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14.10.2017 | Información General 

Volverá el busto de Evita al cruce de Del Valle y Pringles

El Concejo Deliberante aprobó una ordenanza para nombrar a este sector "María Eva Duarte de Perón", y se proyecta emplazar un nuevo busto. El anterior fue arrancado por el golpe contra Perón de 1955. 

Con un emotivo discurso de la concejal Adriana Capuano, presidenta del PJ Olavarría, que fue acompañado por todos los demás bloques del Honorable Concejo Deliberante, se aprobó la Ordenanza Nº 4153/17, que promueve nominar a la intersección de Del Valle y Pringles como "María Eva Duarte de Perón".

Además de la correspondiente señalización, en el Art. 3 del proyecto se indica que "el emplazamiento del busto de la figura Eva Duarte de Perón, debe cumplir con los requisitos establecidos por las normas vigentes de Seguridad Vial".

La ordenanza fue aprobada a 62 años de que se arrancara de esta misma esquina un busto de Evita, que durante años preservó Ana María Di Julio, tras una intensa búsqueda en diferentes dependencias municipales, y en medio de la dictadura de 1955.

Hace 2 años, el busto de Evita fue emplazado en la Unidad Básica "Peronistas con José" (Eseverri), que abrió sus puertas en la esquina de San Martín e Independencia.

La historia del busto de Eva

Los siguientes son extractos tomados de una nota de la periodista Silvana Melo, del 25 de octubre de 2015, en Diario EL POPULAR

Ana María Di Julio de Ciancio tenía 17 años cuando murió su padre. Ella apenas había espiado al mundo por la ventana. Y tuvo que dejar de estudiar, sola con una madre llena de deudas y desamparo. Todos le aconsejaban que le escribiera a Evita. Y ella no sabía de quién le estaban hablando. Pero le escribió. Y un día se presentó en su casa un delegado y "le preguntó a mi mamá qué prefería, que la Señora le pagara las deudas o que le empleara a la hija", según relató en una entrevista a EL POPULAR en el año 2003. Su madre fue determinante: "Que emplee a mi hija".

Entonces la llamaron desde Buenos Aires y ella se encontró junto a un montón de chicas como ella, de todo el país, que se juntaban en la Quinta de Olivos para escucharla hablar a Eva, la mujer del Presidente.

Luego del almuerzo, les dijo "yo las voy a ayudar, pero ustedes tienen que ayudarme". Y les pidió que abrieran unidades básicas en sus ciudades de origen.

El golpe del 55 terminó con un Perón debilitado sin el fuego de Evita. Lo que se llamó Revolución Libertadora barrió con todos los íconos populares que habían fabricado mojones de alegría entre las mayorías devastadas. No se podían nombrar, ni mirar, ni atesorar, ni recordar.

"Vinieron los militares, me patearon la puerta de mi casa y querían entrar. Yo tenía dos unidades básicas, una en Pueblo Nuevo y otra en mi casa de 9 de Julio y Alvaro Barros", relataba Ana María, aun cuando ya habían pasado casi cincuenta años de aquella tragedia. Cuando entraron "revolvieron todo, sacaron los cuadros, las fotos, pisotearon todo...".

Ella tenía un cuadro de Eva en la cocina. Un perfil, coloreado, "que me regaló Eva". Cuando llegó el golpe, lo enterró. A Ana la llevaron "a punta de fusil hasta el Casino de Oficiales", actualmente Carrefour y antes la Escuela Normal. Allí estaban cautivos decenas de peronistas.

En esos días salían un grupo de mujeres a custodiar el busto de Eva emplazado en Pringles y Del Valle. Habían corrido entre las pérgolas los rumores de que lo derribarían una de estas noches. Era un bronce de 50 kilos, apoyado sobre un pedestal alto.

"Una noche cuando llegamos vimos un jeep, lleno de radicales, que ataban el busto al auto y tiraban, tiraban... no podían arrancarlo. Nosotras nos quedamos mirando escondidas cómo luchaban por sacarlo. Hasta que lo lograron. Y se lo llevaron a la rastra con el jeep...", recordaba Ana María.

Ana salió a buscarlo. Alguien le dijo al oído que estaba en el patio de un hotel. Ella fue y lo encontró en el patio, tirado, negro, magullado por los golpes contra el pavimento. Se lo llevó a su casa. Y, aseguró ella, lo tuvo hasta fines de los años 90.. "Sólo lo saqué a la luz cuando volvió Perón... pero en el 76 lo volví a esconder", dijo a la periodista Silvana Melo.