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09.09 Contra los mitos

Disfunción eréctil, un problema de salud que no tiene que ver con virilidad

Al igual que el corazón, los riñones o el cerebro, el pene es un "órgano blanco" del aparato cardiovascular, es decir, es propenso a sufrir daños cuando el sistema circulatorio se ve afectado.

La sexualidad es un terreno muy complejo donde se manifiestan conductas muy arraigadas, muchas de las cuales se basan en mitos.

En ese sentido, los especialistas enfatizan en que la disfunción eréctil es un problema de salud y no de virilidad, y que el pene es un órgano más del cuerpo.

Los problemas para la erección suelen ser frecuentes, sobre todo después de los 40 y no existen soluciones mágicas. La disfunción eréctil puede estar anunciando dificultades cardiovasculares, y es un predictor de enfermedad, ya que a un 70% de los hombres que la padecen se les diagnostica una cardiopatía coronaria al cabo de poco más de tres años (39 meses) y se considera que incrementa al doble el riesgo de padecer un infarto de miocardio.

"Así como el corazón mantiene su función gracias al suministro de sangre por parte de las arterias coronarias, el pene logra la erección cuando los cuerpos cavernosos se llenan de sangre por acción de una multitud de microarterias", explicó Fabián Gómez, médico urólogo y asesor científico del Boston Medical Group. "Es un sistema muy delicado, con lo cual se entiende que todo lo que afecte a las arterias, afecta a la función eréctil incluso antes que al resto de los órganos".

Pero la cantidad de cosas que se juegan en el momento de la relación sexual hacen que a veces esta simple cuestión médica se entremezcle con una multitud de otros significados y emociones: "La función eréctil está muy vinculada al rol de género del varón, y su carencia socava mucho la personalidad del hombre", explicó Sergio Pusarelli, médico urólogo.

"La gente tiende a separar lo emocional de lo orgánico, y ante la disfunción piensa que, o tiene un problema psicológico, o tiene un problema orgánico; pero la realidad es que ambos factores están siempre entrelazados", sostuvo Gómez. Lo importante es saber que la disfunción eréctil no es en ningún caso un problema de la virilidad o de la masculinidad.

Un órgano complejo

Al igual que el corazón, los riñones o el cerebro, el pene es un "órgano blanco" del aparato cardiovascular, es decir, es propenso a sufrir daños cuando el sistema circulatorio se ve afectado por los factores de riesgo comunes, como lo son la diabetes, la hipertensión arterial, la obesidad, el exceso de colesterol y de triglicéridos y el tabaquismo.

"Si uno tiene tapadas las arterias coronarias, es muy probable que tenga tapadas también las arteriolas del pene", explicó Gómez. El tratamiento, una vez hecho un cuidadoso diagnóstico, debe consistir por lo tanto en la reducción de los factores de riesgo sistémicos por un lado, y por el otro en la recuperación de la función eréctil mediante una terapia focalizada en el órgano blanco.

"Como sucede en cualquier otro órgano, los tejidos peneanos necesitan seguir manteniendo activa su función biológica porque, si no, la van perdiendo", remarcó. Y esta es, según destacan ambos especialistas, otra razón por la que no es bueno demorar la consulta médica apenas aparece dificultad en la erección, ya que si la disfunción eréctil es sostenida en el tiempo y no tiene tratamiento, la red arterial puede sufrir daños irreversibles por falta de irrigación, se produce muerte celular por hipoxia en los tejidos, y puede ser más difícil recuperarla después.

"El daño en el tejido del pene puede ser reversible o irreversible, y por eso es tan importante la consulta temprana, cuando el problema es de reciente comienzo", señaló.

La erección no es un movimiento voluntario ni algo que tenga que suceder por obligación, sino una respuesta natural del cuerpo ante ciertos estímulos placenteros, o bien una respuesta espontánea, como sucede en las llamadas erecciones fisiológicas.