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27.05 | Policiales EXCLUSIVO EL POPULAR

La justicia impuso una pena millonaria en la causa civil por la tragedia de la combi

La titular del Juzgado Civil y Comercial Nº 1 de nuestra ciudad hizo lugar a las demandas iniciadas por víctimas y familiares de los chicos que murieron en el paso a nivel del camino Unión de los Pueblos en 2008.

Ignacio Cerdera

@nachocerdera

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"El dinero nada devuelve o retrotrae, solo `satisface insatisfactoriamente´, además nunca será factible aseverar que determinada cuantía se ajuste al daño moral que el hecho causó". Muchas veces los fallos o resoluciones judiciales están teñidos de datos o conceptos fríos, sin embargo ese extracto elegido por la jueza Ana Eseverri sirve para poner en palabras concretas lo que a muchos nos costaría párrafos y párrafos, y ni así se daría tan en la talla. La causa civil por la tragedia de la combi, el siniestro vial que en el murieron cuatro chicos que cursaban estudios terciarios en un instituto azuleño, tuvo su sentencia en primera instancia y concluyó con una condena millonaria que deberán afrontar la conductora y el titular de la empresa de transporte que llevaba a la víctimas.
EL POPULAR tuvo acceso a la extensa resolución -más de medio centenar de fojas- emitida en los últimos días por la titular del Juzgado Civil y Comercial Nº 1, quien encabezó el proceso constituido por cerca de una veintena de denuncias particulares realizadas por familiares de las víctimas fatales y sobrevivientes que aquella fatídica tarde del 15 de septiembre del 2008 viajaban en la Fiat Ducato guiada por Natalia Gómez Portilla.

Fue minutos antes de las 15 cuando una locomotora de Ferrosur Roca impactó contra la combi en el paso a nivel del camino Unión de Los Pueblos ocasionando en el acto las muertes de Nadia Spaltro, Mariana Azcona, María Belén Laveglia y Matías Cabrera. Todos ellos, según quedó expuesto en la causa, abonaban 20 pesos por cada viaje para poder ir a cursar sus estudios terciarios en el Instituto Santo Tomás de Aquino de Azul. Las tres chicas cursaban la carrera de psicopedagogía, mientras que Matías se formaba en diseño y producción de indumentaria.
En la Ducato también viajaban Jesica Degenhart, María Yamila Sequi, Estefanía Laveglia, Natalia Olivetto, David Steimbach y Pamela Tigri. Todos resultaron con lesiones de diversa consideración, algunos de ellos aún hoy siguen con distintos tratamientos terapéuticos para poder recuperarse completamente, al menos en el plano físico. En lo psicológico ninguno ha podido superar tamaña experiencia.

Las denuncias

Las demandas en total fueron 18, teniendo siempre como destinatarios comunes, por un lado a Natalia Gómez Portilla y Omar Alfredo Cannaniz, este último responsable de la firma de transporte y concubino de la mujer. Por el otro, a Ferrosur y empresas prestadoras de seguro, tanto de la Fiat Ducato como de la locomotora implicada. Inclusive, también accionaron legalmente contra el maquinista, Esnaldo Durán.

Sin embargo, la titular del Juzgado Civil local hizo lugar únicamente a la demanda contra los primeros mencionados. Este Diario logró conocer que algunos de los querellantes recurrirían la medida buscando que las empresas aseguradores asuman la responsabilidad de pagar los montos dispuestos desde la justicia, ya que la conductora y el responsable de la firma serían insolventes para afrontar tamaño desembolso.

"Daño moral", "daño psíquico", "daño psicológico" y hasta "daño estético". También "daños emergentes", el cual alude a los actuales gastos terapéuticos que aún hoy deben afrontar. "Pérdida de chance", consistente en la frustración de los padres no sólo en la concreción de sueños junto a sus hijos, sino también la incapacidad de éstos últimos de poder ayudarlos durante la vejez. Esos fueron los delitos denunciados por cada una de las víctimas, la mayoría de ellos cosecharon el aval de la magistrada local.

En lo que no acompañó parte del reclamo fue en cuanto al reproche hacia Ferrosur y el maquinista. Parte de los fundamentos provinieron de la causa penal que concluyó también con un fallo contra la conductora. "El tren circula por vía fija, sin posibilidad de maniobra y dificultad de frenado", puede leerse en un extracto. En otro se hace hincapié que el modelo de locomotora hace que tenga las luces encendidas desde que se enciende el motor y que la tripulación utilizó bocinas y que además "no circulaba a una velocidad inapropiada".

En contrapartida, "no encuentro agravante para Natalia Gómez Portilla", sentenció a medida que se daba cuenta de un obrar negligente e imprudente. El reclamo hacia Cannaniz es por "responsabilidad contractual". "La obligación que asume el transportista es de resultado", se explicó.
El dato importante aquí es que la conductora se movilizaba sin carnet profesional que la acreditara para esa labor, elemento que fue esgrimido desde la empresa aseguradora de la Ducato y avalado por la doctora Eseverri.

La sentencia

La suma de los distintos resarcimientos económicos dispuestos desde la justicia superan los 5.200.000 pesos. Distintos cálculos en virtud de salarios al momento de los hechos más otra serie de algoritmos en virtud reatroactiva y demás fueron los que permitieron arribar a esa cifra. Vale destacar que no se ahondará en montos individuales para resguardar la integridad de las familias y víctimas.

"Reclamos fundados en los sueños frustrados de los padres y la ayuda y sostén de índole espiritual brindados en la actualidad por el hijo, constituyen daño extrapatrimonial que debe resarcirse como daño moral", puede leerse en un extracto de la fundamentación de uno de esos resarcimientos.
Ahora restará conocer cómo prospera todo en una segunda instancia y cómo se resuelve quién afrontará cada uno de estos desembolsos.