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03.09 TANDIL

"No sólo no se restringen las ideas locas sino que trato de incentivar para que aparezcan"

Durante este 2018, Redimec S.R.L. cumple sus 25 primeros años de existencia. Si se la busca por internet, aparecerá su nombre acompañado por una frase que dice "Todo para la industria aeronáutica", pero en rigor a la verdad, se queda corta.  

Su alcance abarca también lo naval, lo terrestre y el desarrollo tecnológico aplicado a áreas tan disímiles como el campo, el alto rendimiento y la medicina. Desde 2016, la empresa tiene su sede central en un reluciente edificio construido en el Parque Industrial de Tandil. Allí posee 1800 mt2 en los que tiene pensando continuar su crecimiento institucional.

Hasta allí llegó este cronista para entrevistar a Fabián Oyarbide, su titular. La reunión se lleva a cabo en su amplio aunque austero despacho, en el que -además de su escritorio- hay una mesa de reuniones para unas diez personas. Al llegar, sobre ella, hay unas muestras de las propuestas gráficas conmemorativas para el 25 aniversario.

En Redimec trabajan actualmente unas 40 personas incluyendo ingenieros electrónicos, doctores e ingenieros en software, ingenieros aeronáuticos, entre otras especialidades. Además de la Sede Central, la empresa posee una sucursal en San Fernando, lugar que Oyarbide describirá como "La Meca de la aviación corporativa y ejecutiva".

Fabián Oyarbide (54), nacido en Punta Alta, es ingeniero electrónico. Se recibió en la Facultad Regional Bahía Blanca de la UTN. Además es, desde la primera hora de vida del proyecto, el titular de Redimec S.R.L. o -como se dice desde hace un tiempo utilizando un anglicismo- el CEO (Chief Executive Officer) de la empresa. Es decir, es un empresario.

En febrero del año pasado, la Secretaría de Desarrollo Local del Municipio de Tandil entregó reconocimientos especiales a empresas de la ciudad por sus gestiones durante el 2016 y la distinción mayor fue otorgada a Oyarbide por su actitud innovadora y emprendedora y su aporte al crecimiento de la ciudad de Tandil. Es decir, fue proclamado el Industrial del Año.

Recordando aquello, se preguntó "¿Yo, Industrial del Año? ¿De dónde?". "Hay una serie de palabras que en general no uso. Ni "empresario", ni "empleado". Como la palabra "empresario" está tan manoseada, uno tiene que estar aclarando que es un empresario "pero no de ese tipo". Soy un empresario que me gusta mucho desarrollar ideas, juntarme con gente. Y me entusiasma mucho el hecho de poder ver en qué forma podemos avanzar en conjunto", dijo en un tramo de la entrevista.

"Yo no le digo a mi gente que son mis "empleados". Todo el mundo sabe quién soy yo adentro de la empresa pero no me gusta estar refregándolo porque no creo que sea necesario. No puedo decir ni en broma que yo sólo hago todo. Esto es un trabajo en equipo. Y es un equipo en serio. Lo que sí trato de hacer es fortalecer el equipo y fortalecer alianzas", mencionó luego.

"Cuando vos podes establecer nexos horizontales con las personas, tenés muchas más posibilidades de que la información fluya en las dos direcciones. Y uno está constantemente aprendiendo tanto con la gente interna como con la externa. Siempre me gusta tratar de ver los puntos comunes de los conjuntos", definió casi matemáticamente, fiel a su formación en Ingeniería. "Si todos ganamos, eso va a prosperar en el tiempo. Pero si sólo una parte gana, eso se termina cayendo", sentenció.

Añadió que "lo interesante es que, desde arrancamos con la empresa, nunca perdimos un cliente. Uno empieza trabajando sobre lo que se siente cómodo. Por eso trabajaba con equipos aeronáuticos y, en función de eso, la visión era tratar de estar certificado por la Dirección de Aeronavegabilidad (de la ANAC - Administración Nacional de Aviación Civil), pero más que nada para tener acceso los manuales que después me permitían reparar las cosas".

Graficó la situación con una metáfora: "Desde el primer piso tenés cierta capacidad de visión pero, a medida que vas subiendo, vas teniendo otras visiones. Y era como el hambre y las ganas de comer. En el '97 yo tenía un socio -al que le comprará su parte en 2008- y pudimos construir la planta en la calle Mayor Novoa 845. Era, comparada con el edificio actual en el Parque Industrial, una planta chiquita pero bastante linda".

Explicó que las oportunidades que presenta el mercado son las de hacer reparaciones (en las que se depende de que alguien necesite reparar algo), vender equipos (pero son extremadamente caros, no se venden con demasiada frecuencia, el mercado aeronáutico argentino no están grande y además, hay otras empresas en la competencia).

Por ello, empezaron a consolidar la veta del desarrollo tecnológico. "La electrónica siempre me gustó y la posibilidad de hacer desarrollos siempre estuvo presente. Y, de hecho, hice algunos desarrollos. Hay muchos puntos en común entre los sistemas aeronáuticos y los navales, más que nada en lo que es navegación. Y comenzamos a hacer reparación de los sistemas de estabilización navales por el 2006. Allí vimos también que había oportunidades de hacer mejoras en los barcos".

"Hicimos un desarrollo para modernizar los sistemas de navegación de los barcos de la Armada, más que nada de combate. Compramos un sensor de última tecnología y tomamos la información digital y lo transformamos en una cantidad importante de señales analógicas o digitales para que alimente a todos los sensores del barco como los radares, armas, cañones, etc. Hicimos un prototipo, funcionó y les gustó y ya hicimos cinco barcos. Y se termina con una demora en la ejecución porque no tienen presupuesto", informó.

"Si bien desde hace rato veníamos diseñando y fabrican do las plaquetas electrónicas, no teníamos capacidad de industrialización. Entonces, hicimos un consorcio público-privado con la Comisión de Investigaciones de la Provincia de Buenos Aires, la Autoridad del Agua y el Instituto de Hidrología de Llanuras y nos presentamos a una convocatoria a un FONARSEC (Fondo Argentino Sectorial Tecnológico Argentino) -financiado por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo)- para hacer una red de alerta de inundaciones y sequías. No preveíamos ganar dinero sino equiparnos para ser una empresa más competitiva. El proyecto lo planteamos, fuimos adjudicados y nos posibilitó incorporar un montón de máquinas que nos hacen muy competitivos a nivel país. Adquirimos la capacidad de hacer prototipado rápido de plaquetas electrónicas con software embebido, programas con sus licencias para hacer prototipos 3D y una línea de producción de plaquetas electrónicas con una capacidad de hasta 700 plaquetas por semana", detalló.

"Apuesto muchísimo al desarrollo. La idea es justarse con los vecinos del Parque Industrial para tratar de adaptar las nuevas tecnologías a sus procesos. No para modernizar las plantas sino a la fabricación de productos tecnológicos. Y eso es algo que es un gran beneficio de estar en el Parque. Porque es muy difícil que puedas llevar adelante algo con alguien que no conoces. Y acá se puede hacer porque te cruzás con la gente acá, te los cruzás en otro lado y muchas veces terminás hablando de algunas ideas locas. Y no sólo que no se restringen esas ideas sino que trato de incentivar para que aparezcan. Eso es lo que uno puede ver de estar en Tandil", analizó finalmente Oyarbide.