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08.10 | Columnistas ESCENARIO POLITICO. El acto de Macri y Vidal, y el rol de Galli. Dictámenes, gestos políticos y el criterio de verdad

Los análisis circulares, gerentes e intendentes, los cruces verbales y el dilema del peronismo

El acto de Cambiemos como respaldo al Intendente o una manera de imponer la marca política en la elección local. La mirada macrista sobre los jefes comunales. González Hueso contra Capuano; el PJ versus Unidad Ciudadana. El peronismo y el macrismo según un intelectual K. Por Cacho Fernández

Cacho Fernández
cfernandez@elpopular.com.ar

El denominado 360 que Cambiemos hizo el martes con las visitas del presidente Mauricio Macri, la gobernadora María Eugenia Vidal y los candidatos, tuvo, como lo grafican al acto, un significado circular. Los 360 son un tipo de acto político en los que los candidatos se ubican en el centro de la escena y del público que lo rodea. ¿Por qué circular?: porque cualquier interpretación política se junta en el extremo con la que la contradice.

Efectivamente, en un principio se dijo que tanto Macri como Vidal habían elegido a Olavarría para darle un espaldarazo a Ezequiel Galli, aludiendo a una suerte de predilección de los máximos gobernantes para con el Intendente, lo que contradecía las versiones de que los mismos, uno u otro, podrían tenerlo en la mira luego de los sucesos del recital del Indio Solari, en marzo pasado.

Pero, ¿por qué tanto respaldo, entonces? Y aquí aparece la otra interpretación que habla de una necesidad el Pro de fortalecer aquellos lugares en donde se había tenido una "floja elección", según calificó una fuente vinculada al espacio.

Otro análisis, quizás algo conspirativo, sostenía que estas visitas tan rutilantes podía deberse a la intención de poner la marca Cambiemos en la elección y a la vez minimizar cualquier rédito político que podía atribuirse Galli. Una forma de decir, "el resultado es nuestro".

Lo cierto es que el hecho tuvo interpretaciones equívocas, pero lo fundamental es, como confió una fuente vinculada estrechamente a Cambiemos, "tenemos la necesidad de sumar todo lo que más se pueda porque estamos 20.000 votos abajo en la Provincia y Olavarría es una ciudad importante". El macrismo está convencido de que es la marca política la que gana y no los candidatos. De hecho, suena como imposible que una lista encabezada por Celillo, de una ciudad de apenas 8.000 habitantes, esté sacando un 45 por ciento en la Sección y Hernán Bertellys haya doblado su caudal electoral haciendo la mejor elección de la Séptima. Por lo tanto, razones tienen para pensar así. Pese a que el azuleño cometió un acto fallido hace unos días que podría espantar al voto peronista que lo acompañó. Dijo que en los actos peronistas corría el riesgo de que le robaran el reloj o la billetera o algo por el estilo. En fin, una gorilada, diría un peroncho, similar a la de Cristina cuando les reprochó a los estudiantes estadounidenses que estaban en Harvard y no en La Matanza. A veces fluye el pensamiento inconsciente sin que las máscaras de ocasión los puedan detener.

Intendentes y gerentes

En esta polarización causada por el odio-temor a Cristina o a Macri, a Cambiemos no se le pudo dar mejor elección que la que se dio en las PASO, que fue perder por apenas unos 20 centésimos o 20.000 votos. Para los macristas, esa acechanza de Cristina mantiene vivo el temor de que ésta crezca y suponen que más gente irá a votar por Bullrich para "enterrarla de una buena vez", opinan.

Es decir, piensan que el 22 de octubre se profundizará aún más la polarización, cosa que no hubiese ocurrido si las Primarias eran ganadas por Bullrich o Cristina por mucho más puntos de ventaja. "Perder por tan poco es el mejor resultado que se pudo tener", opinan exultantes, palpitando un posible triunfo por 3 ó 4 puntos en la general.

El Pro suele calificar a los intendentes en personas que se desempeñan como tales, y otros que actúan como gerentes de sucursal. Dentro de los primeros incluyen a Diego Valenzuela (Tres de Febrero), Jorge Macri (Vicente López) y Grindetti (Lanús), entre otros, y Carlos Arroyo, de Mar del Plata, gestión a la que califican de "malísima" y han llegado a tutelar. "Tenemos varios así, pero ninguno con tan mal envase", sostuvo irónicamente un alto dirigente del macrismo.

Otro de los que no están muy bien visto es el intendente de Tandil, Miguel Lunghi, pero les resulta intocable por su buena gestión. "Es muy mañoso, pero lo tenemos que fumar cómo es", bromean, "pero no tiene la mejor relación con María Eugenia". A Galli lo monitorean y mucho más desde el postrecital del Indio.

El voto dilemático

Precisamente, esta semana se aprobó un dictamen de la comisión especial que se armó después en el Concejo Deliberante olavarriense y Cambiemos acompañó la resolución por la cual se eleva toda la documentación para que la Justicia y el Tribunal de Cuentas resuelvan el nivel de responsabilidades que pesan sobre el intendente Galli y los asesores.

El dictamen contenía dos opiniones sobre dos ejes: el de la fianza, sobre la cual se estipulaba que era un acto no permitido por la ley y que, al menos en un punto, expresaba que el Intendente se había extralimitado en sus funciones; y el otro fue el de los convenios con comerciantes por montos cercanos a los 800.000 pesos. "En los contratos firmados no hay fundamentos legales para firmarlos, pero hay un dictamen de Legales para hacerlo. Sobre la responsabilidad de la fianza, en caso de que haya un perjuicio, el eseverrismo opina que debería ser el propio Jefe comunal y los funcionarios encargados los que respondan con su propio patrimonio. Cambiemos acompañó la resolución que eleva toda la documentación. Calificaron de "impecable y seria" la labor de la comisión especial, aclaran que habían decidido no elaborar un dictamen propio, que acompañaron el trabajo de la comisión especial y que resolvieron acompañar la elevación de toda la documentación al Tribunal de Cuentas y a la Justicia para que "tengan absolutamente todas las herramientas que necesite para que pueda trabajar cómodamente en aclarar cada uno de los aspectos de la cuestión".

Ya en el hecho de no presentar un dictamen propio y acompañar el general existe un gesto político algo fuerte, republicano sí, pero fuerte políticamente.

¿Dónde está la verdad?

De todos modos, el bloque de Cambiemos había consultado previamente el Tribunal de Cuentas los alcances del dictamen y se les habría respondido que en última instancia no era otra cosa que la opinión del Concejo y no tenía otro alcance que ése. Y eso los animó a acompañar la resolución por la que elevaba el dictamen a la Justicia y al Tribunal de Cuentas. "La última palabra la van a tener ellos y lo que digan será nuestra referencia de verdad de lo ocurrido", reflexionó un concejal de Cambiemos, con una posición claramente mucho menos política que institucional.

En el juicio del edil hay un sustrato filosófico que es el de no caer en la trampa de las verdades políticas y fortalecer la idea de que hay una sola verdad social institucionalizada en la Justicia o en el organismo idóneo para determinarla. Caso contrario, de no depositar esa facultad en alguna institución, la sociedad quedaría sujeta al criterio de verdad que determine alguna mayoría circunstancial y por lo tanto política.

Guerra virtual

Tal vez fueron dos las expresiones de la candidata a senadora provincial Adriana Capuano que molestaron a José Gervasio González Hueso, primer candidato a concejal de Cumplir.

Una fue cuando dijo que apelaría a los votantes de 1País y Cumplir para sumar los puntos que le faltan para perforar el piso seccional del 33 por ciento que le permitiera acceder a una banca. La otra, tal vez la más fuerte y decisiva, tuvo que ver con el partido. Cuando se le preguntó si no era una contradicción que siendo ella presidenta del Partido Justicialista estuviese jugando con Unidad Ciudadana, respondió: "No, porque fue una cuestión para evadir una situación particular y todos los presidentes del partido del interior dimos la adhesión para que nuestro partido se pudiera presentar en el frente de UC. Fue distinta a la posición de Fernando Espinoza ya que nosotros adherimos a UC". Es cierto que Espinoza no quiso soltar la caja partidaria, por eso jugó en ambos bandos.

González Hueso tuiteó: "Si enfrentás al Partido que presidís hacete cargo", le contestó a Capuano, "defendé la posición ante los afiliados y simpatizantes pero no mientas".

Y luego, en otro tuit le dice "te pido que no mientas para confundir a los electores. El Partido Justicialista compite en el @FJCumplir, con @Randazzo".

Llamó la atención la dureza, puesto que González Hueso no tendría ningún problema con Capuano aunque sí con los Santellán, con quienes la candidata a senadora provincial caminó toda la vida. La jugada de Cristina fue la que generó esta confusión y estas contradicciones.

Peronismo y macrismo

La marca "peronismo" siempre fue una confusión desde el mismo momento en el que se diferenció lo que era movimiento de partido. El movimiento terminó resultando una masa amorfa y con diferentes contenidos, pasible de ser interpretado de muchas maneras, algunas tan contradictorias que desataron una guerra interna como la de los años 70. Capuano (también Cristina) llegó a decir que la mayoría del voto peronista es de Unidad Ciudadana. "Peronistas somos todos", decía Perón, incluyendo cualquier cosa dentro y despojando de toda identidad política y doctrinaria al movimiento. Si "todo" era peronista, entonces, "nada" también lo podía ser. La falta de límites puede significar el infinito, pero también el vacío. Y todo se vuelve tan arbitrario que la definición termina quedando sometida al poder de quien define.

El peronismo se va volviendo arbitrario e intencional. Por ejemplo, Horacio González, un miembro de la organización ultra K Carta Abierta, llegó a decir que el presidente Mauricio Macri lo "sorprendió", admitió que lo "subestimó" y consideró al actual gobierno "un tipo de populismo que incorpora vetas del peronismo".

"No es un gobierno que se pueda definir con precisión. No se inscribe necesariamente en la tradición liberal", indicó.

Y agregó: "Es un tipo de populismo que incorpora vetas del peronismo. El macrismo es un movimiento político con mucha capacidad de absorción entre radicales y conservadores, peronistas y antiperonistas. Es un rejunte. Son empresarios que comienzan a hacer política y con mucha habilidad. Nos sorprendió".

Entonces, si el peronismo es el "todo" de la política nacional como lo definió su creador, ¿por qué lo sorprendería a González que el macrismo lo contuviese?. ¿O González, como Juan el Bautista, está preparando, junto con Carta Abierta, una migración masiva de peronistas hacia Cambiemos?.

El macrismo es un partido nacido desde el poder y que sabe cómo obtenerlo y preservarlo. En eso se parece mucho al peronismo. Entonces, ¿por qué no pensar ya que muchos peronistas querrán compartir ese poder que hoy goza Cambiemos?.

Por otra parte, mientras Massa se prepara para volver al movimiento, procura preservar su caudal electoral cercano al 15 % para el operativo retorno. De todos modos, al Pro le preocupa Urtubey porque "tiene gestión y es parecido a nosotros", dicen. El salteño ya se siente acosado electoralmente por Cambiemos y urgido por el tiempo para construir lo más rápidamente posible un poder suficiente que prevalezca sobre Massa y Randazzo, que por ahora corren con ventaja.