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11.01 | La Madrid Un aventurero uruguayo pasó por La Madrid

"Viajar en bicicleta es una parte importante de mi vida"

Renzo Arronga hizo una escala en Bomberos Voluntarios en su travesía hasta Ushuaia. Conozca la particular vida de este ciclista y artista.

Renzo Arronga es un ciclista uruguayo que realiza un viaje en solitario hasta Ushuaia. Ayer estuvo en General La Madrid antes de partir hacia Huanguelén y luego seguir su travesía hasta el sur del país. Su vida, entre los pedales y las artes, merecen un párrafo. El joven se presenta amable y se decide a contar parte de su historia, mientras descansa en el Cuartel de los Bomberos Voluntarios, donde lo cobijaron amablemente.

"Voy sin tiempos", dice y descubre una sonrisa bajo los anteojos y la barba de varios días. Comenzó su viaje hace aproximadamente un mes desde Cardona, en el Departamento de Soriano, en el sur de Uruguay.

Desde muy chico su vida se ligó a las dos ruedas: trabajó como cartero, canillita y bicicletero; también comenzó las travesías, primero entre su pueblo natal y Montevideo, más tarde por los 12 Departamentos del país "Charrúa". Más tarde se animó a las aventuras más largas que lo llevaron a conocer gran parte de Sudamérica.

"Estuve en el norte y la Mesopotamia de la Argentina, también Chile, Bolivia, Brasil y Perú", enumera el protagonista. Cada viaje le dejó una aventura, una enseñanza, una anécdota que él, con su alma de artista ha sabido transformar en una poesía o una canción.

"No conozco el sur y quiero ver de cerca la nieve", dice Renzo sobre los motivos que lo embarcaron en una nueva travesía.

Así que cargó nuevamente su bicicleta (La Bohemia, apodó) y no se olvidó, por supuesto, su guitarra que ubica como un morral más. Y se largó a la ruta. "Hago tramos de entre 50 y 100 kilómetros por día. Recorrí muchos pueblos: Chivilcoy, 25 de Mayo, Tapalqué, Azul, Olavarría, San Jorge, Las Martinetas, hasta llegar a La Madrid. Voy por ripio y ruta. De acá voy a Huanguelén", repasa.

"La bicicleta ha sido parte de mi vida. De chico ya me gustaba, más que jugar al fútbol o hacer otros deportes", dice con tono jocoso. "La bicicleta ya es una parte mía", afirma.

Viajero, artista, autodidacta, cuenta que las aventuras comienzan con una idea y una vez en la ruta se autosustenta con diversas labores (tapicero, mecánico, joyero, cortando leña y haciendo otros quehaceres en un camping le sirvieron para conseguir recursos) o presentándose con la guitarra.

Pero lo que rescata de cada aventura es "hacer amigos". "El camino es lindo, ves los paisajes, estás tranquilo. En los pueblos te encontrás con gente amable y solidaria, siempre te recibe muy bien y eso es lo que más te queda... ahora puedo decir que tengo amigos en todos lados.

Gente que conocí en distintos lugares me han visitado luego. El viajero siempre se encuentra otra vez con las personas que conoció", señala.

"Siempre trato de llegar a un pueblo pero no tengo problemas de parar en la ruta, siempre soy prevenido. Trato de meterle garra a la bici para llegar a un pueblo para asegurarme el agua y la comida; en el desierto de Atacama (Chile) tuve que hacer 140 kilómetros en un día con un calor impresionante porque no había nada", menciona.

"La gente me trata muy bien. A veces te pregunta pero enseguida te ofrecen ayuda y es de alma", recalca.

Renzo Arronga llegó a La Madrid casi de casualidad. "Me iba a ir para Tandil pero cambié de rumbo y quiero pasar por Huanguelén que es el pueblo de Larralde. Me gusta mucho el folclore y es un gusto que me quiero dar", explica.

"Soy milonguero y en las canciones, de otros artistas y las propias, uno va viendo lo que sucede en el camino", indica.

Fanático de Osiris Castillo -un cantante y poeta uruguayo- pero también de Led Zeppelin -grupo británico de hard rock- remarca que "con la guitarra se pueden entablar relaciones y van dejando memorias". También le sirve como sustento porque toca en los restaurantes y peñas. "Hace más divertido y nutrido el viaje", suma.

"La bicicleta te permite conocer más. Cuando vas en moto o en auto podés logar distancias más largas pero te salteas muchos pueblos y te perdés de conocer amigos como el que conocí en San Jorge", ejemplifica.

Renzo se despide. Debe preparar todo para partir hacia un nuevo pueblo. Seguramente, con el correr de los kilómetros, tendrá muchas cosas para escribir, anécdotas que recordar, poesías, historias sobre los reencuentros y las cosas que me pasan a diario.

Canción del camino

Renzo Arronga es un aventurero uruguayo que hizo una escala en el Cuartel de los Bomberos Voluntarios de La Madrid antes de seguir su viaje hasta Ushuaia. El joven, además de ser amante de las bicicletas, es un artista y deja parte de su poética, que, cuenta, se inspira muchas veces en los viajes que realiza.

Qué lindo ver los gurises/Jugando bajo la lluvia/Saltando con sus amigos y bajo el sol.

Qué lindo verlos crecer/ Floreciendo sus primaveras/ Son el futuro de nuestros pueblos/ Son el futuro para vivir.

Pero debemos estar atentos/ Para enseñarles desde un principio/ Que el progreso no está en lo ajeno/ Y que a un gran hombre no lo hace el dinero.