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12.01 | La Madrid Se notan los efectos de la sequía en la región

El clima preocupa a los productores agropecuarios

La cosecha fina terminó con rindes inferiores a lo esperado. La falta de agua preocupa a quienes apostaron a la gruesa.

Aunque los registros pluviales del 2017, en General La Madrid, terminaron por encima de la media histórica, los sembrados sufrieron. Es que las precipitaciones regulares se dieron hasta mediados del último trimestre y desde entonces la lluvia prácticamente se ha cortado; a eso hay que sumar que las variaciones climáticas fueron muy bruscas, inclusive con una helada ya bien entrado noviembre.

Este panorama hizo que la cosecha fina haya presentado rindes menores a lo estimado. Y en estos momentos los productores que apostaron a la gruesa ven con suma preocupación la escasez de humedad.

Rindes dispares en la fina

Según coincidieron los ingenieros agrónomos consultados, las caídas en los rindes de trigo y cebada rondaron entre el 10 y el 15 por ciento. Pero en contrapartida la calidad de los granos fue mejor. "No se conocen a ciencia cierta las razones de esto pero la falta de lluvia en los momentos clave y la escasa temperatura ya entrada la primavera pueden haber ocasionado esto", señalaron los especialistas a EL POPULAR.

Vale decir además que las inundaciones y anegamientos en distintos puntos del distrito, que ocurrieron en la época ideal para hacer los laboreos obligaron a restringir una importante cantidad de hectáreas destinadas a estos sembrados.

Otra particularidad que se dio en la campaña 2017-18 es que las áreas que generalmente tienen mejores rindes cayeron y subió en las tierras menos productivas.

"El rinde en Las Martinetas y sus alrededores estuvo entre los 3.000 y los 3.500, cuando históricamente supera los 4.000, y la zona de Líbano estuvo por encima de los 4.000 kilos de trigo. En cuanto a la cebada el panorama fue similar", ejemplificó el ingeniero Facundo Pernas. Asimismo el asesor de la firma Productores SA comentó que "la mejora en la calidad de los granos se puede atribuir a que hubo un menor rinde".

"Fue un año raro desde lo climático. El clima frío se extendió más de lo habitual y de golpe llegó el calor intenso y los vientos", insistieron los profesionales respecto a la variación de las temperaturas.

El agua marcará el ritmo de la gruesa

Las inundaciones de agosto obligaron a muchos productores a optar por la siembra gruesa directamente. Claro que no esperaban que las lluvias se cortaran en los momentos más críticos del sembrado.

"Hay lotes que vienen algo más holgados pero la gran mayoría está sintiendo la falta de humedad porque no llueve y ya no hay reservas en las napas. Si no hay precipitaciones en los próximos días el panorama se puede complicar, sobre todo para el girasol que está en plena etapa de floración", advirtió el ingeniero José Luis Juarroz, de La Nueva Agronomía de La Madrid.