Edición Anterior: 15 de Julio de 2019
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Por la inundación se había roto el equilibrio
El curioso fenómeno de la nieve salada en Epecuén marca la recuperación de la laguna
La sal disuelta en el agua de la laguna se transforma en cristal con las heladas y es arrastrada por el viento hasta la costa. El fenómeno es una pauta de la recuperación de la laguna.
Anahí González

Los turistas que llegan a Epecuén por estos días no hacen muñequitos de nieve, sino de sal. Se sacan selfies en la costa de la laguna, teñida de blanco, cubierta por un manto de cristales de sulfato de sodio.

Se trata de un fenómeno químico que no se dio durante más de tres décadas y que en los últimos años empezó a producirse nuevamente cuando se dan heladas consecutivas o cuando la temperatura desciende muy bruscamente, creando un paisaje original.

Gastón Partarrieu, director del Museo "Dr. Adolfo Alsina", explicó este fenómeno. "La laguna de Epecuén es una salina húmeda, con mucha cantidad de sales disueltas. Eso la diferencia de otras salinas que están siempre secas como Salinas Grandes", comentó.

"Cuando la temperatura desciende de forma brusca, como suele suceder con las heladas a partir de junio y hasta agosto, el agua de la laguna se enfría de golpe y esa sal se precipita hacia el fondo en forma de cristales que luego son arrastrados por el oleaje y el viento hasta la costa", contó.

Allí se acumula y permanece durante unos meses.

"A partir de agosto o setiembre el sol y las lluvias comienzan a lavar las sales y a disolverla nuevamente en el agua", dijo.

Remarcó que el origen de Epecuén es la minería de este sulfato de sodio que generó trabajo en otras décadas.

Este proceso químico no se daba hacía unos 30 años hasta que, en 2012, 2016 y días atrás, volvió a producirse fruto de que está retornando el equilibrio natural de la laguna.

"Había tanta agua dulce en la laguna por la inundación que el equilibrio se había roto por la mano del hombre. Esto es una pauta de que la laguna se está recuperando", dijo.

Por estos días, no faltan quienes se llevan bolsitas de este sulfato para colocar en las bañeras de sus casas y darse baños termales como hacían sus abuelos o como se hace hoy en los hoteles de Carhué con el agua de las lagunas que se calienta y se utiliza como agua termal.

"La gente se sorprende muchísimo al llegar a la laguna y ver la sal gruesa que parece nieve por toda la costa. Se sacan fotos y arman muñecos de sal", dijo Partarrieu.

La inundación

La laguna de Epecuen es una evaporita, es decir recibe excedentes de agua por lluvias y arroyos y en las épocas secas los evapora, generando así el decantamiento y conformando su única salinidad y mineralización natural. Por más de 60 años el lago continuó con su rutina de crecidas y sequías tal su función ancestral, sin embargo ésta afectaba mucho las inversiones turísticas, dependiendo éstas de las buenas lluvias que disolvían el manto de sal haciendo el baño placentero y porque el agua quedaba cerca de los espigones y servicios. Cuando las lluvias no acompañaban las temporadas fracasaban, eran necesario hacer pozos para que filtre el agua y la gente pueda sumergirse en las aguas del lago, lo que no era muy apreciado por los turistas en busca de salud.

En los años 70 las autoridades provinciales se hicieron eco de los reclamos que venían desde los 30 para estabilizar el caudal de la laguna, efectuando obras hidráulicas que por diversas cuestiones políticas desde 1976 no se continuaron. Tan solo un canal recolector de aguas de otra cuenca hídrica fue la obra culminada que sumado a las abundantes lluvias caídas en 1980, hicieron que se tenga que levantar un terraplén para defensa del pueblo que comenzaba a correr peligro de inundación. El sistema natural estaba desequilibrado por la mano del hombre.

Como la laguna Epecuen es la última laguna, y por ende más baja, del llamado sistema de Lagunas Encadenadas del Sudoeste, no posee ninguna salida de la gran hondonada en que se halla.

Entre 1980 y 1985 las lluvias y el ingreso sin control del agua por el canal fueron condenando al pueblo de Villa Lago Epecuen, el que sobrevivía protegido por una muralla de 4 metros de altura.

Un 10 de noviembre de 1985 ese terraplén no soportó el embate de la laguna y el pueblo comenzó a ser evacuado, perdiéndose 70 años de historia turística termal.

Para el invierno de 1993 el pueblo de Villa Lago Epecuén estaba sumergido bajo 7 metros de agua. Gracias a obras encaradas en esos años que impidieron el ingreso de agua a la laguna, lentamente fue escurriéndose dejando al descubierto las ruinas lo que alguna vez fue el más pujante centro termal de Argentina. Fuentes: Lanueva.com / termasdecarhue.gob.ar

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