Edición Anterior: 5 de Julio de 2020
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ESCENARIO POLITICO. La cuarentena eterna y el desastre económico. Berni quiere irse pero no puede. Las nuevas alianzas
La mutación de Alberto, la dinámica del Concejo, un progre-facho, y las emociones que matan
El oficialismo se rindió ante las cuentas. Entretelones de una sesión altamente politizada que comenzó en las redes. Alberto se sale de eje pero no puede parar. Sergio Berni se insinúa como el nuevo líder del Frente de Todos pero debe enfrentar la inseguridad. El eseverrismo y "Todos". El gallismo y su nueva alianza.
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Hace unos días el Presidente de la Nación demostró que le cuesta objetivar y objetivarse. El problema parece filosófico pero es político.

Alberto Fernández dijo que el mundo estaba mejor con los seres humanos encerrados, una verdad entre comillas de la ecología fundamentalista.

Sin los humanos, nadie daría cuenta del resto de la Naturaleza y la vida se perdería de todo lo que le incorporan los varones y mujeres como el arte y la ciencia, por ejemplo, y la plenitud que genera la virtud y la belleza.

Según algunas teorías religiosas, Dios creó el mundo para su propia gloria, pero también para objetivarse o ver su propia forma. Traducido a la racionalidad filosófica, la Idea universal de Hegel se objetiva en la historia, es decir, encuentra su propia forma, "se puede ver a sí misma", como el escritor que "puede ver su propia inteligencia en la novela que escribe, en los personajes que participan y en las circunstancias que enfrentan", describió alguna vez el escritor Checo, Milan Kundera.

En el caso de la teología, Dios sería un escritor que escribe la novela de la vida y se puede ver a sí mismo. Alberto Fernández debería escribir la suya para objetivarse y en ese caso vería que en su pulseada con Cristina, la Vice la está ganando por goleada y posiblemente eso no tenga nada que ver con el voto independiente que acompañó la fórmula pese a Cristina.

Días atrás, Alberto pegó "un portazo" al encuentro del Mercosur y explicitó innecesariamente su disidencia con algunos regímenes, algo que jamás hubiese hecho Perón pero que sí solía hacer -también innecesaria e infantilmente- Raúl Alfonsín. Los discursos en esas ocasiones son para expresar valores o fijar posiciones sobre hechos de carácter regional o internacional, pero no para bajar líneas ideológistas decimonónicas y eso también es parte del cristinismo que ha incorporado en los últimos dos meses.

Alberto se obstina en concebir un mundo sin humanos. ¿Qué habrá querido justificar el Presidente?, ¿El aislamiento estricto y la cuarentena eterna?. ¿Nos quiere mantener encerrados para mejorar el mundo?. Posiblemente el Presidente pretendió justificar la extensión del aislamiento estricto y terminó justificando un mundo sin seres humanos, esto es y en este caso particular, un país sin política, sin opiniones, inmóvil como un cementerio y sin la dinámica de la democracia.

Mutaciones

Al parecer, el Presidente no ve mal dilatar eternamente esta cuarentena que está destruyendo la economía del país. ¿Es que, como los ecologistas extremos, el Presidente prefiere un mundo carente de seres humanos?.

Según sus propias palabras, no habría ninguna esperanza de que la cuarentena termine o se vaya aflojando a partir del 17 de julio, y que comience de una vez por todas la vida económica que ayude a la gente a procurarse dignamente su propio sustento. Pero no, el Presidente parece preferir una Argentina subsidiada pero inmóvil, mantenida con emisión, con gente encerrada en sus propias casas y sin la posibilidad de trabajar, con una acechanza afuera y un país que se va destruyendo económicamente. Pero Alberto no puede verse a sí mismo, a sus propios errores y cómo ha ido mutando para ser una suerte de alter ego de su Vice.

Efectivamente, de aquel Alberto que esbozó un peronismo "institucionalista y moderado", como él mismo se definió, y que prometió la resolución de la grieta, a éste que extraña regímenes totalitarios-bananeros y se coloca en una ambigüedad o indefinición peligrosa frente a hechos ilegales y antirrepublicanos existe una enorme distancia.

Sin embargo, se lo sigue observando como la esperanza de ser un gestor de un país sin grietas, republicano en serio, y sin esas mediocridades ideologistas que conducen al abismo.

El Presidente fue abandonado por los gobernadores y por todo ese peronismo y esa porción de población que alienta un país diferente al que se dejó atrás en 2015 y nuevamente en 2019.

Dejó que el cristinismo le manejara la territorialidad y las cajas del Estado mientras ese electorado independiente que lo votó espera de él otro papel y con un protagonismo mayor.

Los unos y los otros

En la sesión prevaleció el aspecto puramente formal, pero también es cierto que se va consolidando el eseverrismo como un aliado del Frente de Todos y como un futuro interbloque que va a integrar a "Cuidemos Olavarría" al trabajo legislativo de aquí en adelante.

Poco a poco el eseverrismo, de plantearse como una alternativa independiente entre ambos bloques que configuran la grieta nacional, se fue integrando a uno de los polos en disputa. Fue un proceso parecido al del Presidente, Alberto Fernández, quien se presentó como el puente entre el enfrentamiento inconciliable entre el macrismo y el cristinismo, y acabó siendo parte de una de las partes de la controversia.

Eseverri se reintrodujo en la política de la mano del lavagnismo pero el espacio del ex ministro de Economía supo tomar distancia y reafirmar su independencia con el tema Vicentin en el que se jugaban, es cierto, aspectos institucionales y legales menos políticos que jurídicos.

En el Concejo Deliberante, Victoria De Bellis había quedado condenada a la soledad frente a tanto enfrentamiento. Pero la rendición de cuentas y los errores del oficialismo la fueron acercando al Frente de Todos, un espacio que hoy por el protagonismo de Sánchez y Santellán, está cada vez más influenciado por el gremio mercantil.

Paradójicamente, en un tema de números como lo es la rendición de cuentas, de pronto se coló por la ventana uno cultural como el de "violencia de género" que fue la figura que utilizó Alicia Almada para criticar al Intendente. Alicia tuvo la altura y la grandeza necesaria de aceptar las disculpas del jefe comunal para no eternizar el tema y de paso admitió precisamente que, siendo temas culturales, ella misma había tenido que aprender. Fue bueno lo de Alicia porque tuvo la dosis de crítica necesaria pero también el humanismo y la comprensión que es el aditamento ético que ayudó a completar y a fortalecer su participación.

Calma radicales

Fueron dos horas de debate formal cuando la gente, por los mensajes, pretendía que se discutieran contenidos. Realmente hubo una sobredosis de formalismos que, aún siendo importantes, las exposiciones debieron ser más cortas para no perder el efecto político buscado.

Es que, sabiendo la oposición que los números no le daban para ganar, quizás debieron procurar un impacto político que solo lo da "lo poco, lo preciso" y seguramente lo necesario. El efecto político siempre se desvanece cuando se incurre en una sobredosis de exposición.

El problema contable del Municipio es por una causa estructural provocado por costos que se actualizan automáticamente e ingresos que dependen pura y exclusivamente de la productividad. El desfasaje, entonces, puede ser inevitable y circunstancias como una devaluación o una inflación en una magnitud no prevista pueden ser explosivas.

Y el otro tema es el de la interna de Cambiemos. ¿Con quienes hará acuerdos electorales el gallismo?, ¿con Celeste Arouxet o con Franco Cominotto y el radicalismo del comité. O con ambos?.

La primera verdad en la política es la suma, pero a la hora de los armados, las listas se conforman con quienes se alinean orgánicamente.

Posiblemente, el conflicto reciente acabe fortaleciendo una alianza entre el Intendente y Franco Cominotto, quien sigue teniendo en sus manos la relación con el comité Provincia, y además ganó la interna aún con Ezequiel jugando en contra.

Entonces, la sesión dejó algunas señales políticas interesantes. Un eseverrismo cada vez más cerca del kirchnerismo -el massismo lo representa en el Concejo Eduardo Rodríguez- y un gallismo-vidalismo en una relación cada vez más estrecha con el radicalismo oficial a quien había tenido casi en contra hasta este momento.

El Intendente que va a tener que enfriar su cabeza para no dejarse llevar por las emociones frente a las situaciones incómodas o adversas que casi siempre lo terminan descolocando.


Un líder argento

Hasta ahora, Alberto Fernández se ha ido quedando solo. De aquella compañía simbólica de la gente a esta soledad, la imagen del Presidente va siendo rescatada nuevamente por Sergio Massa quien se animó a salirle al cruce al "vandalsimo rural" como lo llamó el tigrense y por funcionarios como la ministra de Seguridad, Sabrina Frederic, quien se apuró para tomar rápidamente distancia de Sergio Berni, un tipo bastante particular, casi un exponente del líder popular argentino, en síntesis un poco de "progre" y un poco "facho" a la vez.

El ministro de Seguridad de Axel Kiciloff parece querer hacerse echar. Sabe que se le viene un escenario complejísimo para su futura candidatura a gobernador o presidente, vaya uno a saberlo.

Desde su mismo espacio vaticinan un escenario futuro muy complejo en cuanto a un aumento del delito contra la propiedad privada y que su espacio no se va a animar a combatirlo con un endurecimiento de las penas y del código penal. Tampoco se vislumbra un escenario favorable para combatirlo con ayuda social o un mejoramiento de las condiciones sociales de los sectores más afectados por las políticas de los últimos ocho años y de la pandemia.

En realidad, de Berni atrae su dinamismo y decisión pero con la gente inmóvil y encerrada. Casi podría decirse que seduce porque hace cosas que los demás no pueden hacer simplemente porque deben permanecer enclaustrados. Sería como una suerte de envidia disfrazada de admiración.

Berni se destaca frente a una sociedad maniatada y sin conflictos por inseguridad a la vista, pero también, su movilidad se hace más ostensible porque se la contrapone con la inmovididad del resto de los políticos. Y además seduce por querer ser un tipo políticamente incorrecto pero también, algunas veces parece que queda a mediocamino.


La rebelión cuyana

El otro tema de la semana fue la amenaza del diputado Ernesto Cornejo, de independizar a Mendoza. Al ex gobernador, como a tantos federales del siglo diecinueve, lo hartó el unitarismo del gobierno nacional y la falta de justicia en la distribución de los fondos.

Es decir, el país no ha superado aún el escenario decimonónico que consagró primero un unitarismo tan clientelar como insoportable.

Si continuara el modelo, Argentina sería una integración de varias republiquetas ligadas por el odio, el reproche y el resentimiento.

Tanto fue así que durante el gobierno de Carlos Menem, su provincia La Rioja representaba, por los fondos que recibía, un tercio del territorio nacional. Lo mismo pasó con Santa Cruz durante la gestión de Cristina Kirchner, y ahora es Tucumán la que está ligando con creces.

Lo cierto es que Cornejo pretende hacer de Mendoza una suerte de Cataluña y si todo sigue así, será la provincia de Buenos Aires la que debiera seguir ese camino. Es que por una enorme desproporción que existe con la coparticipación, Buenos Aires, por ejemplo, recibe la mitad de lo que aporta al ingreso nacional y en ella vive más de un tercio de la población nacional.

Tras el amague del ex gobernador mendocino, muchos salieron a cruzarlo y a calificarlo de rupturista, secesionista y otras cosas pero no se dan cuenta que el problema no tendrá solución si la Argentina se obstina en querer ser una entidad diferente a la suma de los estados provinciales.

La Nación o el Estado Nacional supone que es una entidad autónoma capaz de generar la riqueza por sí mismo y sin el aporte de las provincias. Parece un absurdo pero así se actúa, como si fuera algo lógico. Mientras no se tenga en cuenta que esto es una entelequia, el país, como territorio compartido, también lo será y acabará siendo una gran fragmentación de provincias con nostalgia del país que no supo ser.

Mientras Buenos Aires abunda en carencias, como decía San Martín, provincias improductivas como Chaco, Formosa o Santiago del Estero, son regidas por verdaderos señores feudales que mantienen sus poderes vitalicios a fuerza de obsecuencia con el poder central para ser beneficiados por quien maneja la maquina de hacer dinero. "Todavía no es el tiempo de separarnos de la Nación", advirtió Cornejo, pero ese tiempo no tardaría en llegar. El modelo vigente de país no ayuda mucho a evitarlo.

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