¿son dos fortalezas poco expugnables la justicia y los medios?.

-La justicia es un núcleo duro. Porque hay déficit de formación, no está transversalizada la perspectiva de género en la carrera de Derecho como debería, y de esto se empezó a hablar hace pocos años. Los magistrados que están hoy en la función pública seguramente no vieron absolutamente nada en relación con género. Y es un problema porque no hay una capacitación acorde para atender los problemas, las necesidades y las realidades del 51% de la población que somos las mujeres. Yo me recibí hace ocho años. Nunca nadie me dijo en Derecho de Familia que un divorcio podía estar cruzado por violencia de género y qué hacer en esos casos, cómo cuidar los intereses y los derechos de una mujer.

-Algo que parece obvio…

-Eso que es tan natural, hace ocho años a nadie se le ocurrió incluirlo en nuestra formación. Están empujando el servicio de Justicia a la mala praxis. Es un problema que no sólo ocurre en el Derecho. La sociedad es machista y patriarcal y la justicia, como los medios de comunicación, son una cristalización de la sociedad. Hay reclamos sociales, visibilización del tema, y deben hacerse los ajustes necesarios para que no aparezcan sólo aportes individuales bienintencionados sino que haya una política de estado.

-En una entrevista dijiste que las defensas suelen ser revictimizantes e ineficaces para generar prueba. ¿Hay también en ese punto un déficit en la perspectiva de género?

-No podés llevar adelante un caso si no conocés la perspectiva de género, porque tiene que ver con cómo vas a investigar, cómo se produce la prueba, qué tipo de preguntas no deben estar porque no tienen que ver -como en un caso de violación- con investigar un hecho. Sino que se van a querer meter en el pasado sexual de la víctima, en el entorno familiar, y eso no tiene nada que ver con el delito que se investiga.

-Un caso que sintetiza las miserabilidades de género por parte de la justicia y de los medios parece ser el de Melina Romero…

-El caso de Melina es previo a las movilizaciones de Ni Una Menos y es muy notoria la cantidad de violencia misógina que se depositó sobre ella. Empezó con una búsqueda ineficiente, con muy poco interés investigativo, un proceso penal débil, una testigo que debió estar protegida por el estado en su condición de víctima y testigo, que además era una menor de edad y debieron aplicar protocolos especiales; nada de eso fue respetado: la testigo fue re victimizada e incluso judicializada. Fue sometida a un juicio por falso testimonio y fue absuelta. Y también la nota de Clarín que fue nefasta, en la que publicaron la foto de Melina y el título definiéndola como la fanática de los boliches que había abandonado la secundaria. Como si eso fuera interesante, ¿no? Como si tuviera algo que ver.

-El caso de Yanina González, marcó tu carrera profesional. ¿Qué matices de la historia la volvía un ícono de la arbitrariedad de género?

-Fue la primera vez que tuve contacto con la Coordinadora Feminista Antirrepresiva. Pude ver toda la desigualdad estructural y la violencia contra una mujer joven, de 19 años, con una discapacidad intelectual. Una mujer muy sola, sin estructura familiar y que también fue abandonada desde la justicia porque la primera defensa que tuvo, la oficial, no se comunicó con ella, no hizo esfuerzos en explicarle; ella estaba presa y no entendía por qué, nadie le había explicado, sólo sabía que estaba presa y no había podido ir al velorio de su niña. Ella estaba embarazada, de seis meses y encarcelada por un delito de omisión: la acusaban de no haber cuidado a su hija y la persona que golpeó y le produjo la muerte a la nena estuvo en libertad durante mucho tiempo, e incluso fue llevada por la fiscal especializada en violencia de género como principal testigo en contra de ella. Con el tiempo, el movimiento de mujeres feministas siguió acompañando el caso de Yanina y pudimos lograr que la justicia observara lo que había sucedido y obtuvimos una condena.

-En estos casos se patentiza la importancia del surgimiento del movimiento de mujeres como un actor fundamental en casos concretos de desigualdad y violencia. Ese rol, ¿es claramente transformador?

-En realidad es una condensación. Lo que sucede en la Argentina es admirado, visto con mucha admiración internacionalmente, pero no es algo que irrumpió mágicamente, sino que tiene una historia. En la Argentina tenemos un movimiento de derechos humanos con una fuerte impronta de las mujeres, las Madres y las Abuelas, en la lucha por memoria verdad y justicia. Tenemos 34 años de encuentros nacionales, federales e itinerantes de mujeres, donde se genera agenda y amistad política. Son quince años de campaña por el aborto legal, seguro y gratuito; cuatro años del movimiento Ni Una Menos, en menos de un mes las comunicadoras y periodistas llamaron a la calle y la convocatoria fue multitudinaria. Están los ocho de marzo, los paros de mujeres, el debate inédito sobre el aborto legal, rompiendo un tabú cultural que prohibía hablar de este tema y menos debatirlo en el congreso.

-Y en diciembre, la denuncia de Thelma Fardín, que fue una bisagra…

-Thelma y yo estamos transitando esto, con un proceso abierto, en etapa de investigación, recolectando la prueba. Fue un cimbronazo. Se esperaba que fuera algo con visibilidad y movimiento pero que fuera la posibilidad de que tantas mujeres y también varones pudieran hablar de sus experiencias de violencia sexual. Creo que también se quebró un segundo tabú que fue poner a la voz pública que esto existe, mucho más de lo que nosotras creemos que existe. Y el cimbronazo tiene consecuencias: una empatía radical de quien pasó por esa situación, otros que se sorprenden y se solidarizan y por otro lado la resistencia. Porque nos enfrenta a algo muy duro, doloroso y no es algo que esté por fuera de la habitualidad de nuestros vínculos. No está en manos de desconocidos en callejones oscuros, sino de personas conocidas, con una reputación social buena, padres de familia, familiares, amigos… no es fácil de digerir.

-¿Y a eso se suma una resistencia en lo institucional y en lo político?

-La resistencia existe porque se está asistiendo a un cambio de paradigma que tiene consecuencias que son muy profundas. Durante muchos años se dejó a las mujeres por fuera de la discusión pública. Eso garantizaba el monopolio de las decisiones por parte de determinados sectores. Este cambio trae resistencias. Y muy violentas. Los ataques que recibe Thelma Fardín son feroces. Le gritan, le escriben. Cuando la hegemonía se ve amenazada, lo que se intenta hacer es conservar su lugar de poder desarrollando violencias cada vez más extremas. Para disciplinarnos y ponernos en ese lugar subalterno se pusieron en marcha tantas violencias pero que se desarrollaban con formas sutiles. Hoy, con la toma de la palabra pública y la irrupción de la toma de conciencia por parte de las mujeres, esa tarea ya no es tan fácil. Los niveles de violencias ante un símbolo que permite abrir una discusión pública son muy virulentos.

-En la vecindad ya hay un Bolsonaro. En Diputados hay un Olmedo que presenta un amparo contra la Ley Micaela. ¿Hasta dónde pueden llegar las resistencias?

-El espíritu Bolsonaro está presente en nuestras sociedades. Y de la presencia de la violencia sexual en forma sistemática todos tenemos responsabilidad. Porque durante muchos años no quisimos verlo, porque provoca dolor, porque tenemos un país que tiene una Ley Nacional de Educación Sexual Integral pero no la implementa como debería. Donde hay muchos niños y niñas que deberían estar protegidos, en una estructura donde se les diga que si un adulto intrusa sobre su cuerpo es violencia sexual y se puede denunciar. Pero que existan garantías en el proceso, que no sea revictimizante. Hoy no tenemos la garantía ni siquiera de que inmediatamente después de un hecho de violencia sexual puedas ir a un lugar donde te revisen y se releve la prueba.

MÁS TÍTULOS

La abogada de Thelma Fardín habla de desigualdad y violencia institucional contra las mujeres
Dirigentes seccionales aprovechan una visita de Lavagna para hablar del armado de la Séptima
Se reunieron el martes en la Biblioteca 1° de Mayo y evaluaron los pasos a seguir
Carla Andres, doula y pericultora, reflexiona sobre el parto respetado
Se había organizado para el próximo fin de semana
El evento comenzará a las 18 y se confirmó que habrá una parada de taxis en la puerta
Exitosa edición de "Olavarría al Piso", a beneficio del taller protegido "Juntos x Vos"
ULTRAMARATON. Evento internacional
ABO. Por el torneo "Apertura" de Primera División
TC PICK UP. Viene de ser tercero en dos oportunidades
OLIMPIADAS MERCANTILES. Pasó la actividad de pesca
Primera división
INFERIORES. Se jugaron ayer tres encuentros en séptima división
Tenis adaptado en Israel
GOLF. Pasó el torneo de los miércoles
FUTBOL. El "carbonero" se metió de lleno en la competencia doméstica
Para la cuarta fecha en Lobería
Para Roberto Videla y Fabián Benito por parte de la FAB
BASQUETBOL. Lo recibe mañana en el inicio de las semifinales de la Liga Argentina 2018-2019
AUTOMOVILISMO. Se repartieron entre los autódromo de Olavarría y La Plata
Profundo dolor por el fallecimiento del "Pibe" Gamondi