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La causa judicial, mientras tanto, avanza con polémica y posturas cada vez más opuestas

Hace tan sólo 10 días que la causa tiene imputados, se trata de los hermanos Peuscovich y un empleado de la productora En Vivo SA. Las claves para entender la actualidad de la causa. 

Ignacio Cerdera

@nachocerdera

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"Estrago con dolo eventual agravado por haber causado la muerte de dos personas y por haber puesto en peligro de muerte a otra". Esa es la carátula que actualmente tiene la investigación por las dos muertes registradas en el interior del predio La Colmena, donde hace exactamente un año se presentaron El Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. El peligro de muerte a una tercera persona, tal cual puede leerse en el último extracto del encuadre, corresponde a la grave condición médica que tuvo que atravesar una joven que también concurrió al recital. Cada uno de esas situaciones, además de las lesiones sufridas por decenas y decenas de personas del público, forman parte de la imputación que actualmente recae sobre los hermanos Marcos y Matías Peuscovich, referentes de la productora En Vivo SA, al igual que un empleado administrativo de esa empresa, ya que su firma quedó plasmada en diversos documentos y habilitaciones.

Sin dudas, una -de las tantas- particularidades que tiene la investigación es que desde la justicia, al menos hasta ahora, se ha ubicado solamente a los mencionados líneas más arriba como los "organizadores" del show. De ese rol se ha apartado al intendente municipal y su equipo de gestión, además de al propio ex cantante de los Redonditos de Ricota y autoridades en materia de seguridad, quienes hasta ahora sólo han sido citados como testigos.

El fiscal David Carballo, quien heredó la causa por directiva de Fiscalía General, entendió que los referentes de la productora fueron, en virtud de su experiencia, las personas que eligieron el lugar donde se realizó el recital y es por eso que deben responder por lo ocurrido en el interior de La Colmena.

El encuadre

La figura penal, es decir el delito, que fue dispuesto desde la fiscalía de Delitos Complejos merece su mención y detenimiento en el análisis. No sólo da carátula a las actuaciones, sino que pone lo sucedido hace un año a la par de lo ocurrido en Cromañon con el show de Callejeros. Las diferencias entre un episodio y otro son numerosas, pero el encuadre es muy similar.

Otro punto que sirve para dar entidad es el posible monto de pena que pueden recibir los acusados en caso de llegar a un eventual juicio y ser condenados por ese delito. Se trata de condenas que comienzan desde los 8 años y pueden llegar hasta los 20. Sí, prácticamente lo mismo que un homicidio.

En el Código Penal de la Nación el estrago aparece en el apartado dedicado a los delitos contra la seguridad pública y son más precisamente los artículos 186 y 187 los que le dan marco. Se trata de un concepto tan amplio y ambiguo que uno de los planteos de la defensa utilizó hasta la Real Academia Española.

Lo concreto es que, la carta magna del ámbito penal argentino, da cuenta de incendios, explosiones, inundaciones, derrumbe, todo tipo siniestros. Pero en esa enumeración aparece un concepto clave, "cualquier medio poderoso de destrucción".

El fiscal David Carballo tomó ese concepto para englobar la presencia de una cantidad de público superior a la permitida -según fundamenta en la imputación-, la venta de bebidas alcohólicas, la falta de controles en el ingreso y la lista sigue. Inclusive, teniendo en cuenta el tenor de la acusación y la posible pena que podrían recibir los acusados, el titular de la fiscalía de Delitos Complejos pidió que se los detenga, pero sus argumentos no fueron acompañados por el juez de Garantías Carlos Villamarín.

La defensa

Matías y Marcos Peuscovich, además de Gustavo Zurita, son los tres imputados actualmente. Todos ellos se presentaron a inicios de mes a prestar declaración indagatoria, pero solo los hermanos tandilenses optaron por someterse a las preguntas del fiscal. El restante, un empleado administrativo de la productora, hizo uso de su derecho de poder negarse. No obstante, los tres presentaron sendos escritos en los que buscaron refutar cada uno de los elementos de la acusación, además de requerir ser sobreseídos, algo sobre lo que aún no se proclamó el Juzgado de Garantías.

EL POPULAR tuvo acceso a uno de esos documentos y gracias a ello se pueden sintetizar los principales argumentos. Además de lo citado en torno a la carátula, sobresale cómo se busca explicar las muertes de Javier León y Juan Francisco Bulacio, a quienes se les endilga en primera instancia un abultado consumo de alcohol y estupefacientes.

En lo individual, sobre León se cuestiona que la muerte ocurrió una hora y media antes del inicio del recital y en un sector ubicado a más de 200 metros del escenario, ya que todo tuvo lugar en inmediaciones de la torre 9. Lo de Bulacio es distinto, se dio en el horario de mayor concurrencia y efervescencia, es decir con el inicio del show. Aquí el planteo es que haberse ubicado sobre las vallas delanteras y habiendo consumido sustancias responde a elecciones individuales, además de cuestionar severamente las conclusiones de una de las peritos.