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03.09 Pinturerías del Centro sigue apostando al futuro desde Olavarría

Pintando con los colores del optimismo

Desde 2007, Pinturerías del Centro fue abriéndose camino en el sector y no sólo tiene una sucursal en Olavarría sino también en Saladillo. De la mano de Lucas Ginter, su propietario, el negocio fue creciendo de la mano de la construcción que en nuestra ciudad siempre tuvo un enorme empuje.

Lucas Ginter eligió un buen momento para independizarse e instalar su propio negocio de pinturas. Fue en 2007, una época de oro para la construcción que se mantuvo durante varios años y permitió que la firma entrara en un período de expansión que le permitió abrir otra sucursal en Olavarría y una más en Saladillo.

Hoy Ginter define a la situación actual como "rara", ya que "por momentos anda todo muy bien" y después las cosas se caen. La inflación, uno de los males de la época, ha llevado a que "los precios se incrementaron en un 30 por ciento" en el último año y por momentos parecen estabilizarse, aunque "todo depende del dólar", por lo que la corrida cambiaria repercute directamente sobre el nivel de actividad.

Ginter estima que la actividad ha disminuido en alrededor del diez por ciento, algo que está por ahora bastante lejos de hacer menguar su irreductible optimismo.

"Yo siempre soy muy positivo. Quiero creer que lo peor ya pasó", dice con una convicción evidente, aunque admite que por momentos "la situación se pone difícil por la inflación".

La firma hoy tiene ocho empleados y once años atrás Ginter había arrancado con sólo uno, dato que sirve para medir la evolución de Pinturerías del Centro, una franquicia que actualmente pertenece a Alba y cuenta con más de 130 negocios en todo el país.

Explica que "Pinturerías del Centro es un nombre de fantasía que compró Alba" y que hoy ya lleva cuarenta años en el mercado siendo una de las franquicias más antiguas del país.

La actividad de la firma local se vio favorecida en principio por el buen nivel de actividad de la construcción en el momento en que fue fundada. Fueron los años en que florecieron las torres de departamentos y mucha gente encaró reformas en sus hogares o, simplemente, decidieron renovarlas con unas cuantas manos de pintura.

Los años 2012, 2013 y 2014 "fueron muy buenos en general" y permitieron afianzar la expansión de la firma, manteniendo "un crecimiento que se fue dando año a año y al que le pusimos mucha pila". La sucursal de España y Del Valle fue inaugurada en 2010, es decir, apenas tres años después que se creara la firma.

Para independizarse a inaugurar su aventura comercial, Lucas Ginter debió "vender un vehículo y también me dio una mano muy grande mi viejo", aunque podría decirse que sus hijos sino con un pan llegaron con un comercio debajo del brazo.

Un año antes de abrir el local de España y Sargento Cabral había nacido el primer hijo de Lucas, un varón. Un año antes de inaugurar la primera sucursal nació su hija. Ambos llegaron al mundo con buenos augurios para el negocio de su padre.

Las cosas marcharon bien en prácticamente toda la vida de la firma, incluso "en 2016 y 2017 seguimos creciendo, aunque el año pasado fue raro, pero no se cayeron las ventas. Este año espero al menos empatarlo", dice Lucas con una amplia sonrisa.

La construcción en Olavarría ha mantenido un nivel superior al de otras ciudades: "en la sucursal de Saladillo notamos más el parate, todo bajó mucho más, pero acá no tanto".

"En un momento en la industria se notó mucho la baja, pero ahora hay clientes que están reapareciendo. Había cosas en marcha que se tienen que terminar", por lo que la actividad sigue en marcha, aunque sea en forma más lenta.

Las ventas a la industria se mantienen en un nivel respetable, aunque ha descendido la demanda del cliente particular, algo inevitable en tiempos de recesión. Para estar a la altura de las exigencias de la época, Pinturerías del Centro se afana en ofrecer nuevos servicios al cliente, en acercarse a él, ofreciendo, por ejemplo, asistencia directamente en obra, servicios a domicilio.

Cualquier indicio de repunte afianza el optimismo de Lucas Ginter, que se toma las cosas con filosofía y trabaja siempre en base a la esperanza en que todo va a mejorar.

"Algunos ven todo muy negro", reconoce Lucas, pero "yo tengo buenas expectativas" y está dispuesto a seguir trabajando con la mente puesta en un futuro más venturoso. Por lo pronto, hasta ahora Pinturerías del Centro va capeando el temporal con fortuna.

También se van produciendo cambios "notables" en el rubro y eso obliga a mantenerse actualizado para poder ofrecer el mejor servicio a los clientes.

Por caso, "se están dejando de usar los productos en base a solventes y son reemplazados por los que utilizan el agua".

Aunque el costo de estos últimos es entre un 25 y un 30 por ciento más alto de los que llevan solventes, "eso se diluye con todas las ventajas que tienen los en base a agua. Hay un secado más rápido, no tienen olor. Por eso se van imponiendo en el mercado".

Además, son resistentes a la alcalinidad y se pueden encontrar en una gran variedad de colores en general, son menos tóxicas que las pinturas al disolvente y los utensilios que se emplean para el pintado son mucho más fáciles de limpiar.

También "si hablamos de costo tenemos que pensar que no hay que comprar aguarrás como si utilizamos pinturas que usan solventes", puntualizó Lucas Ginter.