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03.09 AZUL

La diferencia está en el agua (de Martínez)

Con más de cien años este comercio azuleño tiene al frente a la cuarta generación de la familia que fue formada por Juan José M. Martínez y su esposa, Josefa Sobrón. Produce bajo normas Ivess y también distribuye gaseosas y agua saborizada en todos los rincones Azul.  

En la ciudad de Azul, Sodería Martínez posee una fórmula tan simple como meritoria: la honestidad, el trabajo y la iniciativa, palabras que la acompañaron durante los ciento doce años de trayectoria. La historia se remonta a principios de siglo pasado, cuando Juan José María Martínez creó esta firma y es una de las empresas más identificadas con la ciudad, ya que cuenta con más de un siglo de vida. En la actualidad continúa estando en manos de la familia y sigue prestando los mismos servicios que en sus inicios.

La fábrica de soda 151, que produce bajo normas Ivess y que distribuye también gaseosas en Azul, tuvo su iniciación en el sector el 11 de agosto de 1906, cuando Juan José María Martínez y su esposa Josefa Sobrón se asociaron ton Miguel Betelú y compraron la Fábrica de Licores y Refrescos de Ramón Lázara.

En esa época distribuían la cerveza Palermo y la gaseosa Bilz, entre otras. También fabricaban licores y fraccionaban vinos. El mercado ofrecía grandes posibilidades en el interior del país, ya que eran pocos los productos nacionales que llegaban a las ciudades más pequeñas, de manera que se desarrollaban las fábricas locales para abastecer a los lugareños.

Con el tiempo, la empresa cambió de firma debido al deceso de Betelú y el socio de este último se quedó con el emprendimiento, que pasó a llamarse Hijos de Juan José M. Martínez.

A pesar de que la Argentina padeció varias crisis económicas, la fábrica siempre se mantuvo, convirtiéndose en un establecimiento emblemático de la comunidad de Azul, que año tras año es visitado por niños de diferentes escuelas, ya que cuenta con un museo acerca de la historia de este imponente local, que mantiene la estructura original del siglo pasado, en todas sus instalaciones, con la única excepción de la modernización de su maquinaria.

Tras fallecer Juan José Martínez, el 6 de agosto de 1953, sus tres hijos continuaron con las actividades que su padre había iniciado. Luego la firma fue sucediéndose entre la familia hasta que en la actualidad, siendo la cuarta generación de este apellido, Josefina Martínez Masson y sus hermanos Ana y Santiago, son los que llevan 1os hilos del negocio, que a través del tiempo fue evolucionando a medida que se iban innovando las botellas de soda, entre otras bebidas.

Por supuesto, es imposible hacer un racconto de más de cien años de la historia de esta empresa. Si bien las costumbres fueron cambiando en todo este tiempo, la actividad y la producción siempre se mantuvieron muy fuerte en esta fábrica.

Si bien la firma Martínez se identifica como una fábrica de soda, a lo largo de los años este negocio elaboró productos tales como caña, guindado, anisados y aguardiente, entre otros. Además esta empresa fue agente oficial de la cerveza Palermo y concesionario de los productos sin alcohol Bilz, en el radio comprendido por Azul, Shaw, Parish y Cacharí, entre otras ciudades y pueblos.

Grandes cambios llegaron en 1973, cuando la firma comenzó a trabajar con el Instituto Verificador de Elaboración de Soda en Sifones (Ivess). En junio de este año, la familia Martínez inauguró la parte nueva de la fábrica de sodas que le permitió cumplir con las normas Ivess. A este trascendental hito de esta firma concurrió el recién asumido gobernador de la provincia de Buenos Aires, Oscar Bidegain.

Pasado los años, la empresa incorporó nuevas maquinarias con la última tecnología que le permite elaborar productos bajo las normas de calidad Ivess. Este instituto verificador dicta las normas de elaboración, y en sus laboratorios un grupo de ingenieros químicos desarrolla el control de los productos y audita permanentemente las plantas asociadas a Ivess de manera integral y minuciosa.

Si Juan José María Martínez supiese que su empresa cuenta con más de cien años y que su familia nunca la abandonó, tal vez se mostraría emocionado. Al igual que el lector, dé avanzada edad, ya que esta nota lo retrae a su niñez. Antes, en la mesa familiar no faltaba el botellón de vino y el sifón de soda; hoy la modernización del producto, sumado al cuidado de la salud, hizo que se vayan perdiendo ciertas costumbres.

Hoy en día la empresa continúa creciendo y aggiornándose a estas épocas para seguir brindándoles a sus clientes el mejor servicio en agua saborizada, soda, agua mineralizada, gaseosas y agua en botellones.

A pesar de todo el tiempo transcurrido desde que comenzó a producir, esta empresa sigue brindándoles a los consumidores una mejor agua, ahí es donde está la gran diferencia. Eso sumado a la honestidad, el trabajo y la iniciativa hizo que Sodería Martínez sea el referente del rubro en la ciudad.