Edición Anterior: 6 de Junio de 2020
Edición impresa // La Ciudad
El titular de Aoma advirtió que no tienen relación con quienes construyen L’Amali y dio detalles de las medidas preventivas que tienen
Santillán, tras los casos externos: "no tenemos contacto con ellos y tenemos nuestro protocolo"
El secretario general de los mineros habló del protocolo que pusieron en marcha para evitar aún el contacto entre obreros de la fábrica, dijo que no mantienen ninguno con los que están fuera de la fábrica y mandó algunos mensajes inquietantes para los jerárquicos y propietarios también de otras empresas por sus viajes a Buenos Aires.
Tras haberse confirmado dos casos relacionados con la construcción de la planta de L’Amalí, el sindicato Aoma salió a aclarar que tales trabajadores no tienen contacto con sus afiliados y que "nosotros tenemos nuestro protocolo y lo cumplimos a rajatabla".

Los casos fueron confirmados este miércoles por el intendente municipal, Ezequiel Galli y el secretario de Salud, Germán Caputo, quienes dieron detalles del reciente contagio.

Dentro de las explicaciones que dio el gremio de los mineros, sostuvieron que "gente que viene a laburar residieron en un edificio de Pueblo Nuevo y que más allá de la supuesta cuarentena que habrían hecho, salían a hacer mandados, a tomar mates en la vereda, a transitar por el barrio..., y tampoco dicen nada del comportamiento que se da en un hotel céntrico en el que también paran operarios".

Como esos, el titular de Aoma, Alejandro Santillán dio algunos otros detalles de entradas y salidas de la ciudad de jerárquicos o propietarios de canteras "sin que nadie los controle", dijo, dejando un manto de dudas en el imaginario social.

"Nosotros no estamos en contacto con los camioneros y tenemos un protocolo para no entrar en contacto con los transportistas y para trabajar en cantidades reducidas de obreros", agregó, tras lo cual apuntó que "se nos toma la fiebre al subir a las combies y colectivos, tenemos desinfecciones permantes, buscamos que la gente no se cruce, andamos constantemente con el tapaboca y respetamos el distanciamiento..., en fin, tenemos un protocolo muy bueno que respetamos a rajatabla".

Protocolo y riesgos

"La mayoría de las empresas serias están haciendo las cosas bien", simplificó Santillán, "no hay contactos entre los turnos, se desinfecta constantemente, nos toman la temperatura al subir al colectivo y a las combies, los tapabocas los tenemos tan incorporados como los cascos...".

Sostuvo además que "el Municipio les había ofrecidoo un protocolo pero nosotros les presentamos el nuestro y les pareció bien y ahora estamos usando ese. Aparte, los colectivos y las combies viajan con menos de la mitad del personal y se han modificado los horario para no cruzar un turno con el siguiente, por lo menos minimizar esos cruces".

Luego planteó la problemática de los camioneros, un sector que viene siendo casi demonizado por la probabilidad latente de que trasladen virus: "se higienizan como pueden y por ahí en muchos lugares no les dan esa posibilidad siendo que tienen viaje de hasta ocho horas. Tienen que comer...En cambio, los señores de traje van y vienen de Buenos Aires y nadie les dice nada", enfatizó con un reproche fuertemente clasista.

También dijo que se utilizan pruebas de olfatos, no solo en las fábricas, y señaló, ya atendiendo a lo puramente económico que en las canteras "no se está despachando absolutamente nada".

Al protocolo en vigencia habría que sumarle el tema de la reducción de personal que disminuye aún más el contacto entre trabajadores, y que "hay empresas que han pedido desvincular 40 trabajadores porque ya no les puede pagar sus salarios. Vamos a tener más de un yacimiento cerrado", vaticinó Alejandro Santillán. "hoy por hoy ya tenemos empresas que no trabajan desde que arrancó la cuarentena y ya antes de la pandemia teníamos yacimientos con todos esos trabajadores en su casa cobrando solo una parte del salario".

Advirtió que muchos propietarios de canteras ya le dicen que "no quieren dejar a la gente tirada porque sacan para pagar sueldos solamente. No venden nada más que entre 10 y 20 mil toneladas".

La pandemia, el contagio, la cuarentena y la situación económica se entrecruzan como variables absolutamente dependientes entre sí. Ayer, el Presidente dijo que la paralisis económica no se debía a la cuarentena sino a la pandemia, y posiblemente tenga razón. El resultado dirá después si llegaron a la misma situación económica quienes aplicaron el aislamiento y los países que no fueron tan rígidos con esta medida.

Alejandro Santillán recomendó atender además si el personal tercerizado no puede ser un factor de contagio por venir de otros lugares trasladando el virus a la ciudad. Es decir, no sería solo un obstáculo para la mano de obra local y para los insumos también locales sino que además son factores de riesgo.

En las grandes cementeras, solo el personal jerárquico es foráneo y no se sabe si respetan la cuarentena y si la empresa se las hace respetar. "Es un tema para atender porque pueden venir con el virus", advirtió.

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