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02.05 | Carta de Lectores Carta de lectores

Desigualdad (III)

Sr. Director:

El presente trabajo está fundado en la obra de Jean-Jacques Rousseau, "De la desigualdad entre los hombres".

La organización social en Estado, gobierno y naciones, obligó a todos los pueblos a adoptarla en su defensa, hasta cubrir el mundo entero. Aparecieron así las guerras entre naciones. Las personas buenas aprendieron a contar entre sus deberes el de matar a sus semejantes, los hombres se exterminan a millares sin saber por qué. Éste es el resultado de la división de los seres humanos en naciones, Estados y gobiernos.

Las razones de esta convicción, de que las naciones y sus estados fueron invento de los ricos, son:

1. No existe el derecho de conquista porque está basado en la fuerza y en la violencia, ello no da legitimidad.

2. Eran los ricos los que debían protegerse, ya que los pobres sólo tenían su libertad.

Por lo tanto, es lógico que los ricos inventaran toda esa organización para defender sus riquezas. No tenían los pobres experiencia suficiente para intuir los peligros de una institución política. Los que podían presentir los abusos, eran los que contaban con aprovecharse de ellos.

Los gobiernos no tuvieron una forma constante. Se fue improvisando en la marcha pero nunca se pudieron reparar los vicios de constitución nombrados. Era muy fácil a los infractores evitar la imputación y el castigo. Para evitar al amo, se crearon príncipes, autoridades particulares, magistrados. Todo para evitar la esclavitud, defender sus bienes y sus vidas. Pero fueron engañados: sólo se institucionalizó el pillaje y la opresión.

Pero el bárbaro no agacha la cabeza bajo el yugo que el civilizado lleva sin chistar, y prefiere la ardua libertad al tranquilo sometimiento. Los pueblos libres han hecho prodigios para defenderse de la opresión. Los salvajes desnudos desprecian las voluptuosidades europeas y desafían el fuego, el hambre, el hierro y la muerte por conservar su libertad.

El contrato social no puede ser irrevocable, pues al no existir poder superior que pudiera obligarles a cumplir sus compromisos, las partes serían sus propios jueces y cualquiera tendría el derecho de renunciar cuando lo considerara conveniente. Pero las fuerzas armadas, o la voluntad divina, siempre del lado de los ricos, nunca lo permitieron ni permiten, sin que haya sangre. Las revoluciones, las iglesias y la Inquisición lo demuestran.

Si los magistrados tienen derecho a renunciar, ¿por qué el pueblo no lo tiene y debe soportar los yerros de los jefes y pagar los impuestos?

Las diversas formas de gobierno responden a diferentes grupos de individuos. Si hay un hombre eminente, se establecía una monarquía; si era un grupo, una aristocracia. Donde la desproporción era menor, mantuvieron en común la administración, y fundaron una democracia. Unos siguieron sometidos a las leyes y otros a tiranos. Los libres quisieron conservar su libertad, pero los oprimidos por leyes o tiranos, los invadieron, obligando a todos los pueblos a defenderse y creando así la multitud de estados nacionales de hoy. De un lado, las riquezas y conquistas, del otro, la felicidad y la virtud.

Néstor Mineo
DNI 5.498.259