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01.11 | Carta de Lectores Cartas de Lectores

Nacionalismo o federalismo

Sr. Director:

Friedrich Nietzsche pone de manifiesto, con poderosa crudeza, cómo la única razón por la que se impone el nacionalismo es mediante el uso de la violencia, y dice haber nacido de un contrato utilizando otro tipo de violencia: la mentira.  

De igual manera, se verá cómo funcionaría el contrato social libertario y cómo, a partir de la multiplicidad de asociación, la democracia propone una organización social diferente, libre y antiautoritaria.

El federalismo propone la conformación de una sociedad de abajo hacia arriba y no de arriba abajo. Esta última se da en función de la autoridad ineludible del Estado, porque, por más democráticas que sean las instituciones de un país, siempre es una minoría la que gobierna y el resto estará sometido a su autoridad.

Los hombres deben ser libres de asociarse en comunas o de no hacerlo; éstas, a su vez, pueden asociarse con otras comunas conformando federaciones; y, finalmente, las federaciones pueden unirse para dar nacimiento a confederaciones. Pero lo relevante es que el individuo nunca pierda su libertad de poder irse de la comuna, que la comuna pueda retirarse de la federación y que la federación sea libre de dejar la confederación. Sólo se es libre en tanto y en cuanto todos los seres humanos que nos rodean también lo sean, porque la libertad del otro, lejos de limitar la propia, la reafirma. Esta organización de abajo hacia arriba es lo que define a la auténtica democracia; toda persona es libre de hacer lo que quiera sin que se le imponga nada de manera autoritaria mediante la utilización de la violencia, tal como hacen los Estados, sobre todo nacionales o provinciales.

La descentralización está en la esencia de la democracia. La política real es la política local: el federalismo. El poder y la autoridad deben fragmentarse y descentralizarse al máximo posible. Es la única forma en que se puede garantizar, a cada persona, el sentido de la responsabilidad y de la dignidad. Estas cualidades sólo salen a la luz en el ámbito local, comunal. La tendencia a la centralización es una enfermedad. Nace de la concentración del poder en el gobierno central, de la separación entre la responsabilidad y la actividad creadora, de la masificación de la producción tendida hacia la obtención de mayores ganancias. La centralización del mando en un estado de los que se dicen democráticos es pesada, inhumana y torpe. Carente de pensamiento, de originalidad y de espíritu de empresa; sólo es capaz de actuar bajo la dictadura de un rey, o de un dictador.

Hoy se produce la contradicción de llamar nacionalistas a quienes desean la independencia y demócratas a quienes emplean la violencia para sojuzgarlos, impidiendo elecciones en algunos lugares y, en otros, desapareciendo personas.

Néstor Mineo
DNI 5.498.259