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09.01 | Laprida 

El Sindicato Municipal realizó su 7º Festival de Folklore

En una noche donde hubo espectáculos musicales de gran nivel, se realizaron los sorteos de los diferentes premios. Dos empleadas municipales ganaron el automóvil 0 Km.

Con el éxito de siempre se realizó el sábado el 7º Festival Folklórico que organizó el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales, que tuvo como ganadoras del automóvil cero kilómetro a dos empleadas municipales del área de obras públicas del municipio.

El sorteo realizado al final del show de Los del Suquía, fue fiscalizado en la tómbola por la escribana Magdalena De Vega y tuvo como ganadoras del Fiat Palio 0 Km. a Julia López y Alejandra Molina, con el Nº 318, el segundo premio fue para Mónica Monferato que se ganó una heladera con el Nº 582, anteriormente había salido el Nº 962 que se hallaba sin vender y el tercer premio fue para Laura Diez con el Nº 046 que se llevó un TV LED.

La noche musical fue abierta por Pablo Draghi guitarra y voz, junto a Diego Digiani primera guitarra y charango y Miguel Colantonio en percusión y cajón peruano.

Los niños y jóvenes de la Orquesta Municipal de Laprida se sumaron por primera vez al festival bajo la dirección del azuleño Pablo de Rosa, reflejando el crecimiento que han tenido hasta acá en lo musical, dejando Rock y cerrando con la Vida es un Carnaval en la voz de Valentina Torres.

Luego, la joven Julieta Banach (de Benito Juárez) sorprendió gratamente con su frescura y caudal de voz entregando calidas zambas, como Amor en vuelo que hiciera conocer y mucho la recordada Tamara Castro.

Desde La Pampa lo hizo Nieves Anahí Cabral, aquella niña que sorprendió y emocionó a jurados de Talento Argentino y Soñando por Cantar, entregó un recital que bien podría haber sido de final de noche. Su voz es un rayo en cada tono, respira folklore y recibió del público el aplauso en proporción a esa entrega y esa simpatía constante arriba y debajo del escenario.

Al igual que en 2017 en un escenario familiar lo hizo "Clave folklórica" con todo su bagaje y su entrega para dejar servido el final del festival.

Quedó el cierre en manos de Los del Suquía pero demorado casi en una hora, por un problema técnico ajeno a la empresa que montó el sonido sino a una guitarra y la rebeldía de un enchufe en el instrumental del conjunto cordobés.

Pero valió la pena la espera, respetuosamente el público aguardó por sus voces. No hubo un solo silbido por el retraso y así fueron entregando musicalmente aquella semilla sembrada hace 57 años. A Jardín Florido, Canción para una mentira y Flor de Almendra treparon corazones en la madrugada del domingo.