Edición Anterior: 25 de Marzo de 2020
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INFORME ESPECIAL
Aulas en tiempos de COVID-19: desde WhatsApp y plataformas virtuales hasta cuadernillos casa por casa
Las redes sociales y los recursos online son aliados clave a la hora de garantizar la continuidad pedagógica durante la cuarentena. Pero a la vez deben aplicarse otras estrategias para llegar a las escuelas de campo o atender casos vulnerables donde no hay acceso a la tecnología ni a las fotocopias. En este contexto, nueve docentes olavarrienses cuentan cómo es esto de acercar saberes a la distancia.
"Arme un grupo de WhatsApp con los chicos y ahí vamos trabajando con las actividades y viendo dudas. Pero los mensajes les llegan de vez en cuando, no siempre hay buena señal", dice Evelin, una de las tantas docentes rurales de Olavarría que se las ingenia para dar clases en tiempos de coronavirus. Hay un curso que aún no conoce porque el primer miércoles llovió y el segundo ya regía el cierre de escuelas. Entonces, se presentó a través de un Word y los invitó a encontrarse en esa suerte de "aula móvil" en que hoy se ha convertido la red del signo de interrogación. Otras docentes optan por aulas virtuales, mails, Facebook, Google Drive, las tradicionales fotocopias o la entrega de cuadernillos impresos casa por casa, en el caso de las familias más vulnerables. De ese modo se busca que todos los alumnos de Inicial, Primaria y Secundaria, de la ciudad y del campo, puedan estar al día con los contenidos pedagógicos mientras dura la cuarentena.

Adaptarse, desde Inicial

En el caso del nivel Inicial, el COVID-19 le ganó de mano al período de adaptación y obligó a una revisión del Plan de Continuidad Pedagógica que se pone en práctica cuando hay niños con muchas inasistencias o que tienen alguna enfermedad. "Cada docente organizó las propuestas pedagógicas teniendo en cuenta su planificación y la envió al grupo de WathsApp de sus familias", cuenta Marisa, que tiene a su cargo la dirección de un jardín de infantes en la ciudad.

"Nos manejamos con propuestas que se puedan adaptar para hacer en la casa, con los elementos que la mayoría tiene, principalmente lúdicas y para compartir con la familia", apunta Andrea, desde otro jardín, más céntrico.

"Compartimos el cuadernillo que mandó Educación a través de padres referentes que se encargan de compartir en el grupo de padres de cada sala", aclara.

En ambos casos, la página de Facebook de la institución también ayuda. Allí suben información, reflexiones y desafíos diarios orientados al fortalecimiento de vínculos y educación emocional. "Recibimos fotos y videos de las actividades y juegos que realiza cada niño con su familia", destaca Marisa, con dos cuadernillos en agenda y una propuesta de Cuentos Narrados para niños.

"¿Nos regalan una Foto-Sonrisa?" o "Nos mandan una foto con un cartel que diga ´Yo me quedo en casa´", son parte de las estrategias de contención y concientización que disparan a diario. Música y Educación Física se suman con tips de higiene, prevención, lavado de manos, canciones para mover el cuerpo y juegos tradicionales.

"Enviamos sugerencias más bien recreativas como videos de canciones o ideas para hacer burbujas, recetas o los arcoiris que propusieron desde la Biblioteca Del Otro Lado del Arbol, para mantenernos en contacto", ejemplifica Andrea.

Eso sí, primero se aseguran que en el grupos de WhatsApp estén todos los nenes y, de no ser así, "se mandan las propuestas de manera personalizada".

SUBTITULO WhatsApp , herramienta clave

WhatsApp se convirtió en un red social clave también en el nivel primario. "Mandamos la continuidad pedagógica a través de grupos que son de difusión y sólo los liberamos en horario de escuela para que hagan consultas", comenta Paola, desde una institución urbana.

La docente valora que "la gran mayoría pudo imprimir" el material antes del aislamiento social obligatorio aunque "hubo casos de mayor vulnerabilidad, donde se complicaba fotocopiar y se hizo el reparto en sus casas. Se fue a los domiciliarios hasta que todos los alumnos tuvieran el material en mano".

Verónica es directora en una escuela periurbana y el nexo también se da a través de la misma aplicación móvil: "Nos comunicamos con las familias y vamos conociendo a nuestra comunidad que, sabemos, que no tiene herramientas como para imprimir el material. Por eso cada docente fotocopia las actividades (que costea de su propio bolsillo) y las entregamos en la escuela".

Desde el celular se responden dudas, amplían explicaciones o comparten actividades en un intercambio que "es permanente aunque, por suerte, los docentes de mi colegio han sido muy claros para escribir las consignas, buscando la forma de hacerlas sencillas para que las familias puedan comprenderlas", observa Alexia, con un cargo directivo en el ámbito primario.

Como no todos los alumnos están interconectados o tienen impresora "optamos por entregarle las tareas, por turnos, a un adulto de cada familia. Eso facilitó que cada docente explicara las propuestas en forma más clara. Obviamente al regresar a la escuela será necesario sistematizar esos contenidos donde es imprescindible la presencia del maestro en clases", advierte.

"Lo que estamos viviendo en estos días es algo tan diferente que no sabremos cómo será hasta que finalice. Resulta muy difícil tener a los chicos en casa durante tanto tiempo y las tareas ayudan. Tal vez por esto tengamos buenos resultados", reflexiona Alexia.

En secundaria, también Classroom

Ivana es docente de matemáticas y trabaja en cinco escuelas secundarias. "En educación básica nos manejamos con el grupo de WhatsApp y para los más grandes usamos Google Classroom y si algunos no saben usarla, subimos los archivos al Drive", explica con entusiasmo. Otras instituciones prefieren canalizar todo través de mails y por esa vía les hacen llegar el material a los estudiantes.

Utilizan como apoyo tutoriales de YouTube o la guía de los profesores de NTICS que "nos envían explicaciones sobre cómo usar estas nuevas tecnologías. Todos tratamos de ayudar, compañeros y directivos", enfatiza.

Que vean la película de Troya para Literatura o respondan un cuestionario sobre el coronavirus desde Biología son parte de los recursos que se activan. Ivana, en medio de fórmulas y ecuaciones, decidió apelar a "fotos como soporte teórico, libros escaneados o videos en YouTube simples y adecuados y les enviamos las direcciones".

La dificultad mayor aparece cuando el servicio educativo está en la zona rural. Como le ocurre a Evelin, profesora de Química: "Mandamos actividades en papel para trabajar estas semanas y el director lo repartió casa por casa, en el campo, junto a la preceptora y otra profesora". Pero a la vez pudo vincularse con sus alumnos mediante WhatsApp y "esta semana tengo previsto en el horario de la clase conectarnos para ir resolviendo y mandarnos fotos de lo que vamos haciendo en la carpeta".

En la ciudad esa ruta online resulta más accesible. "Nos manejamos por Internet, mandamos actividades a un mail de la escuela que lo distribuye y hay profesores que están haciendo el Classroom. Si se extiende la cuarentena tengo previsto empezar a hacer unas clases con videos o hacer un ´vivo´", proyecta la docente, que también da clases en el casco urbano.

Jorgelina es profesora de inglés y su punto de apoyo son las redes sociales. "Mando archivos con actividades o saco fotos del libro. Hay papás que tienen celulares con los que no pueden abrir los archivos ni pueden pagar fotocopias. Entonces, mando foto de la actividad para que puedan copiar y así facilitarlo, siempre buscándole la vuelta" para garantizar el aprendizaje.

Andrea enseña biología. En algunas escuelas se maneja por WhatsApp o mails y en otras mediante Google Classroom pero "como no todos tienen Internet enviamos copia para imprimir al director, para que les llegue a todos".

"Es impresionante cómo piden ayuda los chicos o las familias", reconoce luego de responder sobre biomoléculas presentes en los seres vivos a una alumna y contestarle a una mamá que le escribió desde Santa Luisa preocupada por la tarea de su hijo que no es alumno suyo. El mismo día que una de sus alumnas le avisó a través del WhatsApp de su tía que no tenía Internet ni computadora y a partir de ahí tuvo que redireccionar los envíos. "Es muy triste todo esto pero hay que transitarlo de la mejor manera, ayudando", expone sobre el final Andrea, que es parte del grupo de voluntarias y voluntarios que decidió surfear la cuarentena con clases de apoyo online, tendiendo puentes y acercando saberes, a la distancia.

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