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02.09 

Emotiva despedida de las Hermanas Misioneras

Como parte de la actividad Pastoral y Misionera las Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo estuvieron al frente de la administración del Colegio Santa Teresa de Colonia Hinojo.

El 26 de marzo de 1901 se fundó el Colegio Santa Teresa de Colonia Hinojo en una colonia de Alemanes del Volga de Argentina como parte de la actividad Pastoral y Misionera de las Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo. En sus inicios Scholástica fue la Primera Superiora quien gestionó el colegio junto a Gervasia e Hilaria. En honor a Scholástica, cuyo nombre de pila era Teresa Beckert, el Colegio lleva su nombre. Fue además elegida Santa Teresa de Ávila como patrona del establecimiento.

Desde ese momento en que la localidad empezó a poblarse, las hermanas pasaron a formar parte de la vida de la comunidad y fueron referentes de la educación y la vida social. Hoy la comunidad de las hermanas se retiran del establecimiento, aunque aún continuarán manteniendo los lazos desde la lejanía y seguirán siendo la entidad propietaria. Por todo ello, y tantos años de fraternidad con la localidad, el pasado domingo se realizó una misa de acción de gracias en la Parroquia Natividad de la Santísima Virgen como modo de despedida. Además, muchas familias del pueblo las invitaron a compartir un momento más íntimo para saludarlas.

La Hermana Elsa Amanda Castellano fue representante legal de la institución hasta hace algunos meses y junto a María Clotilde Navarro fueron las dos últimas Hermanas que vivieron en el edificio tan imponente y añorado por los ex alumnos. "A lo largo de estos 117 años, creo que dejamos plasmado en los corazones de nuestros docentes y no docentes la impronta de nuestra espiritualidad Trinitaria y el carisma Misionero. Como también en la localidad y sus familias", contó a El Popular la Hermana Elsa. "Hoy siento que somos y soy parte de esta gran familia que se fue construyendo a través de los años, en los valores, compromiso, esfuerzos y mucho afecto. Me queda agradecer a la vida por esta oportunidad, de desempeñarme en el lugar solo me queda decir `hasta luego` y `gracias`", expresó.

Cada una de ellas continuará ahora con un nuevo desafío dentro de la Pastoral. "Como Misionera Sierva del Espíritu Santo, me toca partir a otras tierras y encontrarme con una cultura, costumbres e idioma diferentes. Por un año mi estadía será en Estados Unidos para aprender el inglés pasando por exámenes y otras tareas", contó la Hermana Elsa y añadió que luego partirá hacia la Isla Las Antiguas donde "trabajaré exclusivamente con inmigrantes ilegales".

El colegio

Uno de los legados más importantes que dejan en el lugar es el Colegio Santa Teresa. Actualmente se trata de una escuela de gestión privada, católica y mixta. Y es el único establecimiento privado en una zona rural que extiende su propuesta educativa y pastoral a niños y adolescentes de las zonas rurales aledañas a la comunidad. Cuenta con los tres niveles de educación Inicial, Primaria y Secundaria. Las Misioneras Siervas del Espíritu Santo seguirán siendo las propietarias del mismo aunque funcionará con una co-gestión entre ambos representantes con los Hermanos de Lasalle .

La historia centenaria del colegio es muy abundante. En el año 1959, ante la necesidad de las jóvenes de la comunidad y zonas distantes gestionó la creación del nivel medio con gran número de pupilas. Allí finalizaron sus estudios peritos mercantiles en el año 1964; maestras Normales Nacionales en el período comprendido entre 1965 y 1969; la escuela técnica en el período de 1969 a 1972; los Bachilleres Nacionales mixtos desde el año 1970 hasta 1994 y los Bachilleres en Ciencias Sociales desde 1997 hasta el presente. Ese mismo año dejó de ofrecer albergue para pupilas, pero continuó en la tarea de formación integral de sus estudiantes.

Además de la edificación del colegio, también se creó el jardín y posteriormente el gran gimnasio "Arnoldo Janssen" con el impulso de la Hermanas y el aporte de distintos sectores de la comunidad. Su inauguración fue el 13 de noviembre de 1988, finalizando la obra en diciembre de 1992.

La entrega y vocación de las Misioneras en su acompañamiento y obras, quedará ya en el recuerdo de la comunidad. Los integrantes de Colonia Hinojo y las localidades cercanas entienden que con ellas se van también un cúmulo de historias que compartieron junto a sus antepasados.