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12.11 | Columnistas 

"Hay que entender que con la lógica amigo - enemigo no se construye nada"

Liliana Schwindt termina en veinte días su gestión como diputada nacional. Y lo hace con el vértigo con el que asumió la banca y la transitó cuatro años. Ha sido ella y ha mantenido esa picardía de la Colonia sin los desastres que suele hacer la política en otros. Estuvo en lugares importantes frente a temas trascendentes. Pero la dicotomía argentina la dejó fuera de la Cámara. Sin embargo, deja huella. 

Silvana Melo

smelo@elpopular.com.ar

La polarización envenenada que zarandea la política argentina no permite opciones: convierte a Gladys González (Cambiemos) en senadora y a Fernanda Vallejos (Unidad Ciudadana) en diputada. Pero deja fuera a Liliana Schwindt, víctima de la ancha avenida del medio que creyó liderar Sergio Massa. Pero que fue, en realidad, un angosto camino rural. Tras una gestión de cuatro años de perfil altísimo y con un balance que pocos legisladores de Olavarría pueden exhibir, Schwindt deja la Cámara de Diputados en los primeros días de diciembre. Se enorgullece de "la marcha atrás con el tarifazo al gas que tuvo que dar el gobierno. Si no hubiéramos protagonizado el gran lío en la comisión hoy en lugar de 3 o 4 mil pesos se pagarían 7 mil".

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