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10.11 Bettina Ebinger, ingeniera en producción agropecuaria

El campo también tiene una mirada femenina

Bettina Ebinger estuvo presente en Saldungaray y dio su opinión, como mujer, sobre el campo. Es una de las integrantes del grupo CREA Ventania y participó del congreso. Nació en Alemania, pero a los 2 años se vino con su familia a la Argentina. Y aquí aprendió a amar la vida de campo. 

Darío Fariña

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Se crió en Buenos Aires, está viviendo en Pigüé y pertenece al CREA Ventania. Es ingeniera en producción agropecuaria y es responsable productiva "en unos campos de cría en los partidos de Saavedra y de Tornquist" contó Bettina Ebinger, una de las caras femeninas con mayor protagonismo en el 34º Congreso de CREA, Región Sudoeste, que se llevó a cabo recientemente en Saldungaray.

Y vale aclarar que se crió en capital, porque Bettina nació en Alemania el 23 de agosto de 1984, en la ciudad de Koblenz, hija de papá alemán (Martín Ebinger) y madre argentina (María Beatriz De Ruschi), y cuando ella tenía apenas dos años toda la familia se trasladó a la Argentina.

No es fácil para una mujer ganarse un lugar en un ambiente laboral donde el hombre tiene una participación más firme, donde es el que generalmente toma las decisiones y lleva adelante los trabajos. Pero esta ingeniera de 34 años, rubia de pelo largo, de ojos claros y de caminar firme, con convicciones aún más firmes todavía, se fue ganando un espacio merecidamente. A pura capacidad.

Que en su familia haya gente relacionada con el campo le ayudó un poco, por supuesto, pero para mostrarle el camino y para ir tomándole el gusto, desde pequeña, a lo que era andar entre animales y pajonales. "Mi familia tiene un campito en Lobos. Aunque yo me crié en Buenos Aires, fui al colegio ahí y me crié ahí, y los fines de semana siempre íbamos al campo. Así que andaba a caballo y ayudaba en los trabajos con la hacienda, por lo que desde chica participé siempre en las actividades que se hacían en el campo. Me fue gustando, supongo, y creo que me fue marcando. Después me fui a estudiar ingeniería en producción agropecuaria, a la UCA, en Colegiales" comenzó contando Bettina.

Respecto de cómo fueron los primeros pasos en el terreno laboral, Bettina señaló que "empecé con una pasantía en una consultora en pleno centro, en Capital Federal; después trabajé en el campo de la familia en Lobos, donde trabajé en un tambo junto con mi hermana Maren, que es veterinaria, así que en conjunto nos ocupamos del campo en asesoramiento productivo y en lo que era el día a día".

Si bien el campo está rodeado de un ambiente machista, porque es el hombre el que toma decisiones, Bettina dijo que "creo que las mujeres somos distintas a los hombres, y con un estilo distinto es que cumplimos nuestra función. Quizá puede ser que de entrada una siente que no es lo mismo, pero cuando se demuestra que una entiende, que se preocupa por las cosas, que quiere que todo salga adelante, enseguida tenemos respuestas. Así que no puedo quejarme. No he tenido problemas. Físicamente es más exigido para un mujer que para un hombre, pero una afronta eso y sigue trabajando".

"A CREA llego porque yo tengo experiencia CREA por el campo de mi familia. De chica acompañaba a mi tío a reuniones de CREA, mientras todavía estudiaba, y después cuando llegué a Pigüé y comencé a trabajar en esa empresa, una amiga me puso en contacto con el CREA Ventania y a través de su asesora ingresé al grupo. CREA no es un grupo cerrado. Cuando uno ingresa, como en cualquier grupo, se participa como invitado y si tanto desde el lado de la persona invitada como del mismo grupo se ve que está el mismo espíritu de mostrar datos, de compartir, de discutir dónde están los mismos objetivos, entonces se puede trabajar en conjunto" señaló la señorita Ebinger, quien para 2019 tiene previsto casarse.

Por supuesto que era importante saber cuál era su opinión sobre la situación global del país y del campo en particular, a lo que manifestó que "veo que estamos en una situación complicada, con muchos desafíos. Desde lo climático, principalmente en nuestra zona, siempre pasamos de una sequía muy fuerte a algún inconveniente peor, porque otra empresa no sufre estas cosas y en el campo en realidad se está a la merced de los factores climáticos y de los precios, así que es un desafío grande para el productor ya sea en la ganadería como en la agricultura. Cada vez hay que tratar de hacer las cosas de la mejor forma y ser lo más eficientes posibles".

Acerca de si las decisiones las toma sola o en grupo dentro de su establecimiento, explicó que "se toman en forma compartida, junto con la dirección de la empresa; una va marcando el rumbo y luego se sigue hacia el objetivo en común".