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21.08 | Información General 

En honor a las mujeres "anónimas", una biblioteca se llama Pascuala Meneses

La comunidad de la Escuela 22 decidió investigar a aquellas que fueron parte de la gesta sanmartiniana, pero no figuran en los libros. Pascuala es "La granadera de los Andes".  

El pasado viernes 17 de agosto y casi a la par del acto oficial realizado al pie del monumento a San Martín, la comunidad de la Escuela Primaria 22, el CENS 451 y la Secundaria 21, impusieron el nombre de Pascuala Meneses a la Biblioteca de la institución.

Tras el acto, Canal Local dialogó con la directora de la primaria, Marcela Bonepelche, la bibliotecaria Sandra Lafleur y la inspectora de Educación María José Soudrele.

El proyecto data de 2017 y se concluyó este año relacionado sobre "los anónimos de la historia focalizado en las mujeres que fueron parte de la gesta sanmartiniana", comenzaron diciendo.

Para lograrlo, cada grado o año eligió una mujer que "fueron trabajando, investigando el por qué ese personaje había sido elegido". La iniciativa se hizo extensiva no sólo a las tres instituciones que comparten el edificio sino a "la comunidad, a los papás de la escuela".

Por su parte, alumnos y alumnas "se mostraron muy contentos. Despertó mucha curiosidad. De investigar, buscar y conocer datos que no los encontramos en las historia" ni en libros ni en manuales.

¿Quién fue Pascuala Meneses?

Chilena de origen y vivía en Mendoza. "Una chica de 19 años que decide convertirse en hombre, cortarse su cabello y transformar su figura" para poder ingresar al Ejército de los Andes. Esta situación obliga a "pensar en el género, nos interroga sobre nuestra actualidad y lo que transitamos en las escuelas".

Un documento que se encuentra on line denominado "Los invisibles en el Cruce de los Andes" asegura en un extracto que Pascuala "fugazmente aparece en la historia, como muchas otras mujeres que con justicia, son reconocidas a través del tiempo por sus aportes a la Emancipación Americana y al Cruce de los Andes".

"La joven se presentó en el campamento de Plumerillo en 1816, suprimiendo la última letra de su nombre (Pascuala se transformó en Pascual) y se sumó al batallón y partió el 18 de enero de 1817 como parte de la columna de Las Heras, integrando un contingente de 30 granaderos al mando del capitán José Aldao y destinada al Regimiento de Granaderos a Caballo. No se sabe ni la fecha de su nacimiento ni la de su muerte, por lo que es desconocida la edad de Pascuala por los investigadores.

Acostumbrada desde niña a las labores campestres, sus codeos con los arrieros y campesinos, su mal modo de hablar, le ayudaron a ocultar su identidad verdadera. Fue una mujer de clase baja, excluida de las damas mendocinas que colaboraron con el Ejército del Gral. San Martín".

"Debemos recordar que ninguno de los militares en las épocas de la revolución aceptaron que en las milicias hubiera mujeres dado que aseguraban que San Martín había reclamado que a nadie se le ocurra mandar hijas que estén en edad de cuidar sus casas, que no pretendan desafiar las altas cumbres, ya que estos terrenos son para hombres".

"Lo mismo planteó Belgrano en la región del NOA. Mujeres incapacitadas para cruzar Los Andes, por ser débiles y estar preparadas para tareas 'femeninas'".