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08.04 | Columnistas ESCENARIO POLITICO. La burbuja legislativa que deja afuera al pueblo. El impuesto a la piedra es el tema central en el Concejo

La nueva Nobleza, el canje de pasajes y la dieta encubierta, y un tema de Estado en la ciudad

Lula desnuda la realidad y la búsqueda latinoamericana. Los legisladores no quieren perder privilegios y se aislan de la gente y de sus necesidades diarias. El aumento de la tasa por explotación de canteras podría generar más recursos, fortalecer la mística popular y la confianza en sus representantes. Por Cacho Fernández

Cacho Fernández
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"Las quieren todas", disparó un amigo visiblemente indignado y a la vez impotente ante tanta avaricia e impunidad. "No quieren ceder nada", remató, y se quedó en silencio, como si se autocontrolara para no elevar en vano su presión arterial.

Es que el canje de pasajes no utilizados por legisladores nacionales por dinero en efectivo genera mucha irritación en la gente. Siempre se supo que los diputados y senadores transformaban en dieta efectiva los pasajes, pero cada tanto se lo vuelve a saber, una manera de decir que nada cambia ni ha cambiado.

En el mundo político y judicial todo tiene que ser ganancia. La ecuación parece ser esa: mucha ganancia y poco compromiso, pero el imperativo sería el de salvarse económicamente, sacarle el jugo, todo lo más posible, al cargo, porque otra como ésta no se va a dar.

Posiblemente la política ha pasado a sustituir esa premisa inmigrante de "hacerse la América", esa misión que se trazaron los italianos y españoles, fundamentalmente, de emigrar a este continente tan promisorio y sacarle el jugo todo lo que más se pueda antes de volverse a su terruño. Sin embargo, esa tansitoriedad pasó a ser permanencia, y quienes vinieron para irse, se terminaron quedando.

Con la política ocurre algo similar. Se ingresa en el cargo no para servir sino para sacarle el jugo a la oportunidad. Y también, esa transitoriedad con la que debiera mirarse a la política se la toma como el destino final Es decir, un medio que se transforma en fin, tal como lo imaginó Alejo Carpentier en su maravillosa novela "El arpa y la sombra", cuando interpreta lo que fue América para los españoles en los siglos de la conquista y la colonización. Un continente de paso, transitorio, que se transformó en permanente.

La política ha dejado de ser esa tierra de paso, transitoria, y si lo es, que sea lo más redituable posible. De ahí precisamente ese afán de sacarle el jugo permanentemente a todo, hasta con los pasajes.

Un pasaje no utilizado representa la resistencia al no traslado, a la permanencia, al no perderse nada y a la intención de sacarle algún rédito al estar presente.

El nuevo Versalles

El poder, como factor siempre presente en toda sociedad, ha logrado transformar a los políticos, teóricamente los representantes del soberano, es decir, el pueblo, en una suerte de nueva Nobleza y hasta les asegura el fatalismo de nacimiento medieval: si se nace rico, se muere rico, si se pertenece a la política, se continuará perteneciendo, lógicamente con todos los beneficios del pertenecer a ese estamento.

El poder en todos los sentidos ha logrado construir una suerte de nuevo Versalles, sólo que en vez de ladrillos, lo hizo con plata. En el siglo diecisiete, Luis XIV de Francia, el emblema del absolutismo monárquico, observó que ya no podía controlar a su nobleza si la tenía territorialmente dispersa. Había que concentrarla en un solo lugar y les construyó el Palacio de Versalles en donde convivirían cómodamente todos los nobles con sus familias pero absolutamente controlados, visual y económicamente.

Lo mismo pasó con los pasajes. El Presidente les sugirió que en vez de canjear pasajes para aumentar sus dietas, que directamente propusieran un incremento salarial, por decirlo así.

Ni corto ni perezoso, el senador Miguel Angel Pichetto propuso llevarla de 120 a 180 mil pesos mensuales, es decir, un 50 por ciento de aumento cuando todas las paritarias están cerrando con un techo del 15 por ciento y en tres veces. Si eso no es un privilegio, entonces ¿qué es?.

La jugada fue astuta. El rionegrino proponía un regateo que terminó en un pedido de aumento del 24 por ciento, precisamente la mitad. Misión cumplida. La nueva Nobleza lograba un privilegio más en este nuevo y virtual Versalles de dinero.

Tanto la nobleza del siglo diecisiete como la actual quedan recluidas en las burbujas de privilegios que los aisla del pueblo y les construye una barrera infranqueable que les impide comprender las necesidades de la gente común.

Peligrosamente, las democracias modernas, han ido construyendo una casta de los representantes, los ha corrido de su rol de delegados populares y ha ido transformando el sistema en una especie de representocracia o poder de representantes aislados del pueblo que dicen representar. No fue necesario construirles un Versalles edilicio porque ese aislamiento se lo consumó con dinero y privilegios.

Algo tan importante y decisivo como la independencia de poderes consagrada por Montesquieu fue utilizada a veces para garantizarse privilegios, fueros especiales sobredimensionados defendidos corporativamente para garantizarse impunidad.

Un tema de consenso

Uno de esos temas de Estado que faltan en la política nacional y regional lo puede tener Olavarría y sería el de subir en un punto la alícuota del llamado impuesto a la piedra y volver al histórico 4 por ciento sobre las ventas. Este fue el método elegido pero el correcto sería el de hacerlo por extracción de piedra a través de un monitoreo satelital si fuera preciso.

Después de algunas marchas y contramarchas, Unidad Ciudadana presentó un proyecto para aumentar la tasa, mientras el Frente Renovador tiene otro para presentar aunque el objetivo es el de consensuar uno sólo para sumar los votos necesarios para aprobarlo.

Se plantea recaudar unos cien millones de pesos anuales más, cifra que podría aumentar debido al auge de la obra pública. El massismo pretende destinarlos en su totalidad a las localidades serranas mientras que Unidad Ciudadana propone afectar el 33 por ciento de esa suma para las sierras. El tema será ponerse de acuerdo para concluir en un sólo proyecto.

Para el kirchnerismo, si bien es necesario resarcir a las comunidades serranas por lo que aportan y por la destrucción del paisaje que sufren, también es cierto que "hay muchos barrios de la ciudad que necesitan obras de infraestructura", dicen. Pero también advierten que no se le puede quitar la libertad al Ejecutivo de utilizar el fondo. Se refieren a que no sería correcto precisarle porcentualmente cada uno de los destinos, sin dejarle algún margen de maniobra al DEM:

Una parte del eseverrismo, que estaría dispuesto a discutir el proyecto, le cuestiona al Ejecutivo que lo recaudado actualmente "no fue para su destino genuino y se lo utilizó para gastos corrientes". Pero, como lo prometió en 2017 cuando rechazó aprobarlo sobre tablas como en ese momento pretendía una parte de la oposición, estaría dispuesto a sentarse a discutir en comisión uno que salga por consenso.

A todo esto, el eseverrismo, a su vez, al menos Eduardo Rodríguez insistió en la última sesión con sus críticas a los cambios de gabinete y a lo que consideró una maniobra del Intendente de correr a la secretaria de Salud para no violar el decreto antinepotismo. Lo consideró "falto de seriedad".

Sólo quedaría consultar a Gabriela Delía qué posición asumirá puesto que su voto sería decisivo en caso de que el resto de la oposición se ponga de acuerdo. El oficialismo fogoneó el primer proyecto pero luego se retiró del debate por el pacto fiscal minero, aunque sería un tanto ilógico desechar más de 100 millones de plus de recaudación que le daría la oportunidad al DEM de elaborar políticas de fuerte llegada popular.

Un tema como pocos

Pocas veces el Concejo Deliberante tuvo en sus manos un tema tan importante como el aumento del impuesto a la piedra.

Hace algunos años, después que las cementeras lograran reducirlo a la mitad pero en un contexto dictatorial, el órgano legislativo logró subirle un punto pero sin llegar a la alícuota histórica del 4 por ciento sobre las ventas.

Esta vez, el Concejo cuenta con el desafío de lograr ese porcentaje que tiene además, un valor simbólico. Porque una comunidad que logra a través de sus representantes ya no será la misma. Habrá pasado por el río de Heráclito, por lo tanto, ni ella ni el río (la situación) serán los mismos.

Si bien el desafío lleva ínsito un enorme valor simbólico, también lleva uno material: el de poder recaudar más de cien millones por año amén de lo que hoy aportan las cementeras. Un monto muy importante para obras en los barrios, localidades y fundamentalmente para equipamientos en Salud que redundarán en enormes beneficios para la comunidad.

De esa manera se cumplirá con lo que es el abecé de la política que es el de promover una equitativa distribución de los esfuerzos fiscales. La carga estará mejor repartida, los que más tienen más aportarán y los políticos se quedarán con el dulce sabor de haber cumplido con su deber de mandatario.

El fenómeno Lula

El otro tema que tiene en vilo a la política regional es el de la posible detención de Lula, el ex presidente brasilero, acusado de haber recibido coimas, aunque, según admitió el mismo juez Moro, sin pruebas, algo que genera cieras suspicacias sobre el accionar de la justicia brasilera.

Lula fue una manifestación muy peculiar de la llamada izquierda latinoamericana puesto que, por la composición de su frente político y por haber tenido el congreso en contra, debió negociar muchas medidas progresistas aplicadas durante su gestión.

Fue visto como una izquierda democrática dentro del fenómeno general del denominado "populismo latinoamericano". Su detención, por ello, despierta cierta pena y hasta algunos lamentos en muchos sectores, aún los que no son afines a la línea política que decía representar.

La llamada derecha en esta parte del continente acecha contra la vuelta de los gobiernos de centro izquierda en la que confluyeron demócratas como Lula o Mujica y autoritarios como Chávez o Maduro. La izquierda ve en el caso del ex presidente brasilero un avance del neoliberalismo para recomponer el antiguo régimen basado en una desigual distribución de la riqueza.

Seguramente, de esta colisión saldrá una síntesis de la que todavía no se conoce cuál será su forma, si un neoliberalismo clientelar o un populismo con cierto respeto institucional y hacia las reglas de mercado. Los pueblos tendrán la última palabra y se terminarán dando el régimen que más les conviene a sus intereses.

La idea es la de recuperar el centro a través de un sistema de capitalismo regulado, con fuerte énfasis en lo popular y en una equitativa distribución de la riqueza, pero con temas de Estado y calidad institucional.

El caso Lula Da Silva podría engendrar, entonces, lo que sería la nueva izquierda latinoamericana, distante del autoritarismo para-institucional y muchas veces también miseria, o una nueva derecha que abandone definitivamente la ortodoxia liberal que solo generó injusticias, concentración de riqueza y darwinismo social.

Paritarias

En general, las paritarias incluyen un techo del 15 por ciento en tres veces, algo que parece injusto si no se la completa con una cláusula gatillo que proteja al salario de la inflación.

Precisamente, en su última visita a Laprida, la gobernadora Vidal le aseguró a este columnista que "ningún trabajador va a perder con la inflación", aludiendo a la famosa cláusula gatillo con ajustes trimestrales.

Sin embargo, todo ello fue abandonado rápidamente por la cláusula de revisión o embarazo como se la supo llamar porque incluía una nueva negociación a los nueve meses.

Los docentes rechazan el argumento oficial de una oferta del 18,3 por ciento porque incluye cifras en negro, y los sindicatos amigos del gobierno como los mercantiles o los estatales de UPCN cierran con un 15 por ciento, esto es, un porcentaje a medida de las aspiraciones gubernamentales. Como se temía, el salario vuelve a ser una variable de ajuste para bajar la inflación.

Estos cierres por debajo del porcentaje de inflación estimado a partir de los índices de los primeros tres meses, más los aumentos tarifarios y las indetenibles subas del precio de los alimentos, representan formidables reducciones en el poder adquisitivo de los salarios que será necesario remediar si no se quiere enfrentar los consecuentes problemas sociales. El salario no es culpable de nada, mucho menos de la falta de inversión. Al contrario, los buenos sueldos movilizan el mercado interno y ayudan a generar más trabajo. El problema en la Argentina sigue siendo el déficit fiscal y resolverlo llevará mucho tiempo.