Edición Anterior: 15 de Julio de 2019
Edición impresa // La Ciudad
La agrupación Corazones de Barro continúa solidariamente "sembrando" las estufas rusas
El fin de semana extra largo, los voluntarios estuvieron en el Bioparque La Máxima para mostrar la técnica que permite construir una estufa rusa. Ayer dieron vida al artefacto número 24 desde que se iniciaron en esta tarea solidaria.
Ayer construyeron la número 24 en un domicilio del barrio Lourdes, habitado por una víctima de violencia de género. Las dos anteriores estuvieron destinadas al Bioparque La Máxima: una fue para la calesita que Ilusiones posee en ese paseo y la otra, para el albergue de los guardias que custodian el lugar.

La de la agrupación Corazones de Barro es, como su nombre lo indica, una tarea solidaria a puro corazón. Es que en su camino de defender el medio ambiente y luchar por la soberanía alimentaria y la bioconstrucción, va "sembrando" estufas de barro a su paso, destinadas a los sectores más desprotegidos.

En efecto, el sábado 6 de julio, estuvieron en el bioparque local para dictar un taller teórico práctico abierto a la comunidad de construcción de estufas rusas, en la que además, se compartió un almuerzo a la canasta. Guillermo Lerchundi, uno de los referentes de la agrupación, contó que "hubo alrededor de 26 personas, todos con muy buena presdisposición para aprender a trabajar el barrio. La gente se prende en esto por solidaridad y con tantos voluntarios, estamos sumando manos para concretar" la tarea que van replicando en los sitios a los que son convocados.

La estufa rusa es un artefacto de alto rendimiento y con muy bajo costo de producción que sirve para calefaccionar espacios en estos días de fríos extremos. El principio de este artefacto es por masa térmica y fue inventado por los alemanes en la Primera Guerra Mundial. "En las trincheras no tenían cómo calefaccionarse e hicieron un horno de barro montado y prendían fuego. Luego lo desarmaban y lo podían armar en otro lugar", indicó Facundo Galanti a su turno. "Se construye con ladrillos colorados de adobe y una mezcla de barro, paja, arcilla, un poco de bosta de vaca y arena granítica, con la que se pegan los ladrillos", explicó Lerchundi a este Diario. Básicamente, la estufa tiene una estructura base en forma de "U" y sobre ella se construyen anillos, después se forma una loseta que hace las veces de serpentina y un caño de salida, por lo que "queda como si fuera una salamandra", que llega a emitir hasta diez mil calorías. El barro y el ladrillo absorben el calor y luego lo largan lentamente al ambiente.

"Vamos donde nos necesitan -admitió Lerchundi después-. A veces nos llegan los pedidos a través de la página y otros son de manera personal. Nos ha pasado que nos llamaran de un colegio para explicarnos que tienen uno o dos alumnos que viven en condiciones extremas. Nosotros pasamos y analizamos: si están dadas las condiciones, les hacemos la estufa de barro. Pero en realidad, después la gente tiene que alimentarla, buscar la leña. Por eso hablamos de condiciones dada, porque no es sólo ir y construir; nosotros primero juntamos los ladrillos, compramos los caños, llevamos la tierra y la zarandeamos. Es mucha movida para que después, (los propios interesados) no vayan siquiera a buscar una maderitas, unas ramas de poda".

La agrupación

La agrupación Corazones de Barro está integrada por una decena de voluntarios que, en la actualidad, arma su sede en Azopardo 1961, donde a futuro planean ofrecer capacitaciones sobre diversos temas, siempre observando los preceptos de "la soberanía alimentaria, la bioconstrucción y las energías renovables", como declama Guillermo Lerchundi. "Estamos a favor de la ecología y la protección del medio ambiente, porque si no lo cuidamos y nos cuidamos, en unas décadas desaparecerá esto", aseguró, en un camino que los ubica en la búsqueda de un planeta más sano. En esa misión, se dedican también a la elaboración de ladrillos ecológicos y desarrollan proyectos de huertas autosustentables utilizando bancos de semillas propias.

La entidad solidaria tiene una prolongación en Claromecó, guiada por otros cuatro voluntarios. Allí planean concretar la construcción del primer "bioparador autosustentable" del país.

Y su obra no se detiene ahí. "El otro día nos llamó una señora de Tandil, diciéndonos que quiere empezar a armar Corazones de Barro también en aquella ciudad serrana. Así que parece que vamos a ir armando Corazones de Barro por todos lados, replicando esto que es más que nada para enseñarle a la gente que puede hacerse su estufa en su casa, que se puede hacer en una habitación y con barro; en definitiva, difundir esto de la bioconstrucción".

MÁS TÍTULOS

Resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
ENTREVISTA. Marisa Graham, flamante Defensora Nacional de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes
Eseverri presentó propuestas para el área de deportes
El presidente de la Fundación CEDA, Guillermo Andrich, detalló los trabajos que se están realizando
En Recalde y Blanca Grande
Permanecerá hasta el 8 de septiembre, en el Museo Municipal "Dámaso Arce"
Se enviaron dos cartas al Intendente, pero no tuvieron respuestas
También se votó el no inicio de la actividad luego de la feria judicial
TOPRACE SERIES. Josefina Vigo después de la doble jornada en Salta
BASQUETBOL. Pueblo Nuevo le ganó anoche 82-79 a Racing A. Club en Primera División
SOFTBOL. Se jugó una nueva fecha de la Liga del Noroeste
TURISMO NACIONAL. Sexta fecha del campeonato de la Clase 2 en San Luis
RUGBY. Se jugó una nueva fecha por distintos torneos de la Uroba
REGIONAL JUVENIL. La Zona Sur puso en marcha la 11ª fecha
Por el Prefederal femenino, le ganó Ciclista
HOCKEY. Se reunieron muchas instituciones
GOLF. Finalizó en Estudiantes un torneo a la distancia de 36 hoyos
FUTBOL FEMENINO. Se definió ayer el torneo "Apertura" en la categoría central
Se anotó la victoria en la 4ª fecha del Turismo Sport del Sudeste
BASQUETBOL. Comenzaron ayer las Copas de Oro y Plata
ABO. "Apertura" femenino de Mini