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24.06 | Información General 119º Aniversario El Popular

Deterxil cumplió 50 años y lo festeja en familia

Don Jorge tenía un trabajo en San Jorge, donde nació. Lo echaron y se fue a Laprida. Y uno de sus ex patrones lo invitó a que fueran socios para comprar Deterxil en Olavarría. No lo dudó. Luego quedó solo y superó un par de obstáculos que lo ayudaron a crecer. El 12 de febrero su empresa, que comenzó vendiendo 13 artículos y hoy tiene alrededor de 5 mil, cumplió 50 años.

"¿El comienzo de todo esto?, fue muy simple. Yo era de San Jorge, un lindo pueblito, y me quedé sin trabajo porque los patrones se dividieron. Se quedó uno con el negocio de ramos generales que trabajaba muchísimo y éramos siete u ocho empleados y se quedó con uno solo. El otro patrón se vino para Olavarría. Entonces un amigo de Laprida, con el que había hecho el servicio militar, me invitó para que fuera a trabajar allá. Fui a la barraca Doartero, muy conocida. Me prometió que íbamos a salir al campo a comprar cueros y los llamados frutos del país, es decir lanas, plumas, todo eso relacionado con el campo. Yo dejé de trabajar el 31 de octubre del ´67 en San Jorge y el 3 de noviembre ya estaba trabajando en Laprida. Lo que me prometieron no se cumplió, porque tenía que andar con lienzos de lana, todas cosas pesadas, y tampoco ganaba lo suficiente. Tenía para comer y gastaba 6 millones de pesos -de aquella época- y para hospedarme otros 7, y cobraba 14 así me quedaba sólo uno que no me alcanzaba ni para comprarme pantalones" comenzó recordando Jorge Horacio Zanga respecto de cómo fueron sus comienzos laborales, que terminaron desembocando en lo que luego convirtió en uno de los negocios históricos de Olavarría.

"Le hicieron la despedida a quien había sido patrón mío en San Jorge, Emilio Matta, y me dijo que quería hablar conmigo. Me preguntó cómo me iba en Laprida y le dije que me iba mal. Era el 27 o 28 de enero del ´68, ya estaba por irme a buscar otro trabajo, como tractorista o camionero, porque no tenía otra salida. Y me ofreció ser socio para comprar Deterxil. "Con usted me voy a cualquier lado", le dije. El era el patrón anterior, pero no fue el que me echó porque se separó de su socio en San Jorge porque se venía para Olavarría. No tuvo nada que ver con mi despido. La indemnización se la había dado a mi papá para pagar un auto que había comprado, pero se la pedí de vuelta para encarar el nuevo negocio. Nosotros ya vendíamos Deterxil en San Jorge y me gustó la idea. Llegué a mi casa a las 3 de la mañana, los desperté a los viejos y al día siguiente analizamos el tema, y ellos hipotecaron una casa para respaldarme y así encaré el negocio" siguió contando don Jorge.

"Primero estuvimos en 25 de Mayo y Balcarce. El negocio ya estaba en marcha, vale aclarar, porque lo tenían unos empleados de banco que se lo habían comprado a Fresta y San Román. Estuvieron 10 años y decidieron venderlo y lo compramos nosotros. En ese local estuvimos hasta 1982/83, pero después me vine adonde estoy ahora, en Pelegrino casi Moreno, porque un amigo (no mi socio, aclaro) me embromó y Osvaldo Castrovinci me ayudó. No me cobraba alquiler, en este mismo local, que luego lo terminé comprando, así como el de 25 de Mayo y Balcarce. El 21 de marzo de 1975 mi socio Emilio Matta falleció y su familia me vendió la parte", recordó.

"En ese momento escaseaba el detergente y no podía comprar esa parte. Hice todo para vender mercadería y sobrevivir. Ya tenía dos hijos y venía el tercero en camino. Así que en los últimos días de julio me enviaron 10 mil litros de detergente y eso me salvó. Tenía un amigo -Cándido Esperón- que era dueño de un almacén al por mayor, en Necochea primero y luego en calle Lamadrid, y él me asesoraba. Pero me fui a Buenos Aires a hablar con el ingeniero Balcarce, a quien conocía de hablar por teléfono solamente, y le pregunté si me enviaba mercadería de manera continua y de esa manera podía comprar la otra mitad, y como me aseguró que si entonces encaré el negocio solo, al comprar esa parte de quien era mi socio. A la semana me mandó otros 10 mil litros de detergente; me levantaba a las 2 de la mañana a preparar todo y vendía 500 o 600 cajones por día. Con mucho sacrificio seguí trabajando y al 31 de agosto de 1975 todo lo que había en el negocio era mío, gracias a Dios" dice con orgullo Jorge Zanga (73; cumplirá 74 el 6 de septiembre) al contar lo que hizo para seguir creciendo.

"Cuando me estafó un amigo, que era enemigo realmente, Osvaldo (Castrovinci) me ayudó para venirme a este local. Pude solucionar el problema, también compré el local de la calle 25 de Mayo, a la familia Piervitore -que era de acá pero vivía en Córdoba-, y lo tengo todavía pero un poco abandonado. Con el tiempo, don Salvador Castrovinci me vendió este local. En los primeros tiempos, desde el 12 de febrero del ´68, vendíamos 13 artículos. Cuando me quedé solo fui incorporando cada vez más cosas. Yo era de seguir creciendo. No he crecido mucho, pero lo que tengo es mío. Y de empezar con 13, hoy tengo, calculo, que en lista debe haber más de dos mil. Y en cantidad, ya que hay cinco diferentes de cada artículo, ahora hay alrededor de 5 mil. Fui formando la familia: me casé con Dora Noemí Izarriaga (70) cuando yo tenía 26 años, y después llegaron los chicos (Jorgelina, 45; Paola, 44) que están conmigo en el negocio, y Fernando (43), es médico y está en Mar del Plata. En el negocio estoy todos los días, desde hace 50 años. Creo que en Olavarría tengo un nombre ya, con buena clientela, y eso es lindo" terminó diciendo Jorge Zanga.